Beyoncé & Scorsese

Tranquilidad, no estamos anticipando ninguna exclusiva, no somos Variety… todavía. Simplemente nos proponemos exponer una relación concadenada de referencias que nos llevan desde el genio de Queens a la diva más rotunda de la música negra contemporánea y viceversa. ¿Os apetece?

Archiconocida es la pasión del tío Martin por la música negra. Documentales, tramas en sus películas y temazos en las bandas sonoras de sus creaciones las hay para aburrir. Citaremos simplemente el tema promocional de El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013), a cargo de Howling Wolf, un pedazo de negro que aullaba como nadie.

El Lobo inició su carrera musical en Chicago, grabando con Chess Records, un legendario sello fundado por los hermanos Leonard y Phil. Desde Illinois, la etiqueta ajedrezada lanzó las carreras de intérpretes como Muddy Waters, el muy macarra Little Walter o Willie Dixon. Los productores tenían una curiosa forma de motivar a sus artistas. Cuando un disco alcanzaba el primer puesto en las listas de ventas, los músicos recibían una bonificación en forma de Cadillac último modelo. De ahí que la película que narra las aventuras y desventuras de esta cuadrilla recibiera el sugerente título de Cadillac Records (Darnell Martin, 2008). Muy recomendable cinta, con las apariciones de Adrian Brody o nuestra Destiny´s Child, caraterizada como Etta James.

La pobre Etta (con dos T, no nos liemos) no tuvo una vida fácil. Su madre, prostituta, se quedó embarazada de un jugador profesional de billar, apodado “El gordo de Minessota”. El tipo alcanzó mucho prestigio en los Estados Unidos de los 50 gracias a su pericia con el taco, que le llevó a interpretarse a si mismo en El buscavidas (Robert Rosse, 1961) en el nada agradecido papel de némesis de Eddie Felson, el inmortal Paul Newman.

La cinta es una referencia cinéfila para toda una generación, criada en tugurios con mesas de billar, repletas de humo y habitadas por pícaros y tahúres. Un ambiente en el que Scorsese se desenvuelve como nadie. Su homenaje era inevitable y llegó en 1986 en forma de secuela. El color del dinero (Martin Scorsese, 1986) con un maduro Eddie Felson, que se empeña en transmitir su sabiduría a un talentoso y prometedor muchacho, un papel que en esa época estaba hecho a la medida de Tom Cruise.

Javier Laso.

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