7 Hommes Fatales de cine peores que cualquier Femme

Barbara Stanwyck en Perdición (Billy Wilder, 1945), Mary Astor en El halcón maltés (John Huston, 1941) o Glenn Close en Las amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988). Las femmes fatales han plagado la historia del cine. Han sido objeto de deseo y de desprecio por la construcción de género que creaban en el imaginario colectivo. Pero el fenómeno fatale no es exclusivo de las mujeres. También hay numerosos hommes fatales en el cine, sólo tenemos que buscarlos, descubriendo así que son o pueden llegar a ser igual o peor de irresistibles que cualquiera de ellas.

1. Jack Palance – Miedo súbito (David Miller, 1952)

Una de las características de las femme fatales es la obsesión por exprimir económicamente a su seducida víctima, a través, fundamentalmente, de ardides sexuales. Pero en el caso de los hommes, no es diferente, como podemos observar en Miedo súbito (David Miller, 1952).

Fuerte y varonil. Con unas facciones muy marcadas y una mirada perturbadora. Jack Palance consigue seducir a una escritora madura, interpretada por Joan Crawford, que pierde la cabeza por él. Al principio, sospechas de que Palance sólo está con Crawford por dinero, pero finalmente, la escritora confía y se casa con él. A partir de ahí, todo comienza a cambiar y el perfecto galán pasa a ser cada vez más frío. Crawford pierde la cabeza intentando recuperar el amor de su marido, hasta que finalmente descubre un maquiavélico plan para matarla y heredar toda su fortuna. Eso sí, detrás de este homme fatal estaba la bella Gloria Grahame.

MIEDO SUBITO

2. Olivier Martínez – Infiel (Adrian Lyne, 2002)

Con frecuencia se asocia a las femmes fatales una procedencia extranjera, haciéndolas más exóticas y, por lo tanto, provocando que la seducción de las mismas sea más irresistible. Pero con los hommes, no deja de ser igual, sólo hace falta echarle un ojo a Infiel (Adrian Lyne, 2002).

De procedencia francesa y de físico de escándalo, el modelo Olivier Martínez hacía perder la cabeza a una Diane Lane abocada a la lujuria y el desenfreno por su culpa. Dentro de esa espiral sexual no se da cuenta de que su matrimonio, con Richard Gere, está a punto de irse por la borda. Pero los hommes fatales no dejan las cosas a medias, continúan adelante hasta que el destino fatal es inevitable. En Infiel, Olivier Martínez muere asesinado a manos de Richard Gere, destrozando la, hasta ahora, idílica vida del matrimonio.

infiel

3. Niels Schneider – Los amantes imaginarios (Xavier Dolan, 2010)

Las femmes fatales siempre han ido ligadas al sexo, especialmente a una necesidad imperiosa de practicarlo, siendo retratadas como seres insaciables. Los hommes fatales también son insaciables y capaces de todo por conseguir su objeto de deseo, especialmente si se trata de jugar con los sentimientos de los demás, como en Los amantes imaginarios (Xavier Dolan, 2010).

Una fiesta, mucha gente, música de The Knife, cámaras lentas y dos amigos, Xavier Dolan y Monia Chokri. Y de repente, él: Niels Schneider. Cómo un ángel caído del cielo, comienza a despertar el interés de los dos protagonistas. Con esa cara angelical, Schneider, arrastra a los dos amigos a una turbulenta historia de sexo, celos y pasión. Finalmente, Dolan y Chokri son cruelmente abandonados, dándose cuenta que lo que realmente importa es su amistad…o no.

4. Michael Caine – Alfie (Lewis Gilbert, 1966)

En las mujeres está claro que pasarían por encima de cualquiera para conseguir sus objetivos, pero en los hombres también. Y no significa que los hommes fatales no tengan cualidades buenas (además de las obvias), sino que, aunque oscilen entre la bondad y la maldad, siempre acaban actuando sin ningún tipo de miramientos con el fin de conseguir aquello que desean.

