Pixar y el fin de la inocencia

A veces uno se siente en el deber de portarse mal. Sí, porque aunque tu sobrino juegue feliz con el último puzzle de Dora la exploradora, tú sabes que sin un poco de realidad ese niño no podrá superar los obstáculos que le ponga la vida, así que llega el momento de contarle sin filtro Hansel y Gretel, igual que te lo contaba a ti tu abuela, en versión gore, porque eso de traumatizar es un concepto muy moderno (también estamos los que veíamos los anime de los cuentos clásicos, que era todavía peor). Pero el niño lejos de asustarse, te hace un manifiesto a favor de esa anciana demente y la crueldad de una niña en su sano juicio. Entonces recuerdas que Pixar saca películas cada dos por tres, que Pixar no es Disney y que tú eres el pardillo. Porque te tragarías los VHS de los Videocuentos Infantiles anime de Planeta DeAgostini, pero una cosa es gore y otra realidad, y en eso Pixar es experta.

IMAGEN 1_VideocuentosInfantiles

Aunque aparentemente van “de la mano”, Pixar surge casi como una reacción alérgica a Disney huyendo de los cuentos clásicos y las versiones edulcoradas que han marcado la infancia de los niños del siglo XX, aunque no siempre fue con la misma intensidad. No podemos olvidar las Silly Simphony (Walt Disney Studios, 1929-1939), los primeros cortometrajes de la compañía que, aunque en un ambiente bastante cursi, introducía elementos muy macabros, como en La danza del esqueleto (Walt Disney, 1929), situada en un cementerio donde los esqueletos salen de las tumbas y se ponen a bailar, o Árboles y flores (Burt Gilet, 1932), en la que el árbol villano muere quemado vivo tras intentar abusar de la protagonista. Blancanieves y los siete enanitos (David Hand, 1937) surge como el primer largometraje de la factoría Disney, donde empieza a sentar las bases de lo que serán sus versiones de los cuentos o leyendas clásicas: una protagonista que de buena es tonta, que refleja el ideal de belleza de la época y el ideal de carácter (desde el ama de casa perfecta, cariñosa y tranquila hasta la chica rebelde que al final todo el mundo engaña), un príncipe azul (fuerte, valiente, con un punto descarado y no necesariamente de sangre noble) y un villano o villana que es todo oscuridad (los malos, muy malos). Flora, fauna, música y moraleja, y tenemos todas las películas de Disney desde los años 30 hasta nuestros días.

En los años 90 con Toy Story (John Lasseter, 1995) cae una bomba para el cine de animación: Pixar (que llevaba en funcionamiento desde 1986 como una empresa de Hardware de lujo), introduce una nueva alternativa con este primer largometraje de animación digital. Aunque es una coproducción con Disney, Pixar ya sienta las bases de lo que será su forma de entender las historias y da un vuelco a todo lo que habíamos visto en los cuentos de hadas. Para empezar, se acabaron esos cuentos de hadas, y la única princesa la encontramos en Brave (Mark Andrews, Brenda Chapman, Steve Purcell, 2012), que se aleja mucho de ser una historia romántica. Las historias guiadas por Pixar Studios parten de un objetivo diferente al de Disney: hacernos reflexionar sobre un concepto en vez de imponer una moraleja y eso se refleja desde la premisa de la que parten al contar la historia. Mientras Disney apuesta por el clásico “Érase una vez”, Pixar crea a partir de una hipótesis, tal y como se plantean normalmente el resto de las películas: ¿qué pasaría si los juguetes estuviesen vivos? ¿qué pasaría si de verdad hubiese monstruos en nuestro armario? Premisas que hacen volar la imaginación no sólo de los guionistas, sino también de los espectadores que somos captados a través de esa conexión con la realidad, de introducir magia a partir de un elemento cotidiano y reconocible, cercano. Esas dos formas de plantearse la historia conducen a finales diferentes también, finales en los que Disney nos ofrece una enseñanza moral, como “la belleza está en el interior”, La Bella y la Bestia (Gary Trousdale, Kirk Wise, 1991); “la vanidad es castigada”, Blancanieves y los siete enanitos; o “no importa el color de nuestra piel”, Pocahontas (Mike Gabriel, Eric Goldberg, 1995). Y finales en los que Pixar nos abre a otra alternativa como “la tristeza es necesaria”, Inside Out (Del Revés) (Pete Docter, Ronnie Del Carmen, 2015); “nunca es tarde para empezar una aventura”, Up (Pete Docter, Bob Peterson, 2009); o “las diferencias con los demás no son un obstáculo”, Buscando a Nemo (Andrew Stanton, Lee Unkrich, 2003).

IMAGEN 2_LaBellaylaBestia

Otro giro de tuerca va para los protagonistas de las historias, que pasan de ese príncipe azul a héroes imperfectos donde no todo es puro. Esto nos llega desde el principio con el muñeco vaquero Woody (Toy Story), que a pesar de ser de los “buenos”, es orgulloso y envidioso, capaz de intentar tirar a su compañero espacial, Buzz Lightyear, tras el escritorio para que su dueño lo escoja a él. Muy diferente a los héroes Disney, de comportamientos intachables. Porque da igual que Aladdin robe o Hércules sea ambicioso, tras ello hay un motivo noble: son moralmente intachables. Es cierto que en cuanto a protagonistas femeninas, podría entenderse que Pixar se queda algo atrás teniendo sólo a la princesa Mérida (Brave). Pero también es verdad que si hablamos de los personajes femeninos que nos acercan a la realidad, nos ha regalado los inolvidables secundarios de Ellie (Up), la niña de Monstruos S.A. o Dori (Buscando a Nemo).

