Los videoclips, psicodelia pura

Todos escuchamos música. Nos guste un ritmo más pausado o más discotequero, nos guste que las canciones tengan letra o no, que nos hagan bailar o que nos hagan dormir. La música ha sido parte indisociable de nuestras vidas desde hace siglos. ¿Qué pasa si a la música le sumamos unas imágenes en movimiento de corta duración, que sean fascinantes, coloridas y que nos ayuden a meternos en el universo musical de una canción? Entonces estaremos hablando de un producto audiovisual que desde los años 80 ha acompañado a la industria musical, y que es responsable de mitos y leyendas, de bailes y estereotipos: el videoclip.

Desde su función publicitaria, el videoclip ha pasado de ser un mero acompañamiento promocional de un disco a convertirse en un nuevo lenguaje del audiovisual con características propias que ha logrado sobrevivir y consolidarse gracias a las innovaciones que el paso del tiempo le ha ofrecido, especialmente el nacimiento de Youtube en 2005.

Los orígenes del videoclip están más que documentados, y todos tenemos en mente vídeos que ya forman parte de la historia musical y visual como Thriller de Michael Jackson o Like a prayer de Madonna. Los años 80 tuvieron la gran idea, por lo general, de hacer que los cantantes protagonizaran en un tiempo record increíbles historias de amor, multitudinarias coreografías o que se vistieran con trajes imposibles venidos de un futuro gobernado por las lentejuelas. Pero antes de que en 1981 se creara la cadena MTV y lo revolucionara todo, se empezó una tendencia en videos musicales que se ha recuperado recientemente; videos sin duda son auténticas joyas de la psicodelia visual.

Por supuesto, hablar de psicodelia y música es hablar de Fantasía (Walt Disney, 1940). Esta película es una fiesta de ilusiones visuales, colores y libres interpretaciones que marcaron un antes y un después en la historia de este fructífero matrimonio que es la música y la imagen. Cabe mencionar que Oskar Fishinger, el realizador de la apertura de la película, fue uno de los primeros que le vieron el maridaje a la música y al cine. En 1920, Fishinger se atrevió a dar rienda suelta a su imaginación y a dejar de lado lo que él llamaba “sometimiento musical”. De esta manera el realizador propuso otorgarle igual importancia a la música que a la imagen y filmó increíbles piezas a las que bautizó como “música visual”.

Así pues, pasada la época de los ochenta y los noventa, las nuevas tecnologías de la imagen y la necesidad de diferenciación o de creación de nuevas formas visuales, han dado la bienvenida a una era muy interesante de videoclips que ha recogido lo que se abrió con la “música visual” o con Fantasía, donde de nuevo la psicodelia inunda nuestras pantallas. Perspectivas imposibles, juegos de imagen, ilusiones ópticas o diálogos entre el video y la fotografía son algunas de las técnicas que artistas como Ok Go o Kid Cudi han utilizado.

Veamos algunos ejemplos. El cantante y cómico israelí Roy Kafri nos deja con la boca abierta en este fantástico videoclip de su canción Mayokero. En esta pieza, Kafri nos sorprende haciendo que las portadas de los vinilos canten al compás de la música, produciéndose un simpático truco visual que se sale del clásico videoclip de grandes gestas. Tan recomendable el vídeo como el making of, donde vemos cómo con una gran idea y una pequeña cámara podemos inundar de humor los videos musicales.

Por otra parte, el cantante estadounidense Kid Cudi se pone en manos del universo estético e irracional de directores como Michel Gondry y Spike Jonze, maestros del ilusionismo visual, en su videoclip Pursuit for happiness. En este video nada es lo que parece y el cantante nunca está donde crees que va a estar. Un vídeo de lo más onírico que recuerda a las estructuras imposibles de Escher, imágenes no aptas para los fans del punto de fuga y la perspectiva racional.

Finalmente, terminamos este menú con un postre fresco de temporada. The writing’s on the Wall es el último single de la banda estadounidense Ok Go. En este video juegan a engañarnos y a confundirnos mediante ilusiones ópticas llenas de colores, reflejos y perfectamente coreografiadas. Lo mejor del video es que todo es analógico, aspecto que hace de esta pieza un videoclip todavía más interesante y arriesgado. ¡A divertirse!

Roser Colomar Palazón

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2 comentarios en “Los videoclips, psicodelia pura

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