¿Y ahora qué?

Mulheres com bandeiras da UE e da Grécia do lado de fora do Parlamento grego, em AtenasLos griegos han decidido. Con el rotundo “OXI” que manifestaron el domingo pasado en las urnas, el juego de Europa ha cambiado. La Unión Europea, dirigida por la gran líder Angela Merkel, empeñada en conseguir el dominio de Europa y el sometimiento del resto de países a sus políticas de austeridad, ha encontrado, en Grecia, una dura piedra en el camino. Por desgracia, debido a la falta de apoyo del resto de estados miembros de la Unión, Grecia tampoco va a poder cambiar, en exceso, las condiciones de su endeudamiento. Previsiblemente, el país heleno tendrá que pedir un nuevo rescate, que se calcula rondará los 50.000 millones de euros, con el fin de poder sacar al país de esta sangrante crisis. Debido al nuevo rescate, el gobierno griego tendrá que tomar nuevas medidas y, aunque sus propuestas aún no están claras, parece que tendrán que seguir la senda de la austeridad impuesta por Alemania. Aún así, Alexis Tsipras pretende reestructurar la deuda, con el fin de que la presión sobre los ciudadanos sea menor y poder invertir en el país, para ir saneándolo poco a poco. A lo largo de esta semana iremos conociendo como se van cerrando todos los flecos de este acuerdo.

Conviene recordar que la situación en Grecia viene provocada por los años de despilfarro y mala gestión, de los gobiernos de Papandréu y Samarás, falseando las cuentas del país, ocultando sus deudas y aceptando dos rescates con durísimas condiciones para sus ciudadanos. La Troika ha sido durante años quien imponía las normas, leyes y recortes. Cuando, en enero, Szyriza llegó al poder, lo hizo como respuesta a la necesidad de la población de cambios reales en el gobierno griego y en las políticas impulsadas por éste. Además, en Tsipras y, principalmente, en su ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, los griegos han encontrado a alguien que luche en Europa por los intereses de los ciudadanos medios y diga a la Troika: “ya está bien”.

Alexis Tsipras ha hecho algo increíble al someter a referéndum las medidas propuestas por el Eurogrupo para Grecia. Por primera vez se ha puesto en manos de los ciudadanos la capacidad de decir si quieren sacrificarse hasta la extenuación o si quieren decirle a Europa y sus líderes que creen en que las cosas se pueden hacer de otra forma. La Unión y el FMI pedían para Grecia más recortes, subidas de impuestos y bajadas salariales y de pensiones. Los ciudadanos griegos ya no pueden más: llevan años aplicando esas políticas de austeridad sin obtener ningún resultado.

En España nos sucede lo mismo, pero como si no pasase nada, el gobierno de Mariano Rajoy parece más empeñado en hacernos creer que la recuperación ha llegado, que en sacar al país, de una vez, de esta crisis. Cada vez, más voces discordantes en el país abogan porque las cosas no se están haciendo como deberían. Pero mientras tanto, nosotros seguimos sometidos al yugo esclavizador de Europa, el FMI, la Troika y Angela Merkel. Además, todos estos agentes no dejan de demandar bajadas salariales y subidas de impuestos, amén de más recortes en el país, pero sin embargo, el ejecutivo de Rajoy, quien sigue defendiendo las medidas de austeridad, anuncia una bajada del IRPF: ¿no será una medida electoralista? Posiblemente, pero lo que demuestra es que esas directrices marcadas por los buitres europeos se pueden incumplir cuando se quiera, aunque de momento parece que sólo en aras de mantener el poder. Veremos cómo acaba todo esto.

Volviendo a Grecia, la estupefacción que ha causado la convocatoria del referéndum, ha supuesto un duro varapalo para el liderazgo, hasta ahora incuestionable, de Angela Merkel. Muchos líderes comienzan a cuestionar las medidas de austeridad que tanto interés tienen los alemanes en aplicar en los territorios europeos. Eso sí, España sigue siendo un perro fiel y no cuestiona nada, como siempre. Quizás, este hito conseguido por los ciudadanos griegos nos sirva, a todos los países del Sur de Europa para ser tenidos en cuenta por fin. Queremos ser Europeos, pero queremos tomar nuestras decisiones y no queremos pagar una deuda que no es legítima por encima de nuestras posibilidades. De momento, lo único que parece es que hay más gente interesada en expulsar a Grecia del Euro (el conocido como “Grexit”), como el propio presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, como medida disuasoria a quienes aplican la democracia en todas sus facetas, que en llegar a un entendimiento común que beneficiase esta Unión que nació con la vocación de servir a sus Estados miembros para crear una Europa fuerte frente al contexto internacional, y no para convertirse en el patio de recreo del FMI, de especuladores y demás sinvergüenzas que parecen copar las altas esferas europeas.

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