7 Tribus urbanas que marcaron tu adolescencia

Parece ser que últimamente han surgido una serie de tribus urbanas que evolucionan vertiginosamente y cuyo principal medio de ser es lo digital. Antes era todo mucho más sencillo. ¿Que te gustaba escuchar rap? Pues te enfundabas los pantalones más anchos que encontraras, una buena gorra y a funcionar. No serías un ícono de estilo, pero no dejabas dudas sobre qué CD sonaba en tu discman (siempre y cuando estuviera en posición horizontal, por supuesto).

Y es que no es algo nuevo que el ser humano, sobre todo el adolescente, necesita pertenecer a algo, sentirse parte de un grupo. En definitiva, encajar. De ahí viene el concepto Tribu Urbana. Un grupo de personas que comparten aficiones y una estética definida y que crean una subcultura con sus propios códigos. O en otras palabras, los guays del instituto.

Como en aquel momento no había redes sociales, las pintas que llevábamos entonces han quedado en el olvido. Merece la pena echar la vista atrás para recordar cómo éramos y morir de vergüenza en el intento.

  1. Canis

Sí, amigos, este no es un fenómeno de hace unos días. Igual en los 2000 no los llamábamos así, pero siempre han estado ahí. El eslabón perdido del movimiento kinki, siempre con su chándal blanco y las Nike más cantosas del mercado. Y su moto, por supuesto. Los fabricantes de bolas de piercing de colores vivieron su mejor momento gracias a estos adorables jovenzuelos que se empeñaban en creerse el Vaquilla. Con el paso del tiempo muchos se daban cuenta de su falta de vocación delincuente y no les quedaba más remedio que comprarse unos vaqueros…

En su discman: la Húngara.

  1. Góticos.

Esos seres oscuros con ocho kilos de maquillaje en su cara que habitaban las aulas. ¿A qué hora se levantaba esa gente para maquillarse? Guantes de rejilla y un riguroso luto al vestir eran sus cartas de presentación. Muchos de ellos eran gente normal y hasta feliz que, por exigencia del guión, se martirizaban a sí mismos. Pero saberse tan especial compensaba todo. Y es que ¿hay algo más adolescente que machacarse a uno mismo y creerse único?

En su discman: Theater Of Tragedy.

  1. Punkis.

Pequeñas réplicas de Sid Vicious sueltas por la ciudad. Antisistema convencidos, aunque no supieran muy bien que era eso del “sistema”. En la mayoría de los casos unos pantalones de cuadros, unas botas y una chupa de cuero les hacían soñar con los suburbios ingleses y después, con el tiempo, se les pasaba. Sin embargo, hay que decir que algunos de ellos se lo tomaron más en serio e hicieron de ello su forma de vida. Si bien es cierto que se puede seguir siendo muy punki, pero casi nadie está dispuesto a lucir una buena cresta hoy en día.

En su discman: Eskorbuto. 

  1. Heavys.

Los archienemigos de los punkis. Seres melenudos amantes de las cazadoras de cuero (y/o vaqueras) y las J. Hayber. Defensores del virtuosismo de sus músicos favoritos y con una marcada tendencia a otro tipo de frikismo del estilo Señor de los Anillos, Edad Media y cosas así. Era muy frecuente asociar pelo largo con falta de higiene, pero nada más lejos de la realidad. Las cuidadas melenas de esta tribu provocaban envidias allá dónde las agitaban al ritmo de un solo de guitarra.

En su discman: Iron Maiden. 

  1. Bakalas.

La generación que llegó, afortunadamente, demasiado tarde a la Ruta del Bakalao. Pero ellos no se rendían y buscaban incesantemente fiestones en discotecas a las que peregrinar. Se les podía confundir con los canis, que suelen ser sus aliados, pero la esencia de un Cani no es electrónica sino “flamenkillah”. Pantalones ajustados arriba y acampanados abajo de colores imposibles para ellas, camisas de Rottweiler para ellos y botas gigantes para todos.

En su discman: Jeff Mills.

  1. Hippies.

Bueno, neohippies más bien. Camisetas de rayas, un palestino y alguna que otra rasta componían su atuendo. Durante los jóvenes 2000, cariocas, bolas de malabares y djembés abarrotaban las plazas y parques. Fue la época dorada de las cintas del pelo, incluso sabiendo que a muy poca gente le favorece una frente llena de acné mostrada en toda su plenitud. Con los años, el movimiento se extendió y se enriqueció con nuevas corrientes como los hippies flamencos (Garrapateros varios…) que responden a la pasión irrefrenable que el neohippie siente hacia el Sur.

En su discman: Canteca de Macao.

  1. Skaters.

Asaltan las calles para hacerlas suyas y poder practicar sin parar sus trucos. Hay que reconocer que había quien se compraba una tabla con el único objetivo de pasearla por el instituto para ligar. Sin embargo, otros muchos se lo tomaban realmente en serio y si era necesario se dejaban los dientes contra el suelo, sólo por “sacarse un truco”. Su estética a medio camino entre el punk y el rap era más que popular entre las chicas, lo que provocaba envidias y recelos entre las otras tribus, que frecuentemente se metían con ellos en público para envidiarles en secreto.

En su discman: Limp Bizkit.

Y es que ahora puedes ser un Hipster, un Geeky o cualquiera de esas modernidades que pueblan las calles hoy en día. Pero todos tenemos un pasado y un discman guardado con nostalgia en un cajón…

Marta Laso

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2 comentarios en “7 Tribus urbanas que marcaron tu adolescencia

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