El semáforo de los premios Goya

El sábado se celebraron los premios Goya que, como cada año, reúnen a lo mejorcito de cada casa para celebrar la gran fiesta del cine español y, como cada año también, parece más una excusa para celebrar una fiesta que para hablar de cine. Entre los premiados, varias sorpresas, otras no tanto. Truman (Cesc Gay, 2015) se coronó como gran triunfadora de la noche llevándose cinco de las seis estatuillas a las que optaba (película, dirección, guión original, actor protagonista y actor de reparto). La Novia (Paula Ortiz, 2015) solamente se quedó con los premios de mejor actriz de reparto, para Luisa Gavasa, y mejor dirección de fotografía para Miguel Ángel Amoedo. Un gran chasco para una película que preveíamos ganadora de todo lo habido y por haber. Dos premios también (sonido y montaje) se llevó El Desconocido (Dani de la Torre, 2015). Fernando León de Aranoa recogió para su película, Un día perfecto (Fernando León de Aranoa, 2015), el Goya al mejor guión original y nada mal le fue a Nadie quiere la noche (Isabel Coixet, 2015), que se llevó maquillaje y peluquería, vestuario, música original y dirección de producción.

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Recopilamos lo más emocionante y aplaudido de la gala, lo que necesita mejorar y lo que esperamos no volver a ver en próximas ediciones con nuestro semáforo para los Goya.

SEMÁFORO VERDE

  1. Más larga que El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972). La duración fue muy larga, como todas las anteriores, pero más llevadera. Tuvo momentos muy divertidos (y otros muy lamentables) de un Dani Rovira mucho más seguro y cómodo que en su estreno el pasado año. La política tuvo más presencia que otros años y el cómico tuvo buenos momentos dedicados a Manuela Carmena (que recibió un fervoroso aplauso) y al Ministro de Cultura en funciones, Íñigo Méndez de Vigo. El posible pacto de gobierno que pudiera salir de la presencia de Sánchez, Iglesias, Rivera y Garzón en la gala (y en la fiesta posterior) tampoco se le escapó y les dedicó algunas bromas.

  1. ¡Todos al Toni 2! Lucas Vidal. estrenó la gala subiendo dos veces seguidas, primero con Pablo Alborán, por la canción de Palmeras en la Nieve (Fernando González-Molina, 2015) y luego en solitario, por la música de Nadie quiere la noche. Este jovencísimo compositor merece estar en la zona verde no sólo por su merecido Goya sino por su divertida intervención y su fervoroso “¡Todos al Toni 2!”, con la que consiguió hacer reír a Isabel Coixet, que ya es decir.

  1. Me has dado una vida”. Éstas fueron las emocionantes palabras que Miguel Herrán dedicaba a Daniel Guzmán cuando recogió el premio a mejor actor revelación por A cambio de nada (Daniel Guzmán, 2015). Guzmán, que luego se llevó el premio a la mejor dirección novel, hizo una bonita y sentida dedicatoria a su abuela y protagonizó uno de los discursos más tiernos de la noche. Los otros, los protagonizaron Adriana y Emma Ozores en la entrega del Goya Honorífico a su tío Mariano Ozores y también un ilusionado Javier Cámara, que recogía su premio a mejor actor de reparto y recordaba que treinta años atrás él era como el niño de A cambio de nada.

  1. Nariz contra nariz. Berto Romero y Dani Rovira, hicieron un divertido dueto musical en el que versionaron el tema Mujer contra mujer de Mecano y en el que las protagonistas fueron sus narices.

SEMÁFORO AMARILLO.

  1. Minutos musicales. Como siempre, no podían faltar los números musicales. La única razón por la que están en zona amarilla y no roja es porque, por suerte, sólo fueron dos. El primero de ellos sucedió al inicio, con una especie de homenaje a algunas (pocas) películas españolas como El día de los enamorados (Fernando Palacios, 1959) o Las cosas del querer (Jaime Chávarri, 1989). Joan Manuel Serrat protagonizó la segunda actuación musical con la canción Los fantasmas del Roxy (mucho más breve que los dos temas seguidos que cantó Miguel Poveda en 2015, lo cual es de agradecer) pero con un sonido que dejaba mucho que desear. Cuando llega este momento en cada gala siempre me pregunto por qué, siendo una gala de cine y existiendo la categoría de canción original, nunca se cantan los temas de las películas.

