7 bandas sonoras para una aventura espacial

Después de la llegada de Marte (Ridley Scott, 2015) a la cartelera, la crítica se ha empeñado en compararla con otras que cosecharon éxitos en años anteriores, en concreto Interstellar (Cristopher Nolan, 2014) y Gravity (Alfonso Cuarón, 2013). Es extraño que se comparen sólo por el hecho de que la acción principal sucede a millones de Kilómetros de la Tierra, porque nada tienen que ver. Lo único que tienen en común las dos primeras es que Jessica Chastain aparece en ellas, y ya si nos ponemos a rebuscar un poco, la duración también es similar. La tercera ni eso. El diseño del sonido y la banda sonora no escapa a estas diferencias que, también aquí, son muy notables.

1. La música disco, incluso a 200 millones de kilómetros – Marte (Ridley Scott, 2015)

La última adquisición en aventuras espaciales, protagonizada por Matt Damon que, abandonado a su suerte, y aunque quiera mantenerse optimista, sufre como nadie la soledad a que no tiene más remedio que enfrentarse. La película tiene partes de banda sonora original, compuesta por Harry Gregson-Williams, pero lo más llamativo es que el protagonismo musical es para temas de Gloria Gaynor, Donna Summer o Abba. El compositor se ha encargado mucho en insistir, cuando le preguntaban por esta cuestión, que si Marte fuera una película de ciencia ficción él no hubiera sido el elegido para ella. Para él es una historia corriente pero que tiene como escenario otro planeta. En cualquier caso, hay que hacer un gran trabajo para enlazar temas tan conocidos y que éstos no tengan más peso que la propia escena, y aquí se consigue. Precisamente, esa música disco tiene un propósito muy importante en el argumento, y es que remite a lo que el protagonista no puede conseguir: volver a la Tierra. Estas canciones, no solo se utilizan justificadamente, diciendo que es la música que la comandante Melissa Lewis (Jessica Chastain) se dejó, sino deliberadamente, como el Starman de David Bowie que ilustra una escena completa, sin venir a cuento, pero les ha quedado de maravilla.

2. Notas de piano – Interstellar  (Cristopher Nolan, 2014)

Parece que acabamos antes si intentamos pensar en alguna película en la que la música no sea de Hans Zimmer, pero la verdad es que su trabajo para Interstellar es impecable y muy diferente a muchas de sus otras bandas sonoras. Cristopher Nolan y Hans Zimmer, que ya trabajaron juntos en las tres películas del Batman de Nolan (Batman Begins, 2005; El caballero oscuro, 2008 y El caballero oscuro: La leyenda renace, 2012) y en Origen (2010), cambiaron el método habitual de trabajo. El compositor trabajó en paralelo al director, que le pasaba de vez en cuando fragmentos del guión y éste interpretaba con un piano lo que le sugería. Para él, lo esencial de la película no era ni el tiempo, ni el espacio, ni los agujeros de gusano. Mejor para él, porque así no se armaba un lío. Quiso hacer una composición centrándose sobre todo en algo primordial de la película, que es la historia de la separación de un padre (Matthew McConaughey) y de su hija (Jessica Chastain), por eso diseñó una música mucho más íntima en la que la melodía de piano y órgano ocupan la mayor parte del metraje.

3. En busca del realismo – Gravity (Alfonso Cuarón, 2013)

Steven Price, el compositor de Gravity, es el más novato de nuestra lista, pero no podía haber empezado con mejor pie. Recibió un Óscar por este trabajo que ha sido el de más envergadura de su carrera hasta la fecha. En la banda sonora de Gravity encontramos todo lo contrario a las dos anteriores y un dificilísimo trabajo para una película que lo que más pedía era el silencio total y disfrutarlo, como dice Sandra Bullock en uno de sus diálogos iniciales (que tampoco hubiera pasado nada si hubiera predicado con el ejemplo en muchos momentos de la película). De hecho, a lo largo de la película hay muchas escenas en las que directamente se eliminó la pista se sonido, pero pensaron, acertadamente, que si lo utilizaban mucho perdería fuerza. Así que optaron por musicalizar algunas partes de forma sutil, siendo casi una música ambiental muy tenue, dando más profundidad a la escena y transportándonos totalmente a la inmensidad del espacio en la que se encuentra la protagonista. Utilizaron instrumentos electrónicos para conseguir las vibraciones necesarias para las secuencias de más acción y que normalmente se obtienen de la percusión, pero que en esta ocasión quisieron crear de otra manera.

