Mad Max: venta de humo en la carretera

Hacía tiempo que no me sentía tan estafado como con Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015). Es cierto que el tráiler no vende más de lo que es: una película de acción, de persecuciones (hora y media de ida, y otra media de vuelta). Ha sido más el fenómeno generado alrededor de la película quién consiguió engañarme. Hablo de críticos y expertos, que han regado de halagos sus escritos sobre la cinta, vendiéndola como uno de los grandes filmes de la temporada, favorita para las grandes galas de premios que vienen y vendrán. Y no es de broma, el Festival de San Sebastián ya le ha otorgado el premio FIPRESCI, otorgado por la crítica especializada internacional a la mejor película del año. Ahí es nada. Pero, no sólo eso. Hubo hasta quien se atrevió, incluso, a hablar de película feminista: un punto y a parte en la forma de visualización de las mujeres en el cine de acción y, en general, en la historia del cine.

a7ne9qo1ipdsfoe2dexoYo había visto el tráiler, así como alguna de las protagonizadas por Mel Gibson allá por los 90, y no tenía mucha intención de gastar mi dinero en ella, pero me sentí abrumado por las buenas críticas y, empujado por las ganas de ver alguna buena película después de la sequía estival, me lancé a verla en un reestreno. ¡Error! Fui con ganas, esperanzado, pensando en que quizás Hollywood volvía a darle una vuelta a las películas de acción, introduciendo nuevos intereses y nuevas sensibilidades en las mismas, que no iba a ver lo mismo de siempre, que iba a ser diferente e iba a ser espectacular, como el Batman de Nolan. Pero, no. Nada de eso.

Los efectos sonoros y visuales de la película son de lo único que puede presumir: un guión nefasto; unos diálogos tan breves como obvios e innecesarios; una música repetitiva a más no poder; personajes sin ningún peso, sin ningún bagaje, casi sin objetivos, quienes, además, gruñen más que hablan; empezamos la película sin saber nada de ellos y la acabamos más o menos igual. Parece que todo está hecho desde la desidia y la vagancia, teniendo una buena materia prima y pudiendo haber trabajado de verdad en ella, su director nos presenta un producto de consumo para una masa que ni piensa y tiene pensado hacerlo.

Y entonces llegamos a la cuestión feminista. Valga decir que está muy bien que cada vez haya más mujeres en las películas y que está aún mejor que lleguen, incluso, a películas de géneros como el de acción, históricamente reservados para hombres. Pero de ahí a decir que es feminista, hay un trecho bastante grande. El personaje de Imperator Furiosa, interpretado por Charlize Theron, comienza la película llevando las riendas de la trama, pero en cuanto aparece el bueno de Mad Max (Tom Hardy), el fuerte personaje de Furiosa pierde todo su potencial y se supedita al ingenio y la estrategia del héroe. Creo que eso demuestra lo poco de feminista que tiene la película. A ello hay que sumarle los otros dos grupos de mujeres que aparecen en las dos horas de metraje.

Mad-Max-Fury-Road-Wives-Featurette-HDEl primero, las jóvenes esposas del tirano, interpretadas por cinco super top models, que ya en la primera escena aparecen ligeras de ropa, tapadas por unas gasas húmedas, rociándose de agua mientras el viento del desierto agita sus melenas (cada una de un color, para que luego digan que Hollywood no es diverso: pelirrojas, rubias, morenas y castañas), lo cual ya es una declaración de intenciones del mojón de personajes que van a ser. Durante la película, pocas ocasiones tienen para llevar la iniciativa, sino que más bien se convierten en atrezzo, en elementos decorativos. Hay una escena muy llamativa, hacia el final de la película, en una especie de batalla final, el gran tirano, Immortan Joe, tiene retenida a una de las super modelos mientras el resto de los personajes luchan (y las tops permanecen sentadas en el asiento de atrás). Durante la película se nos había dejado alguna semilla en forma de dudas y arrepentimiento con respecto a la huída en una de las chicas; y, en ese momento final, cuando su compañera está retenida, ella salta al coche del tirano, y tú, como espectador ávido de novedad, piensas que va a salvar a su amiga o que quizás va a ayudar a su captor, como si sufriese una especie de Síndrome de Estocolmo Postapocalíptico. Pero no, ella se queda parada, en un lado del plano, sin molestar, pero haciendo bonito. ¡Increíble!

Y luego está el otro grupo de mujeres, al que podríamos llamar “las viejas moteras del desierto”, quienes, a pesar de no haber necesitado a ningún hombre en años, nada más ver a Tom Hardy se rinden a sus encantos. ¿En serio? Un grupo de mujeres que lleva años siendo autónomas, enfrentándose a miles de problemas y sobreviviendo en ese mundo tan árido como hostil, y no tienen otra cosa que hacer que pasar en dos minutos de “eh, un hombre, matémoslo” a “eh, un hombre, vamos a hacer caso a todo lo que diga”. En teoría son unas amazonas modernas, entrenadas, con un gran control de las armas y de los vehículos motorizados, son mujeres peleonas, que no se rinden, pero ninguna es capaz de coger el liderazgo del equipo o de, por lo menos, discutírselo a Max, aunque al final estuviese equivocada. Finalmente, con la batalla final, las viejas caen como moscas, dejando únicamente a Mad Max rodeado de un harén de esbeltas piernas y melenas al viento. Creo que sobrevive una.

fotonoticia_20150316104209_800Y por si todo esto no fuese suficiente, al final, resumiendo, el grupo formado por dos hombres y muchísimas mujeres, gran parte de ella expertas luchadoras, únicamente sobrevive porque los dos hombres las salvan: uno liderando la batalla de principio a fin y otro sacrificando su vida por ellas. Ya está, ni un mísero minuto de silencio por las viejas moteras del desierto caídas en la batalla.

Desde luego, una película olvidable que, como en este mundo todo es publicidad, seguro que seguirá engañando al público y tendrá por delante una temporada de premios repleta de nominaciones y condecoraciones. Inexplicable, sí. Real, También.

Alejandro Piera.

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6 comentarios en “Mad Max: venta de humo en la carretera

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