La Malhablada: una forma diferente de entender la cultura

El emprendimiento, esa palabra tan de moda, siempre es difícil. Más aún si le añadimos el calificativo “cultural”. A los políticos se les llena la boca con el supuesto apoyo a los emprendedores y todo son alabanzas para ellos, pero ¿reciben realmente apoyo institucional los osados que se lanzan a montar un proyecto independiente?

Un ejemplo de este atrevimiento es el proyecto La Malhablada, en Salamanca. En pleno casco antiguo de la ciudad, tres jóvenes (dos actualmente) apasionadas de la cultura en general y de las artes escénicas en particular acondicionaron un antiguo edificio para convertirlo en uno de los puntos neurálgicos de la cultura independiente de Salamanca.

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El edificio, situado en la calle Meléndez, en pleno casco histórico de la ciudad, fue construido en 1908 y restaurado para acoger este centro cultural. Conserva su distribución original y en cada una de las habitaciones de la antigua casa tienen lugar las actividades. Además, en la tercera planta cuenta con una terraza desde la que se pueden ver las impresionantes torres de la Clerecía. Todo un espectáculo de ubicación.

El proyecto nació principalmente como un espacio de microteatro, pero teniendo muy presente desde el principio que no querían cerrarse únicamente a esta disciplina. Música, charlas y actividades de todo tipo tienen cabida en su programación, siempre con un rasgo en común: el formato micro y la horizontalidad con el público. Y así, se ponía en marcha este proyecto, que hoy en día es uno de los referentes culturales de Salamanca.

Desde el punto de vista de las creadoras de La Malhablada, la falta de apoyo institucional para este tipo de iniciativas no puede ser una excusa para no llevarlas a cabo. El camino para llegar a lo que son hoy ha sido largo y en ocasiones desalentador, pero la gente las animaba a seguir con la esperanza de ver nacer en las calles una alternativa cultural a la altura de la ciudad. Por ello, el proyecto se puso en marcha con una campaña de crowdfunding que demostró el interés de la gente por lo que se traían entre manos.

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En una ciudad como Salamanca, volcada en el ocio nocturno es frecuente pensar que la gente no demanda nada más allá de los bares en los que consumir alcohol barato. Sin embargo el éxito de iniciativas culturales de reciente creación pone en relieve que esa afirmación no es cierta. Si no existe esa oferta, ¿cómo se puede saber que no hay demanda real? La Malhablada es un claro ejemplo de que el arriesgarse por sacar adelante algo en lo que se cree es una buena forma de ganarse la vida.

A lo largo de este tiempo, el formato micro se ha hecho un hueco en la forma de entender la cultura en la ciudad. El microteatro, motor principal de la Malhablada consiste en obras de no más de 15 minutos y 3 actores, en las cuales el público y el escenario comparten un único espacio reducido. En plena era digital, estas emprendedoras han apostado por la cercanía con el público. La proximidad de la experiencia es la protagonista absoluta de todas las propuestas que tienen lugar en sus cinco salas. Poesía, arquitectura, danza, arte contemporáneo… El edificio de la calle Meléndez está abierto a todo tipo de iniciativas para públicos muy diversos.

Este ilusionante proyecto tiene su razón de ser en la profesionalización, como nos explica Paz Pedraza, una de sus impulsoras. Es fundamental que las cosas se hagan con unos objetivos marcados y una estrategia clara que seguir para hacerlos realidad. No basta con tener una idea, si no que, además, hay que saber comunicarla para ilusionar e involucrar a la gente. Para que la cultura sea tomada en serio, es imprescindible que se lleve a cabo de forma profesional y para ello, no hay ningún problema en entenderlo desde un punto de vista empresarial. Esta es, sin duda, la clave del éxito de la Malhablada: una buena idea llevada a cabo con rigor y profesionalidad.

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Ante el escaso apoyo institucional para este tipo de proyectos, no queda otra alternativa que unirse y crear un circuito alternativo de cultura independiente en el que las nuevas ideas sean escuchadas y, cómo no, puestas en marcha. La cultura independiente tiene que ser entendida como un organismo vivo que permita crear proyectos conjuntos. De esta manera ha nacido una nueva propuesta cultural que resulta de la unión de once espacios culturales de la cuidad, Metro Cultural Salamanca.

Una de las primeras acciones que esta nueva plataforma va a poner en marcha es el sorteo de una cesta cultural, en la que cada espacio aporta algo de su propia cosecha para configurar el mejor regalo cultural de la ciudad para estas fechas. Por su parte, La Malhablada ha creado un bono para que los amantes del microteatro puedan volver de forma regular a sus salas y a su cafetería.

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Iniciativas como La Malhablada ponen de manifiesto que en la ciudades pequeñas también existe una demanda cultural y que presuponer lo contrario es un error. Aunque el camino puede ser largo y muchas veces solitario, las buenas ideas siempre encuentran su hueco.

Marta Laso

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