Historias de barrio

Una ciudad es importante por su historia. Las ciudades no serían nada si no fuera por esta historia que, a fin de cuentas, no es otra cosa que la huella que nosotros dejamos.

Esa memoria queda retenida en los barrios. Qué importantes son los barrios, sobre todo en las grandes ciudades donde impera la prisa y el anonimato. El barrio se convierte en una zona de bienestar en la que reconoces las caras, saludas al vecino que siempre pasea al perro a la misma hora, en la farmacia te preguntarán qué tal las vacaciones y en el bar te servirán el café sin pedírselo.

Los barrios ven pasar generaciones y generaciones, se remodela (y a veces se destruye) su arquitectura, y ven convertirse pequeños negocios en grandes superficies. Pero, pese a todos los cambios, tienen entidad propia y dan vida quienes los habitan.

Todo esto es lo que resuena al ir avanzando en La vida dulce (Marta Alonso, 2012) que nos demuestra, con sus treinta minutos de duración, que no es necesario un metraje largo para contar muchas cosas.

Son las 5 de la mañana y suena el despertador. Miquel, como cada día desde hace 49 años, se levanta, se asea y va camino al trabajo.

En 1914 su abuelo compró ese horno, ahora suyo, que ya estaba en activo desde el siglo XVI, en el barrio mallorquín de Calatrava. El horno Ca’n Miquel pasó después por los tíos y la madre de Miquel, hasta que luego llego a sus manos.

1315987543_0La vida dulce es un homenaje a Miquel y a su negocio, pues este día que relata no es un día cualquiera. Son las últimas 24 horas antes de que este establecimiento cierre sus puertas para siempre.

No es raro que, al conocer la noticia, medios locales y nacionales se hicieran eco de la noticia, pues este comercio es todo un símbolo del barrio y de la ciudad.

Miquel cuenta cómo su trabajo lo ha sido su todo en su vida, o como él dice “si hay negocio, no hay ocio”. Quería ser banquero o capitán de barco para poder ver mundo, pero las circunstancias le llevaron a continuar el negocio familiar.

“El corazón y el estómago están muy cerca. Si el estómago está contento, el corazón también lo estará. La vida tiene momentos muy amargos, pero esos momentos se olvidan, lo dulce es lo que queda”.

Estas palabras resumen perfectamente la esencia de este documental y de Miquel, y con ellas justifica tantos años de dedicación y son la razón por la que este artesano se levanta cada mañana. Un oficio convertido en una metáfora de vida, un  lugar de caras amigas, un momento de respiro para quienes paran a comprar un dulce que Miquel acaba de sacar del horno.

Una reivindicación al pequeño comercio, tocado pero no hundido, que sobrevive como puede todavía, que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, pese a la crisis y a la prisa del consumidor, y que consiguen una calidad y una atención que difícilmente conseguiremos en grandes superficies, y que son testimonio de una ciudad y del paso del tiempo.

miquel_pujol_enfornant_1380884902La vida dulce culmina con una gran fiesta, en la que su protagonista encenderá el horno por última vez y dará de comer a los vecinos del barrio; varias generaciones unidas con el objetivo de despedirse de este pastelero que ha hecho su día a día un poquito más dulce.

Miquel, sin parar de hornear pasteles, explica cuánta satisfacción le ha dado poder tener este trabajo de vida, como él lo llama, un trabajo que reparte tanta alegría. Un trabajo que le ha permitido escuchar, más que hablar, y ser confidente de las historias de sus clientes, que ahora son amigos.

Ahora, sin nadie que continúe el negocio, Miquel deja un barrio que un día estuvo lleno de comercios como el suyo. Ha llegado el momento de echar el cierre definitivo. Cuando le preguntan qué hará cuando cierre, contesta, sonriente, que descansar; aunque después confiesa, en voz baja, como si estuviera contando un secreto, que no sabe muy bien qué se hace cuando uno descansa.

“He tenido una vida dulce. Lo más importante es que el sol sale cada día para todos. Yo soy un privilegiado porque todos los días lo he visto salir”.

María Jara

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2 comentarios en “Historias de barrio

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