2015: Un año trópico

2015 ha sido el año al que llegó Marty McFly, en el que se ha perdido John Travolta y al que le añadieron un segundo de más para compensar la rotación de la Tierra. Pero han pasado muchas cosas más. Nosotros vamos a ser un poco egocéntricos y mirarnos un poquito el ombligo en el espejo para repasar todo lo que hemos vivido en el año en el que vimos la luz.

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Éste ha sido un año apasionado políticamente hablando. Un año electoral como pocos ha habido en la historia de la democracia. Comenzamos con las Elecciones al Parlamento de Andalucía, seguimos con las Autonómicas y Locales, para después pasar a las de la Parlament de Catalunya y acabar en las Elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado, el pasado 20 de diciembre. Hemos visto como ciudades como Barcelona, Madrid o Valencia se convertían en las ciudades del cambio, gracias a personas como Ada Colau, Manuela Carmena o Joan Ribó; como el gobierno de Mariano Rajoy, se encargaba de poner límites a la libertad de expresión (pareciéndonos cada vez más a la Corea del Norte de Kim-Jong-un, en vez de a las democracias europeas que defienden, hasta con sangre, su libertad de expresión): o cómo el PSOE de Pedro Sánchez aún no sabe muy bien dónde está y qué es lo que busca. Aunque también hemos visto algún que otro vídeo electoral que ya podría haber sido censurado.

Y es que, la política y sus corruptelas han ocupado un gran espacio en nuestro 2015. Éste ha sido un año gran reserva para políticos imputados, desde Luis Barcenas a Rodrigo Rato, pasando por Serafín Castellano, Salvador Victoria, Lucía Figar, Rafael Blasco, José Antonio Griñán, Manuel Chávez, Gaspar Zarrías, José Luis Olivas y, el recientemente electo, Pedro Gómez de la Serna. Aunque también se han utilizado los mecanismos judiciales desde el partido de gobierno, el PP, para manchar el nombre de personas como Juan Carlos Monedero, Tania Sánchez o Guillermo Zapata. Y es que al final, España no ha cambiado nada, sigue siendo la misma con la que ironizaban Berlanga y Azcona, y de todo ello bebe el nuevo cine indignado, formado por una nueva oleada de cineastas con ganas de contar muchas cosas que subsiste gracias al crowfunding.

También hemos estado al tanto de todo lo acontecido en el plano político internacional. Hemos visto cómo Grecia desafiaba a Europa y cómo Alemania ejecutaba su venganza. Y es que, una cosa está claro, los europeos no nos parecemos en nada, ni siquiera a la hora de enfrentarnos al fin del mundo. Pero, también hemos visto cómo los máximos dirigentes mundiales se reunían para hablar del cambio climático en París. Y es que no podemos olvidarnos del calorazo que pasamos este verano en la ciudad. Aunque, no sólo hemos sudado en verano, también nos dio tiempo a enamorarnos y a decepcionarnos, y a echarlo de menos con la llegada del otoño. Menos mal que el invierno no se atreve a aterrizar.

cause+im+blind+but

A parte de la política, este año hemos visto mucho cine. Nos dejamos seducir por tráileres que llevaban a engaño; hicimos quinielas cinematográficas; vivimos festivales de nuevos realizadores y de cine postal; revisamos la filmografía de Gena Rowlands, flamante ganadora del Oscar Honorífico; fuimos a la Fiesta del Cine; volvimos a clásicos como Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, 1939); nos fijamos en las tendencias de cine que marcaron los grandes diseñadores de moda; imitamos a nuestros personajes favoritos; reflexionamos acerca del fin de la imaginación; y hasta vimos empezar mil veces nuestras películas favoritas. Pero también hemos disfrutado de muchísimo cine de estreno. Desde la esperadísima La guerra de las galaxias. Episodio VIII: El despertar de la fuerza (J. J. Abrams, 2015), a la última de Bond, Spectre (Sam Mendes, 2015), pasando por el documental Amy (La chica detrás del nombre) (Asif Kapadia, 2015), Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015), la nueva de Woody Allen, Irrational Man (Woody Allen, 2015), Lo que hacemos en las sombras (Taika Cohen, Jemaine Clement, 2014), la última de Pixar, El viaje de Arlo (Peter Sohn, 2015); o Marte (The Martian) (Ridley Scott, 2015) y otras aventuras espaciales. Además de grandes estrenos españoles como Requisitos para ser una persona normal (Leticia Dolera, 2015), y proyectos como Spain in a Day, con Isabel Coixet a la cabeza.