IMAGEN 3_ToyStory

Disney por su parte tiene un amplio repertorio de personajes femeninos que representan a la mujer modélica según la época. Así tenemos la dulzura, cariño y sumisión de Blancanieves o La Bella Durmiente (Clyde Geronimi, 1959); otra fórmula con dulzura, cariño y rebeldía que vemos en Ariel (La Sirenita, John Musker, Ron Clements, 1989) o Jasmine (Aladdin, John Musker, Ron Clements, 1992); y las heroínas fuera de lo común como Pocahontas (Mike Gabriel, Eric Goldberg, 1995) o Esmeralda (El jorobado de Notre Dame, Gary Trousdale, Kirk Wise, 1996). De este tipo de personajes tanto masculinos como femeninos, surge la repetida frase de “culpo a Disney de mis expectativas con respecto a los hombres”, que también podría aplicarse a las mujeres, porque desde luego, ni unos ni otros tienen nada de reales. Sin embargo el punto mezquino de los héroes Pixar es más realista con lo que podemos ser y encontrarnos en la vida, personajes imperfectos que cometen errores: Sully (Monstruos S.A.), aunque un monstruo bonachón, se gana la vida asustando a niños; Rayo McQueen, Cars (John Lasseter, 2006), es insoportablemente pedante; y Tristeza (Inside Out), es rematadamente pesimista.

GIF_LaBellaDurmiente

Los villanos, como en la vida, también van tomando matices en Pixar. Si hemos hablado de los malos, muy malos de Disney, con Pixar son malos pero es que el mundo les hizo así… como a Lotso, el oso fucsia de Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010), traumatizado porque su dueña se lo dejó olvidado y lo perdió; Ancla, el tiburón que intenta comerse a Nemo y a Dori en Buscando a Nemo, pero que en realidad está luchando en un grupo de autoayuda para tiburones vegetarianos; o Skinner, el cocinero jefe de Ratatouille (Brad Bird, 2007), que de un día para otro ve amenazado su puesto por un chico que no sabe freír un huevo. En Disney, aunque con villanos maravillosos como Maléfica (La Bella Durmiente), Úrsula (La Sirenita) o Cruella de Ville, 101 Dálmatas (Wolfgang Reitherman, Clyde Geronimi, Hamilton Luske, 1961), no se nos presentan humanizados sino como un reflejo claro del mal absoluto.

IMAGEN 4_LotsoToyStory

No hay que pasar por alto un detalle que distingue a Pixar del resto de las películas de animación, y es que no son películas musicales. Prácticamente no se concibe una película para niños sin números musicales hasta que Pixar decide no incluirlos en las suyas. Música sí. Diálogos en forma de canciones no. Si bien es verdad que Disney tiene muchos de ellos memorables y oscarizados, Pixar ha demostrado que un niño no pierde el hilo aunque no los haya. La espectacularidad del género musical es indiscutible, pero también más artificioso que real. Una vez más, en ese sentido Pixar da un paso al frente.

También está el punto en el que Pixar decide hacernos ver la cruda realidad con algunas de las escenas que más nos han hecho llorar en la oscuridad de la sala de cine. Las imágenes hablan por sí solas, los que hayáis visto las películas volveréis a llorar. Y los que no, ¿a qué esperáis?

Las formas de contar de Pixar o de Disney, no son reglas, hay excepciones por ambas partes. Pero sí hay una tendencia hacia una forma de ver y contar las historias a los niños, o hacia la forma de hacer cine de animación. Igual que los cuentos de Grimm, Perrault y Andersen han atemorizado a generaciones durante siglos y Disney edulcora sus versiones de los mismos, Pixar nos acerca las historias a la realidad, esa realidad que hace que los niños vean los matices que se encuentran en la vida misma, ya sea a través de un pez payaso parlante o de un muñeco que cobra vida. Disney nos evade de la realidad (y es su gancho, seamos sinceros). Pixar, por mucho que co-produzca con Disney, deja claro su propio sello, su propio gancho, y es la perspectiva con la que nos introduce en las historias. Porque a todos nos encanta soñar con otros mundos donde triunfa siempre el bien sobre el mal, pero cualquiera podemos reconocernos en un héroe imperfecto, o un villano herido.

Milena Cañas

Anuncios

5 comentarios en “Pixar y el fin de la inocencia

  1. Fantástica disección de dos grandes del cine infantil, que han llenado nuestras salas de palomitas, risas y emociones. Me encanta tu forma de escribir directa, llena de frescura…
    Espero que sigas deleitándonos durante mucho con tus ilustrativos artículos.

    Le gusta a 1 persona

  2. Estupendo análisis de la evolución en el cine infantil, donde se indica con gran realidad como van cambiando los tiempos. Yo creo que ya hace algún tiempo que los cuentos se ven de otra forma y parece bueno que sea así. Felicidades por tu articulo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s