7 Tendencias de Cine

El cine y la moda siempre han estado estrechamente ligados. El éxito de una película puede significar, perfectamente, el triunfo de un look, de una prenda o hasta de una firma. La moda vio rápidamente el potencial del cine como escaparate publicitario, y no dejó pasar la ocasión. Desde sus orígenes, hemos visto cómo este fructífero binomio creaba tendencias e iconos para el gran público. Aquí os traemos algunas pruebas de prendas que no serían lo mismo si el cine no las hubiera convertido en icónicas.

1. Rebeca – Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940)

La famosa chaqueta de punto que lucía Joan Fontaine en la película Rebeca (Alfred Hitchcock) y que por aquella época no se llamaba más que “chaqueta de punto”, se ha convertido en una prenda imprescindible en cualquier armario y en el repertorio de cualquier madre (“coge una rebeca que parece que refresca”). Lo curioso es que “Rebeca” no era el nombre del personaje que interpretaba Joan Fontaine y lucía la chaqueta, sino el de la primera esposa de su marido, que tanto atormentaba a la protagonista; pero como daba título a la película, pues la chaqueta heredó su nombre.

2. Gafas de Pasta – El caso de Thomas Crown (Norman Jewison, 1968)

Las más famosas, las de sol. Las Ray-Ban Wayfarer las lució por primera vez en la gran pantalla James Dean en Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955). Dean es uno de los iconos de moda más importantes de la historia del cine, pero no es el único que ha lucido estas gafas. Lo han hecho también Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961) o Cary Grant en Atrapa a un ladrón (Alfred Hitchcock, 1955). Pero nadie lo ha hecho con tanto estilo como Steve McQueen en El caso de Thomas Crown (Norman Jewison, 1968). Y es que de estilo y tendencias, McQueen sabía un rato.

3. Gabardina – Casablanca (Michael Curtiz, 1943)

Si hay una prenda que se ha explotado bien el cine, esa es la gabardina. Utilizada por detectives para ser más discretos, como Dana Andrews en Laura (Otto Preminger, 1944); por parejas bajo la lluvia, como Audrey Hepburn y George Peppard en Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961); o por mujeres que potencian su masculinidad, como Marlene Dietrich en Berlín Occidente (Billy Wilder, 1948), entre otros personajes. Pero, son Rick Blaine e Ilsa Lund, o lo que es lo mismo, Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en Casablanca (Michael Curtiz, 1943), quienes la llevaron con más estilo en la historia del cine.

4. Camiseta Blanca – Un tranvía llamado Deseo (Elia Kazan, 1951)

Si las camisetas interiores vivieron el fin de una época dorada cuando Clark Gable se quitó la camisa en Sucedió una noche (Frank Capra, 1934), mostrando su torso desnudo y evidenciando que las camisetas interiores habían pasado a la historia; la misma prenda tuvo un épico resurgir, cuál ave fénix, a modo de camiseta blanca básica, cuando un sudoroso Marlon Brando las lució en Un tranvía llamado Deseo (Elia Kazan, 1951). Tras él, James Dean en Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955), John Travolta en Grease (Randall Kleiser, 1978) o Jean Seberg en Al final de la escapada (Jean-Luc Godard, 1960) en su versión femenina.

5. Vestido Negro – Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961)

Coco Chanel inventó el Little Black Dress, o como diríamos por aquí el vestido negro y corto, en los años 20. Infinidad de personas y personalidades han lucido vestidos de este estilo (hasta las Azúcar Moreno en Eurovisión), pero si hay un que es un icono de la moda y del cine es la reinterpretación del mismo que hizo Givenchy para Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961). Sí, nosotros también nos hemos dado cuenta de que pocas películas como la de Edwards para saber qué es tendencia.

6. Bikini – Agente 007 contra el Dr. No (Terence Young, 1962)

Hoy en día está en todas partes y ya se ha convertido en una prenda más, pero allá por los años 50, se convirtió en toda una revolución para las mujeres de la época. Brigitte Bardot fue la primera en lucirlo en el cine, en la película Y Dios creó a la mujer (Roger Vadim, 1956) y adoptarlo como prenda en sus posteriores vacaciones. A partir de ahí, el furor del bikini. Muchas lo han lucido en la gran pantalla como Sue Lyon en Lolita (Stanley Kubrick, 1962) o Halle Berry en Muere otro día (Lee Tamahori, 2002). Pero si hay una escena en bikini que permanece grabada en la retina de muchas generaciones esa es Ursula Andress saliendo de la playa en Agente 007 contra el Dr. No (Terence Young, 1962).

7. Jeans – West Side Story (Jerome Robbins, Robert Wise, 1961)

Si bien es cierto que los vaqueros tienen muchos más años de historia, y en el cine los habíamos visto ya en infinidad de Westerns (¡cómo les quedaban a Elizabeth Taylor y James Dean en Gigante (George Stevens, 1956)!), también lo es que no es hasta el estreno de West Side Story (Jerome Robbins, Robert Wise, 1961), donde sus personajes los llevan en un entorno urbano, cuando se empiezan a poner de moda para usar a diario y en la gran ciudad, viviendo un increíble boom en el que aún estamos inmersos y que no parece que pueda acabar nunca.

BONUS: Pelo Pixie – La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968)

La peluquería también ha estado muy influenciada por el cine y viceversa. Desde sus orígenes se han popularizado cortes de pelo como el de Louise Brooks, el de Audrey Hepburn en Dos en la carretera (Stanley Donen, 1967), el de Uma Thurman en Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994) o el de Audrey Tatou en Amélie (Jean-Pierre Jeunet, 2001); largas y medias melenas como la de Veronica Lake en Me casé con una bruja (René Clair, 1942) o imperfectamente rizadas como la de Nicole Kidman en Eyes Wide Shut (Stanley Kubrick, 1999); o tintes como el rubio platino de Jean Harlow en La jaula de oro (Frank Capra, 1931), la combinación rubia de pelo y morena de cejas de Dorothy Malone en Escrito sobre el viento (Douglas Sirk, 1956) o el azul de Adele Exarchopoulos en La vida de Adéle (Abdellatif Kechiche, 2013). También en los hombres, desde el look raya al lado que ya lucía Maurice Chevalier, por ejemplo en Una hora contigo (Ernst Lubitsch, George Cukor, 1932), hasta el tupé de John Travolta en Grease (Randal Kleiser, 1974), pasando por la melena descuidada de Johnny Depp en ¿A quién ama Gilbert Grape? (Lasse Hallström, 1993). Pero si hay un corte de pelo famoso ese es el que le hizo Vidal Sassoon a Mia Farrow, y que ésta lució en La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968).

Alejandro Piera.

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