7 Formas de crear títulos de crédito alternativos para tus series favoritas

Si hay algo que mueven las series son las comunidades de fans. El único requisito que jamás puede faltar, además de conocer la serie tan bien como sus propios creadores, es tiempo libre. En su afán creador, no escatiman en tiempo ni recursos para crear tráilers, recopilar escenas o mejores momentos de un personaje, atreverse con montajes alternativos y tampoco podía faltar la modificación de los títulos de crédito. Los fans ofrecen infinidad de alternativas, que pueden surgir de formas de lo más variadas, a las cabeceras originales y muchos resultados no son nada desdeñables.

  1. Buscar en el origen.

No eres fan verdadero si no te has leído los libros en los que se basa tu serie favorita y también conoces hasta su último detalle. Puedes ser de los que se los han leído antes y te guste decir que ya los conocías mucho antes de que sacaran la serie, o puedes simplemente haberte aficionado a ellos después de haber visto la serie. En cualquier caso, buscar en ese origen, en este caso un cómic, es lo que ha hecho el creador de esta maravillosa cabecera para de The Walking Dead (Robert kirkman, 2010. AMC). No sólo son buenos, sino que igualan, o incluso superan, a los originales.

  1. Cambiar la banda sonora.

La elección de la música es una parte fundamental a la hora de diseñar unos títulos de crédito. Es el broche final para que un montaje consiga su objetivo de transmitir el tono, el género y el estilo que marcará la serie. A la hora de elaborar cabeceras alternativas, una de las cosas por las que no suelen acabar de cuajar, aunque tengan un buen montaje, es la mala elección de la música. En este caso, sin tocar nada de la cabecera original, sólo con un cambio de melodía, ya se consigue algo diferente. El Ministerio del Tiempo (Javier Olivares y Pablo olivares, 2015. TVE), que ya de por sí tiene una de las mejores, si no la mejor, que ha dado la ficción española de los últimos tiempos, aun resulta mucho mejor al ponerle la sintonía de Juego de Tronos (David Benioff y D.B. Weiss, 2011. HBO). Claro, tampoco le han puesto cualquiera. En todo caso no sólo funciona, sino que refuerza la propuesta de la serie y le da un tono más épico. Lástima que ya esté cogida.

  1. Cortar y pegar.

Hay créditos de casi dos minutos que nunca te saltas, pero muchas veces no es necesario alargarse más de la cuenta. Este es el caso de Scream Queens que, aunque solamente haya estado en emisión una temporada, ya tiene sus propia cabecera fanmade en la que han recortado considerablemente la excesiva duración con un buen resultado. En el caso contrario están Breaking Bad (Vince Gilligan, 2008-2013. AMC), Lost (J.J. Abrams y Damon Lindelof, 2004-2010. ABC) o Fringe (J.J. Abrams y Alex Kurtzman, 2008-2013. FOX) con títulos de crédito muy breves. Los de Lost, más cortos imposible, sí han sido objeto de muchas críticas. Por mucho que sus creadores quisieran darles un sentido, fueron acusados de desgana y eso hizo que sus seguidores trabajaran arduamente en alargar la cabecera. Por su parte, Breaking bad y Fringe, aunque con apenas veinte segundos consiguen una apertura eficaz, tampoco se han librado de la imaginación de sus seguidores, a los que les supo a poco tanta brevedad.

  1. Explorar otros estilos o géneros

Cambiar totalmente el sentido y el género de una serie con la manipulación de su cabecera, ha dado divertidos ejemplos. Es el caso de Breaking Bad o Lost, convertidas en ligeras sitcom de risas enlatadas. Otras veces, la personalidad de una cabecera es muy reconocible, como en Friends (David Crane y Marta Kauffman, 1994-2004. NBC), o The Wire (David Simon, 2002-2008. HBO) y es utilizada para trasladarla a otra serie y, a veces, con muy buenos resultados aunque la cabecera original no lo necesite, como es el caso de True Detective (Nic Pizzolatto, 2014).

  1. Aquellos maravillosos 90’.

Aunque no lo parezca, han pasado más de veinte años del nacimiento de algunas series que consideramos mucho más cercanas en el tiempo. Sólo hay que echar un vistazo a algunas de ellas, a su estética, música y, por supuesto, títulos de crédito, para ver que el tiempo no ha pasado en balde. Los admiradores de las series actuales, animados seguramente por esa nostalgia a aquellas producciones televisivas, han querido probar qué tal le va ese estilo noventero a algunas series como Juego de Tronos. El resultado es una especie de Sensación de Vivir de estilo medieval cuyos personajes, sin duda, hubieran empapelado las carpetas de miles de adolescentes hace veinte años.

  1. Destapando la trama

En la creación de unos créditos alternativos siempre está el deseo de querer que contenga todo aquello que te ha fascinado de la serie. Reinterpretar totalmente los créditos dejando de lado el original y coger las escenas que más nos gusten es otra opción para crear una cabecera a medida, aunque sea a costa de spoilear al personal. Si no fuera por este pequeñísimo detalle de destripar gran parte de la trama, Homeland (Howard Gordon y Alex Gansa, 2011. Showtime) podría estrenar perfectamente esta nueva cabecera.

  1. El crossover.

Lo mejor que le podría pasar a tu serie favorita es que se uniera con tu otra serie favorita. En este caso, la cabecera de Los Simpson (Matt Groening, 1987) tiene unos invitados especiales. Integrados como unos personajes más, la familia Griffin de Padre de Familia (Seth MacFarlane, 1999) pasa a compartir vecindario y, por lo que parece al final, la misma casa con Los Simpson.

María Jara.

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