Carismático, cariñoso y hasta tierno, Alfie (Lewis Gilbert, 1966) sólo tiene un objetivo: hacer lo que le dé la gana. Los problemas no son para él, sólo quiere estar dedicado, en cuerpo y alma, a los placeres de la vida, de la carne. Lo demás, está de más. Michael Caine hace todo lo que esté en su mano para conseguir los favores de las mujeres, ya sea mostrarse comprensivo, cariñoso, complaciente, pero una vez lo ha conseguido, se acabó. La doble personalidad que muestra el personaje de Alfie durante todo el film, alcanza su máximo esplendor seduciendo al personaje de Vivien Merchant, consolándola por la enfermedad de su marido, para abandonarla cruelmente cuando ésta recurre a Caine pidiéndole ayuda debido a su estado de buena esperanza, encontrando, en él, nada más que frialdad.

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5. Christophe Paou – El desconocido del lago (Alain Guiraudie, 2013)

La femme fatale siempre se ha hecho servir de su sexualidad para cautivar y enredar al héroe, a pesar de sus cualidades de psicópata entrenada. No es distinto en el caso del homme fatale. En El desconocido del lago (Alain Guiraudie, 2013) se nos presenta un homme fatale seductor, que esconde un terrible secreto.

Pierre de Ladonchamps se siente inmediatamente atraído por Christophe Paou, quien acaba de matar a su actual amante, lo que le seduce aún más, si cabe. Ladonchamps no quiere revelar que sabe el secreto de Paou cuando estos comienzan a mantener una relación sexual furtiva. Pero, cuando el secreto de Paou sale a la luz, el protagonista verá como su vida pende de un hilo: debe ocultarse de su amante, quién quiere acabar con él, al igual que ya ha hecho, sin remordimiento, con sus anteriores víctimas seducidas.

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6. Matt Damon – El talento de Mr. Ripley (Anthony Minghella, 1999)

Los hommes fatales también se mueven por la fascinación, por la envidia, una especie de canto de sirena que les hace ser tan malos como las femme, capaces de todo por conseguir su perturbador objetivo. Si no, echémosle un vistazo a El talento de Mr. Ripley (Anthony Minghella, 1999).

Matt Damon queda fascinado por Jude Law cuando lo conoce en Italia. Su belleza, su elegancia, su novia, Gwyneth Paltrow, y su estilo de vida, hacen despertar en él todo tipo de sentimientos. Lo desea, pero no sólo desde un punto de vista sexual o sentimental, sino que desea estar en su posición, en su situación, desea ser él, fundir los dos personajes en uno. Así lo hace, cuando le arrebata la vida, de forma literal y metafórica, utilizando su nombre, posesiones y hasta relaciones.

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7. Douglas Fairbanks Jr. – Los alegres vividores (Richard Wallace, 1938)

Porque en la vida no todo son dramas, también los hay en las comedias. Y no todos están abocados a las turbulentas aguas de la locura. Hay esperanza para ellos, como la había para Barbara Stanwyck en Bola de fuego (Howard Hawks, 1941), capaz de enamorar a todos los eruditos de la Enciclopedia Americana y huir de su novio gángster, también la hay para el personaje de Douglas Fairbanks Jr. en Los alegres vividores (Richard Wallace, 1938).

Criado en una familia de timadores, en la que tanto los progenitores, Roland Young y Billie Burke, como su hermana, Janet Gaynor, utilizan cualquier arte para conseguir mejorar económica y socialmente, el personaje de Douglas Fairbanks Jr. ha crecido utilizando su sex-appeal para su beneficio y el de toda su familia. Pero claro, los caminos del amor son inescrutables, y a todo timador le llega la flecha de Cupido, en esta ocasión personificada en la figura de la inocente Paulette Goddard. Porque los hommes fatales también pueden encontrar su redención, ser perdonados y vivir una vida de inmensa felicidad.

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Alejandro Piera.

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