Star Wars. Episodio VII: El despertar de los fans

Asumámoslo, tanto tiempo esperando la tercera entrega de Star Wars, sólo podía provocar dos cosas: o la odias, la repudias y te niegas a comprar el nuevo merchandising o la amas incondicionalmente y plantas un altar jedi en tu casa (otro más). Después del mal sabor de boca que nos dejó la última entrega con La amenaza Fantasma (George Lucas, 1999), El ataque de los clones (George Lucas y Jonathan Hales, 2002) y La venganza de los Sith (George Lucas, 2005, aunque esta última en menor medida), la histeria colectiva y la incertidumbre se había apoderado de los fans desde que se anunció lo que sería no sólo la tercera entrega, sino el final de toda la saga.

Los rumores sobre el guión, reparto, rodaje y estreno de la primera película de la nueva trilogía nos convirtieron en detectives privados en busca de más información inédita, hasta que por fin en 2013, se anunció su fecha de estreno en 2015. Con los primeros teasers sentimos una perturbación en la fuerza. Algo ha cambiado, no parece como la última vez. Ese desierto, ese robot oxidado nos dan una nueva esperanza. Atentos a las primeras críticas de los espectadores tras la premiere el 14 de diciembre en EEUU, nos emocionamos al ver que la acogida no podía ser mejor: se dice que es como la de aquellos maravillosos 70.

18 de diciembre de 2015, España. Cines repletos de espectadores con la entrada enmohecida, cascos del ejército imperial allá donde mires, camisetas, espadas láser, photocalls, luchas jedis en vivo y hasta un chroma para fotografiarte en la galaxia. Empieza la película y un escalofrío te recorre el cuerpo con las letras azules de “hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana…”, y ya con las amarillas sufres un colapso de emoción que estalla involuntariamente en un aplauso escandaloso, símbolo de tantos meses de tensión y de espera. A partir de ahí sólo queda disfrutar… ¿Habrá llegado la película que traerá el equilibrio a la fuerza?

Hay muchos elementos en esta película que hacen de Star Wars lo que fue, es y será, que nos hacen regresar al origen en muchos aspectos, pero también es cierto que se está produciendo un fenómeno provocado por la suma de todo esto junto al blockbuster que es esta saga, unido a la decepción de la trilogía de los años 2000, un fenómeno que está provocando el despertar de los fans. Con críticas que definen su estreno como el mejor del año, su final como el mejor de la saga o que incluso la coronan como la mejor de todas las películas de Star Wars hasta la fecha, cabe preguntarse si no nos estamos viniendo un poco arriba.

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Remontémonos a las películas originales, a lo que piden recuperar de ellas sus fans en cada nueva entrega. La primera de todas las películas de Star Wars, se estrena en 1977 bajo este mismo nombre a secas, aunque hoy día la conocemos como Star Wars. Episodio IV: Una nueva esperanza (George Lucas, 1977), y consigue una recaudación histórica y un reconocimiento en los Oscar nunca visto en este género, llegando a reunir hasta siete de estas estatuillas. No tardaron en estrenarse Star Wars. Episodio V: El imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980) y Star Wars. Episodio VI: El retorno del jedi (Richard Marquand, 1983), la primera con críticas más positivas que la segunda, pero ambas reconocidas por los fans como fieles al espíritu original.

La primera trilogía de Star Wars llega con propuestas muy arriesgadas y diferentes a lo que se había hecho hasta entonces en el ámbito de la ciencia ficción (quizá por este motivo, la Universal Pictures se acobardó en la primera película y acabó asumiendo la producción la Twenty Century Fox, no sin sus dudas acerca del éxito que tendría). Pensando en las innovaciones que enloquecieron al público, además del fantasioso planteamiento en el que se nos presenta una realidad alternativa (con sus propias formas de vida, paisajes y sistemas políticos), encontramos por ejemplo la perspectiva desde la que se plantea la película: como una mirada hacia el pasado. Los robots están oxidados, hay lugares abandonados y se respira la decadencia de una antigua gloria. Antigua, esa es la clave. Porque la tendencia en las películas espaciales es dar una imagen del futuro, pero en Star Wars, a pesar de la tecnología que se muestra, la sensación es la de estar presenciando algo que ocurrió, tal y como nos anuncia su frase inicial: “hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana”.

