Calle Muelle

El pasado 12 de febrero, la Junta del Distrito de Latina aprobó la propuesta de dedicar una calle en el barrio a su vecino Muelle, un artista urbano que se convirtió en referente del graffiti en España. Pero, ¿quién fue Muelle y por qué fue tan importante para el movimiento graffitero?

En un momento en que España buscaba reconciliarse consigo misma, en Madrid la cultura despertaba y lo hacía a través de modalidades y formatos impensables hasta aquel momento. Era el contexto ideal para la aparición de nuevas formas de entender el arte y, por tanto, para que las mentes más creativas se convirtieran en pioneros de todo, ya que partían de la nada.

Imagen 1 (1)

Y así fue como Juan Carlos Argüello llegó a convertirse en un referente indiscutible del arte urbano en España. Argüello, Muelle, era un chaval del barrio de Campamento, su territorio. A partir de 1985, fecha que se considera el inicio de su actividad, no quedará un rincón del barrio en el que no estuviera presente su inconfundible tag.

Argüello tocaba la batería en distintos grupos de punk-rock. Se trataba de una persona afable, introvertida y muy ética, como le definen los que fueron sus amigos, entre ellos el reciente ganador de un Goya, Daniel Guzmán. Se movía en vespino por las calles de la ciudad buscando rincones donde plasmar su firma. Encontrar su inconfundible moto aparcada en alguna esquina era una señal de que se le podía encontrar en plena acción, spray en mano.

Con la llagada de la Movida, los jóvenes madrileños se abrieron a nuevas formas de ocio y cultura. Las tribus urbanas experimentaban con códigos de distintas subculturas, no había fronteras. Esta explosión de ideas fue lo que propició que un joven interesado por el punk se asimilara a la cultura pop con toda comodidad.

Imagen 2 (1)

No pintaba en vagones de metro, ni en fachadas de edificios. Su espacio eran las paredes de los solares, las vallas publicitarias… Lugares cotidianos que pasan desapercibidos. Su firma en esos lugares los dotaba de presencia y hacía que fueran visibles de nuevo para los transeúntes. Su única pretensión era convertir la ciudad en un superficie plástica en la que plasmar “su mensaje” como él mismo definía sus firmas.

Él mismo explicaba que para que su marca fuera bien recibida, había que elegir inteligentemente los lugares donde plasmarla. “Ante todo hay que saber dirigir la pintada a la gente, según donde pintes va a generar mejor o peor publicidad y de lo que se trata es de que sea un elemento decorativo”, aseguraba Argüello en una entrevista.

Madrid se estaba convirtiendo en el epicentro del despertar cultural de España y sus habitantes formaban parte de un cambio de mentalidad que se plasmaba en las calles. La ciudad empieza a ser concebida como un espacio abierto a todo tipo de manifestaciones artísticas, por lo que las pintadas de Muelle son acogidas con simpatía por los vecinos.

A lo largo de su trayectoria, el estilo de Muelle fue evolucionando. Al principio utiliza elementos relacionados con la cultura punk de los 70 y los 80, como trazos puntiagudos y su característica flecha para cerrar la firma, que dará origen todo un movimiento dentro del arte urbano en España. Posteriormente suaviza los trazos y los redondea. Sus obras son siempre variaciones sobre su firma jugando con los colores y fondos que emplea.

Muelle decoró las calles de Madrid durante diez años, convirtiéndose en un icono del arte más castizo hasta que falleció en 1995. Incluso el Ayuntamiento de la capital llegó a utilizar imágenes de sus firmas en sus campañas para promocionar el turismo, cosa que no le hizo demasiada gracia al artista.

Imagen 3

Con el paso del tiempo, la mayoría de las piezas de Argüello han ido desapareciendo, su mensaje se ha ido borrando de las paredes, pero no de la memoria de quienes vivieron esa época de cambio. Diferentes colectivos e iniciativas han centrado su atención en la recopilación de sus obras.

En 2013, Mulafest expone un mural encargado por el Círculo de Bellas Artes a Muelle en 1992 para su famosa fiesta de Carnaval. Tras la celebración, la pieza quedó olvidada hasta que en 2011 se inició su restauración.

Imagen 4

La última firma de Muelle que se conserva en las calles de Madrid se encuentra en la calle Montera, 30. Elena García Gayo y Fernando Figueroa han impulsado la Plataforma por la Declaración de la firma de Muelle como Bien de Interés Cultural, no sólo para preservar la obra de Montera, sino también como herramienta de difusión de la figura del artista.

Imagen 5

“Cuando pintas te sientes vivo y por un momento te olvidas de que eres masa. En una ciudad como esta hay demasiada mierda, y demasiada soledad… y de este modo le regalamos a la gente un poco de nosotros mismos.

Juan Carlos Argüello (Muelle)

Marta Laso

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s