El género documental nos apasiona, y lo hemos demostrado redescubriendo algunas de las joyitas más maravillosas que nos hemos ido encontrando por ahí. Desde Holligans homosexuales, a Chavela Vargas y Federico García Lorca, pasando por casa de nuestra abuela, contando historias del barrio, de seducidos y abandonados, de mujeres solas, cuya única compañía es la radio… En definitiva, de la vida debajo del cielo y encima del mundo.

Pero, además de con el cine, en 2015 hemos disfrutado mucho con las series. Estrenos como Scream Queens (Ryan Murphy, 2015); miniseries como Appropiate Adult (Julian Jarrols, 2011), Olive Kitteridge (Lisa Cholodenko, 2014) o Show Me A Hero (David Simon, Paul Haggis, 2015); y finales como el de la sexta temporada de Juego de Tronos (David Benioff, D. B. Weiss, 2011-Actualidad). Y es que, nos encantan las series: las de ahora y las de antes; las largas y las cortas; y las que suceden en Nueva Jersey, y las que tienen una producción española.

También hemos tenido tiempo de fijarnos en gente con mucho talento como Paolo Sorrentino o Valerie Donzelli. Pero también hemos puesto nuestro ojo en nuevos talentos que, con esfuerzo, perseverancia y una gran dosis de creatividad e inteligencia, están demostrando que tienen mucho que decir. Personas como Muokkaa, Mateo Cabeza, Tony Sabandija, Ana Penyas, Elena Macías, Ana Jarén, Kogonoda, Being Berber, uno de los mejores debuts del año, La Malhablada, Les Antonietes, Lemarte, 4tomorrow o Pixelbox. Y entre todos ellos, nos ha dado tiempo a descubrir la corta, pero intensísima, filmografía de Xavier Dolan, quién se atrevió a dirigir el videoclip de la canción con la que Adele protagonizado su gran regreso, Hello. Y es que, también nos ha dado tiempo a aprender, este año, que a los directores les encante el mundo del videoclip, y a nosotros más.

Hemos estado, también, muy pendientes del buen año del feminismo. Y es que el cine está cambiando. Hemos podido ver maravillosas películas protagonizadas por mujeres extraordinariamente cotidianas, como Mistress America (Noah Baumbach, 2015), o comedias gamberras con mujeres reales como protagonistas, como Espías (Paul Feig, 2015) o Y de repente tú (Judd Apatow, 2015). Gerwig, McCarthy y Schumer son nombres que ya están grabados en el Olimpo de la Comedia. Y es que ya era hora de darle una vuelta de tuerca a los roles de género del cine.

Y hemos hecho muchísimas cosas más: fuimos al teatro; escuchamos buena música, mala y mucho más mala de lo que podíamos imaginar; alquilamos una familia; recuperamos los recuerdos grabados en Super 8; hicimos una agenda; e investigamos sobre las tribus urbanas y sobre el pensamiento lateral. Pero sobre todo, hemos viajado: junto a Leonardo Dalessandri; a Nueva Orleans; desde el Bierzo a París; con Joe Strummer a Andalucía y hasta hemos dado la vuelta al mundo, tan sólo porque nada nos lo impedía.

En fin, que ya os deseamos nuestros mejores deseos para Navidad con los más bonitos villancicos que habíais escuchado nunca, y ahora os deseamos lo mejor para el 2016. Nosotros lo recibiremos casi con tantas ganas como con las que esperamos los biopics de María Callas. Como veis, nos lo seguiremos tomando todo con mucho humor, porque aunque la comedia no nos saque de pobres, nos hará mucho más felices. ¡Feliz año y gracias por estar a nuestro lado!

Alejandro Piera.

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