Otro de los puntos fuertes de Star Wars es el sonido orgánico por el que se decanta George Lucas, que se aleja de las propuestas electrónicas de las películas del género, tomando muchos registros de la vida real. Unos sonidos que nos sumergen en la historia, haciéndola más cercana.

La apuesta por las caras nuevas es otro de los aspectos más característicos de Star Wars. El reparto de la película, que ahora es todo un hito del cine, no lo era en el momento de su estreno. Ninguno de sus actores protagonistas era realmente conocido hasta este filme, salvo Sir Alec Guinness (u Obi Wan Kenobi en la primera entrega), que nunca estuvo convencido de su participación, aunque contribuyó al éxito del mismo.

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Los personajes, aunque estereotipados, enganchan y conectan con el público instantáneamente y cada uno de ellos desempeña una función en la historia. Efectos especiales nunca vistos, un maquillaje espectacular y por supuesto una banda sonora que ya es un hito del cine en sí misma… Toda una exitosa revolución. ¿Cómo podría torcerse?

La segunda entrega de Star Wars se remontaba a la historia del villano de la primera entrega desde que este era un niño hasta que se pasaba al lado oscuro, una precuela con la que los fans soñaban ansiosamente. Sin embargo en ella no encontraron muchas de esas cosas que les habían enamorado. Los paisajes eran más digitales y menos auténticos, los personajes vacíos y hasta irritantes, todo era más distante, menos creíble y más comercial (prueba de ello es la participación de actores tan reputados como Samuel L. Jackson, Liam Neeson o Ewan McGregor), se pensó en una película para agradar a un público más amplio, que decepcionó a sus fans originales. Dato importante: a pesar de ello fue igualmente un éxito de taquilla y el merchandising se siguió vendiendo como la seda.

Star Wars. Episodio VII: El despertar de la fuerza (J.J. Abrams, 2015) llega a nuestras pantallas tras esa oleada de decepciones que tratamos de olvidar, para contarnos qué ocurrió 30 años después de la entrega inicial, la original, la única, la inimitable… ¿o no? La película cuenta con caras no tan conocidas como su protagonista Daisy Ritley (Rey) y antagonista Adam Driver (Kylo Ren), recupera el ambiente sórdido de las primeras e incluso se permite planos de robots solitarios por el desierto como ya vimos en Una nueva esperanza. Fabulosa recreación de paisajes, con set reales y no tan digitalizados, vuelta al sonido orgánico con escenas de batallas más auténticas que nunca, deslumbrantes efectos especiales y música siempre a la altura. Y cómo no, conmovedores y esperados encuentros con el Halcón Milenario, Han Solo, Chewbacca y la princesa Leia (aquí Generala Organa). El escenario perfecto para los fans, sin duda, como ya anunció en unas declaraciones George Lucas. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Empezando por el final, la mayor parte del tiempo esas famosas apariciones, parecen más una excusa para enganchar a la audiencia que realmente una necesidad para el desarrollo de la historia tal y como se nos presenta. Por otra parte, algunos de los nuevos personajes son interesantes en su planteamiento, pero no tanto en su desarrollo, como es el caso del tirano de esta película. Se deja entrever un conflicto interesante en él, pero la sensación a lo largo del filme es que no alcanza la empatía que todo villano debe tener, esa que sí tenía Darth Vather (predecesor inigualable, lo sabemos). En cuanto a la historia, el comienzo no puede ser más trepidante, pero a medida que avanza pierde fuelle, alejándose de la fuerza con la que arranca y llegando a un clímax menos emocionante de lo que podría haber sido. Si bien es verdad, reconocemos un final potente, previsible, pero bienvenido.

El despertar de la fuerza puede ser todo lo que sus fans llevaban esperando desde que se estrenó la saga en 1977. Contiene guiños, situaciones y personajes conocidos y un ambiente digno de aplaudir que huele al original. Sí, está mucho más cerca del espíritu con el que comenzó, en esencia consigue hacernos volver a la infancia en muchos momentos de la película. Merece la pena pagar tu entrada de cine para verla. Es prometedora. Pero no queremos dejar de verla como un primer paso para contar el resto de la historia, como un planteamiento respetable a partir del cual seguir puliendo, creando nuevas situaciones y despertando (¿por qué no?) nuevos fans.

Milena Cañas.

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6 comentarios en “Star Wars. Episodio VII: El despertar de los fans

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