4. La música prestada (con o sin permiso) – 2001: Una odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968)

Stanley Kubrick no solamente desechó la banda sonora que el compositor Alex North había realizado para la película, sino que ni siquiera le avisó. Se enteró en el mismo estreno de la película, cuando vio que los minutos pasaban y se sucedían temas como Así habló Zaratustra (Richard Strauss, 1896) o El Danubio azul (Johann Strauss –hijo-, 1867) pero allí no había ni rastro de sus notas, así que abandonó la sala bastante mosqueado y no quiso saber nada más de Kubrick. Éste tampoco se sulfuró demasiado ni cuando ocurrió esto ni cuando György Ligeti le denunció por haber utilizado sin aviso previo su Réquiem, que acompaña las primeras imágenes de la película. Eso sí, Ligeti dice ser fan de Kubrick, pero claro, que una cosa no quita a la otra. Kubrick, que no se corta un pelo, volvería a utilizar sus temas para El Resplandor y Eyes Wide Shut, no sabemos si con nuevas denuncias o no, pero en todo caso, no es algo que tuviera pinta de quitarle el sueño.

5. Y el nominado es…John Williams – Saga Star Wars (George Lucas, 1977-2015)

Si hablamos de música en el cine, es imprescindible hablar de John Williams, que es el responsable de las bandas sonoras más famosas de la historia del cine. Cuenta con 49 nominaciones a los Óscar, y ha habido unas cuantas en las que competía contra sí mismo por diferentes películas. Williams es conocido por crear leitmotiv en sus bandas sonoras, es decir, música que se repite y se asocia a un personaje concreto, como por ejemplo, las notas que preceden a la aparición de la temible bestia en Tiburón (Steven Spielgberg, 1975) o, en el caso de esta película, la Marcha Imperial que acompaña a Darth Vader. Star Wars es la saga reina del espacio y su heroica y enérgica banda sonora, completamente orquestal y basada en sinfonías clásicas, está considerada una de las mejores del cine. No es de extrañar que la próxima entrega de la saga (Star Wars: El despertar de la fuerza, 2015) aunque cuente con un nuevo director, J.J. Abrams, mantenga a Williams, porque su música es parte de la identidad de esta película, y sería impensable otro compositor al frente de ella.

6. En la variedad está el gusto – Wall·E  (Andrew Stanton, 2008)

Que Pixar cuida hasta el último detalle es un hecho, y la música no iba a ser menos. En cada una de sus películas ésta se trata como una protagonista más, y por ello para cada una recurren a un compositor u otro, dependiendo del estilo por el que quieran optar. Thomas Newman, responsable de bandas sonoras de cine, pero además de televisión como The Newsroom (Aaron Sorkin, 2012-2014. HBO) o A dos metros bajo tierra (Alan Ball, 2001-2005. HBO), hizo una mezcla de estilos para Wall-E, en la que incluía sinfonías, estilos electrónicos, y temas como La Vie en Rose o Put On Your Sunday Clothes, de Hello Dolly! (Gene Kelly, 1969) en la que, además, su tío, Lionel Newman, había participado en el musical de 1964 en el que se basa. Wall·E ya venía con muchas indicaciones de canciones concretas desde guión, pero Newman pidió hacer su propia musicalización y creó otras composiciones vocales para que el cantautor Peter Gabriel, uno de sus favoritos, participara en algunos de los temas principales de la película.

7. Creando una nueva cultura – Avatar  (James Cameron, 2009)

Avatar es uno de los últimos éxitos de su carrera, que terminó demasiado pronto, pero James Horner era un experto en el espacio. Las bandas sonoras de Aliens, el regreso (James Cameron, 1986) Apollo XIII (Ron Howard, 1995) y Star Trek (StarTrek II: La ira de Khan. Nicholas Meyer, 1982 y Star Trek III: en busca de Spock. Leonard Nimoy, 1984) también son suyas. Horner combina la melodía con el uso del sintetizador y su sello personal es utilizar cuatro notas que pueden encontrarse en todas sus películas y que marcan un punto de tensión en la historia. Por ello es conocido como el compositor del “parabará” (por si os quedan dudas). En Avatar tampoco falta su sello, pero además, para esta banda sonora consultó a una etnomusicóloga para crear sonidos que formaran parte de una supuesta cultura musical na´vi, los habitantes de Pandora. Utiliza coros en la lengua de los nativos del planeta y los une a sonidos que recuerdan a los celtas, que tan bien le funcionaron en Braveheart (Mel Gibson, 1995) y Titanic (James Cameron, 1997).

María Jara

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