La juventud, divino tesoro

Hace ya más de dos años que el cineasta italiano Paolo Sorrentino entró en el Olimpo de los grandes del cine, gracias a su maravillosa La gran belleza (Paolo Sorrentino, 2013). Aunque Sorrentino ya había demostrado su talento con películas como Il Divo (Paolo Sorrentino, 2008) o L’uomo in piu (Paolo Sorrentino, 2001), con La gran belleza consiguió todos los reconocimientos posibles: desde una notable vida comercial en todo el mundo, a encabezar los rankings de lo mejor del año de cualquier medio de comunicación, pasando por los más de cincuenta premios que recogió durante el año de su estreno, entre los que se incluyen nueve David de Donatello, premios de la Academia italiana; cuatro Premios del Cine Europeo; y el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa. Sorrentino se puso el listón más que alto para su próxima película.

358bce4309d945e15d62945fe0fa226a

Ahora, Sorrentino ha vuelto, y lo ha hecho con La juventud (Paolo Sorrentino, 2015), que se estrenó el pasado 22 de enero en España, y que está protagonizada por el gran actor británico, Michael Caine, acompañado por una comparsa que incluye nombres de la talla de Harvey Keitel, Rachel Weisz, Paul Dano y Jane Fonda, entre otros. La juventud nos cuenta la historia de Fred Ballinger (Caine), un compositor y director de orquesta retirado, que ronda los ochenta y que pasa sus vacaciones en un balneario suizo, junto a su hija Lena (Weisz), recién divorciada de su marido, y de su amigo Mick (Keitel), un director de cine que intenta sacar adelante la que podría ser su última película. Su estancia en el balneario, la crisis marital de su hija, y su complicada relación con ella, las dificultades de su amigo para poner en marcha su película, y las vivencias del resto de huéspedes y trabajadores del hotel, servirán a Ballinger para reflexionar sobre la vida, el pasado, el futuro, el amor, el trabajo, la vejez y la juventud.

La juventud se estrenó en el Festival de Cannes, el pasado mes de mayo, dividiendo a críticos entre defensores y detractores, ambos entusiastas. Entre las críticas negativas más frecuentes, volvían a aflorar los viejos reproches del pasado, como la acusación de ser un simple esteta, más preocupado por la forma que por el fondo; o la de ser una simple copia del más grande de los maestros italianos: Federico Fellini. Es probable que Sorrentino tenga mucho de esto, pero no lo oculta. Fellini es una fuente de inspiración para él, y se permite homenajear, en La juventud, a la fantástica Fellini 8 ½ (Federico Fellini, 1963), entre otras películas del cineasta italiano. Así como tampoco oculta su fascinación por la estética. Porque, qué decir de la estética de La juventud. El talento de Paolo Sorrentino para captar la esencia de todo lo que quiere contar en un simple fotograma es fascinante. Cada escena de La juventud (como también pasaba con La gran belleza) podría ser expuesta en un gran museo. Y es que, Sorrentino es un obseso de la composición, de la belleza, de la elegancia, de la plasticidad. La belleza de las imágenes que crea compiten con la originalidad de las mismas. Una forma rompedora de entender el cine (o la fotografía, o la pintura), que nos permite disfrutar de la belleza que hay dentro de la vejez, la fealdad o el paso del tiempo. Si no, sólo hace falta disfrutar de la escena de Jane Fonda y Harvey Keitel, maravillosamente rodada (además de interpretada), gracias a la maestría de Sorrentino con los planos cortos y los juegos de cámara y luces, amén de la presencia y talento de una de las más grandes actrices de Hollywood, Jane Fonda.

Youth-7

Para completar el regalo, a La juventud también le acompaña un montaje y una banda sonora, a cargo de David Lang, que, en su combinación, hacen de ella un auténtico tesoro. Pero, a pesar de todo, es cierto que La juventud no es La gran belleza, mucho más completa y compleja, con un recorrido mucho más interesante y con unos diálogos, lenguaje y personajes mucho más mordaces, afilados y directos. Probablemente nada de lo que haga Sorrentino podrá llegar a ser comparado con La gran belleza, que sin duda pasará a la historia como una de las mejores películas de la década en que nos encontramos. Pero aún así, La juventud no es una película banal o hecha a desgana.

Paolo Sorrentino sabe hablar sobre la vida, y no sólo con palabras. Por ello, los personajes que pueblan el universo de La juventud hablan sobre la vida, el amor, el trabajo. El amor de su vida; el trabajo amado; o una vida dedicada al trabajo. La juventud es un paseo por la vejez, por la vida, por el tiempo, por las experiencias que la memoria nos permite recordar, y por los pasos previos a un destino del que nadie puede escapar; condenados, simplemente, a disfrutar de los momentos previos, como se disfruta La juventud.

Alejandro Piera.

Anuncios

3 comentarios en “La juventud, divino tesoro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s