  1. Antonio Resines. Un punto a favor es que el actual Presidente de la Academia de Cine optó por una versión corta del soporífero discurso habitual. Con un guiño a Bienvenido Mr. Marshall (Luis García Berlanga, 1953) iniciaba un discurso en el que los protagonistas fueron el IVA, la piratería, lo bien que lo están haciendo y lo mucho que han mejorado. Poco se mojó en un discurso sin sorpresas en el contenido. Un poquito de autocrítica no hubiera estado mal, entre otras cosas para admitir que hacía mucho tiempo que no se veía a mujeres fuera de las categorías exclusivamente femeninas.

  1. El Ave a Málaga. Esta broma de Dani Rovira a Tim Robins y Juliette Binoche en sus respectivos idiomas debió ser lo único (o, al menos, eso nos hicieron creer) que entendieron en toda la gala. Mucho se presumió de tener más oscarizados que nunca en los Goya pero no se preocuparon de que entendieran nada de lo que allí sucedía. Por sus caras, tampoco parecía que nadie les hubiera avisado de que estarían allí dentro más de tres horas y que, para rematar, ni siquiera iban a recibir ningún premio.

  1. ¿A qué huele? Algo podrido debía tener Isabel Coixet debajo de su asiento porque, si no, no tiene explicación su gesto hierático durante la gala. Solamente la ocurrencia de Lucas Vidal (o la idea de verse cuanto antes en dicho bar) consiguió sacarle una sonrisa a la directora. Ya sabemos que ella está por encima del bien y del mal y que vivió una noche de auténtica banalidad y superficialidad humana, más de lo que seguramente puede soportar, pero Isabel, una vez al año no hace daño y, además, luego hay barra libre.

SEMÁFORO ROJO

  1. ¿Homenaje? Este año los premios Goya celebraban su trigésimo aniversario, un buen momento para echar la vista atrás y homenajear de verdad al cine…pues no. Seguramente hubo intención, pero todo quedó en un homenaje a medias. Con el argumento de que la magia tiene mucho que ver con los inicios del cine, trataron de justificar los números de magia, carentes de ritmo, del mago Jorge Blas, al que se le llenaba la boca nombrando a George Méliès. El segundo intento de homenaje fue para Luis Buñuel con una banda de tambores de Calanda, ciudad natal del director, mientras se sucedían (de lejos, porque al realizador se le debió olvidar meter el vídeo) imágenes de sus películas. Hasta aquí todo el sentido y desganado homenaje a treinta años de premios en el cine español.

  1. ¡No se oye! Si el año pasado hubo polémica por la desacertada realización de la gala, este año le ha tocado el turno al sonido. Empezó a fallar ya al principio de la noche, cuando el micrófono de Dani Rovira dejó de funcionar, y se hizo más que evidente durante el transcurso de la noche, especialmente en la actuación de Serrat. Otra de las polémicas de la noche fue la molesta musiquita que se encargaba de que los premiados no se alargaran en sus agradecimientos más de la cuenta. Ricardo Darín hizo una broma al respecto cuando subió a recoger su premio a mejor actor protagonista y fue aplaudido por su comentario que criticaba el dudoso criterio con el que se ponía la dichosa sintonía. Nadie se libró de ella, ni siquiera Natalia de Molina cuando recogió su premio a mejor actriz protagonista, que no pudo terminar sus agradecimientos. Tampoco el productor de Nadie quiere la noche, que se entretuvo unos segundos buscando en su papel lo que quería decir. Nunca lo sabremos, porque la musiquita llegó antes de que pudiera encontrarlo.

  1. ¿Del 1 al 10 cómo estás de buena? Este fue el bochornoso comentario que Dani Rovira dirigió a Inma Cuesta. Al ver la reacción de la actriz, incrédula ante la pregunta, trató de arreglarlo con un “si tuviera que puntuarte como actriz te daría un 12” pero, evidentemente, no lo arregló. “No te darán el Goya por no venir a la gala conmigo” fue el otro comentario vergonzoso de la noche, esta vez hacia Penélope Cruz, por parte del productor de Sueños de sal (Alfredo Navarro, 2015) cuando recogió el premio al mejor documental. Patéticos.

María Jara

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