Loving Vincent, la primera película pintada al óleo

Expectantes, impacientes, ansiosos y desorientados tras ver el tráiler de Loving Vincent. Por supuesto que has oído hablar de él, incluso lo has visto, porque las primeras imágenes en vídeo de este documental sobre este misterioso pintor se han hecho virales desde su lanzamiento. Y para los que aun estáis por descubrirlo, vamos a picar vuestra curiosidad: se trata de la primera película de animación hecha con pinturas al óleo. Leéis bien: cada segundo de este largometraje documental está compuesto por 12 cuadros completos al óleo, un trabajo sin precedentes que suma un total de más de 56000 pinturas. ¿Cómo llevan a cabo esta maravillosa locura? ¿A quién se le ha ocurrido? ¿Por qué?

El mismo Vincent Van Gogh declaró en una de sus últimas cartas: “la verdad es que sólo podemos hablar de nosotros a través de nuestras pinturas”. Y los creadores de este documental lo han tomado al pie de la letra. ¿Qué mejor que la creación, expresión directa y mente del propio Van Gogh para adentrarnos en él (para vivirlo con y como él)? Los nombres detrás de esta idea son, en primer lugar, su directora Dorota Kobiela, que precisamente comenzó su carrera como pintora y posteriormente animadora, con películas a sus espaldas como Little Postman (Dorota Kobiela, 2011), un cortometraje que es la primera animación en 3D realizada a través de pinturas, sobre un niño que entrega cartas durante la II Guerra Mundial en Varsovia. El resultado y la técnica no pueden ser más expresivos y conmovedores.

Otra de las creaciones animadas de Dorota Kobiela es Chopin’s Drawings (2011), un corto sobre unos niños que viajan en el tiempo a través de un piano y conocen a Chopin cuando también era un niño, descubriendo su infancia.

Hugh Welchman es el codirector y productor de Loving Vincent, perteneciente a la productora Breakthru Films. No sólo ha ganado numerosos premios, sino que uno de ellos fue el Oscar al Mejor Cortometraje por la coproducción Peter and the Wolf (Suzie Templeton, 2006), que está realizada con marionetas en Stop Motion. Además de Breakthru Films, está involucrada la productora Trademark Films.

La animación a través de las pinturas de Van Gogh, no es la única herramienta que estos profesionales utilizarán para introducirnos en su mundo. La narrativa de esta historia se construye a través de las numerosísimas cartas que escribió Van Gogh a amigos y familiares a lo largo de su vida, especialmente a su hermano Theo, marchante de arte en París, que lo apoyó siempre económicamente. De unas 800 cartas que se conservan de Vincent Van Gogh, 650 son para Theo.

El valor añadido de estas cartas, es introducir los pensamientos y sentimientos de Van Gogh además de los datos que ya conocemos, incluso yendo más allá de lo que se sabe sobre sus cuadros, rasgando en la historia que hay tras ellos:

los comedores de patatas_VAN GOGH

“(…) He querido dedicarme conscientemente a expresar la idea de que esa gente que, bajo la lámpara, come sus patatas con las manos que meten en el plato, ha trabajado también la tierra, y que mi cuadro exalta, pues, el trabajo manual y el alimento que ellos mismos se han ganado tan honestamente.(…).”

Vincent Van Gogh en una de sus cartas sobre su cuadro Los comedores de patatas (1885)

Puesta de Sol en Montmajour_VAN GOGH

“Ayer, al atardecer, yo estaba en un brezal pedregoso donde crecen muy pequeños y retorcidos robles, en el fondo de una ruina en la colina, y campos de trigo en el valle. Era romántico, no podía ser más, a la Monticelli , el sol se derramaba sus rayos amarillos muy por encima de los arbustos y el suelo, absolutamente una lluvia de oro.”

Vincent van Gogh, carta a Theo sobre el cuadro Puesta de Sol en Montmajour (1888)

Tenemos la historia, los profesionales. Ahora falta el movimiento. Un movimiento que le dan más de 100 pintores (artistas que han tenido que pasar 3 días completos de pruebas tras enviar su material, más 3 semanas de entrenamiento intensivo si superaban estas, tras lo cual aun se decide definitivamente si formarán o no parte del proyecto). Si pensamos en que ese movimiento se crea a través de cambios mínimos y que para cambio que genera ese movimiento, hace falta otro cuadro nuevo al óleo, podemos imaginar el enorme trabajo que viene después. Esas pinturas, efectivamente están basadas en los principales cuadros de Van Gogh, pero como decimos, para conseguir el movimiento hay que desarrollar cambios en esas escenas que suponen la creación de nuevas pinturas en base a la primera. La idea es que todas las imágenes que aparezcan (incluso las que no parten de un cuadro original del Van Gogh), parezcan hechas por él. Para eso, los pintores que trabajan en el proyecto imitan el estilo particular del pintor.

Vincent Van Gogh nos ofrece una transformación de su estilo a lo largo de su carrera, siendo sus primeras obras más oscuras (como El tejedor en el telar, 1884), y las últimas con mucho más color y pinceladas gruesas (como Jarro con doce girasoles, de 1888, o Mujer en el Café de Tambourin, 1887). Durante su aprendizaje (que él mismo presume de autodidacta) Van Gogh pasa de creer en la expresividad de los tonos marrones y oscuros (dudando de la luminosidad) para incorporar conocimientos como el tratamiento de la luz que le enseño Pissarro o el contraste con colores complementarios (rojo-verde, amarillo-violeta, azul-naranja). En los últimos años de su vida vemos el juego de amarillos, verdes y azules con los que identificamos su obra. En este largo documental podemos ver los diferentes estilos.

En cualquier caso, la pintura de Van Gogh suele englobarse dentro del movimiento postimpresionista, con colores vivos, temas cotidianos, pinceladas marcadas y con una visión más subjetiva que el impresionismo. En La noche estrellada (1889) vemos la máxima expresión de estas características, que incluso llegan más lejos, sirviendo de precedente a los expresionistas. Se tiende a pensar que la enfermedad mental del Van Gogh influye en su pintura, pero hay opiniones que señalan que nunca pintaba en los periodos de crisis, por lo que las habría hecho con total consciencia.

la noche estrellada

Van Gogh pintó unos 900 cuadros entre los que encontramos paisajes y retratos, y realizó más de 1600 dibujos. En Loving Vincent toman las 120 pinturas más conocidas.

Contar con una base tan expresiva como la obra de Vincent Van Gogh y darle vida promete un resultado único (que tenemos muchas ganas de ver). Sin duda la idea de un documental donde no solamente informarnos, sino donde vivir el mundo de este pintor tan particular y su mente, lleva el género documental al límite, involucrándonos de una forma única. No es única (que también) por ser la primera animación de larga duración hecha con pinturas. Lo es por contar una historia como nunca nadie nos la ha contado.

Milena Cañas.

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