El arte que nació de la basura

Entre los años 2007 y 2009, el artista brasileño Vik Muniz convivió en Río de Janeiro con los recolectores de basura de Jardín Garmacho, uno de los vertederos más grandes del mundo, con el objetivo de convertir toneladas de desechos en obras de arte,  a las que daría el nombre de Retratos de desperdicio. El multipremiado documental Waste Land (Lucy Walker, 2010) recoge estos dos años de trabajo en los que este artista visual no sólo retrató a las personas que trabajaban allí, sino que ellas mismas formaron parte activa del proyecto.

El documental registra el instante mágico en el que toda esa basura se va transformando y va tomando forma hasta convertirse en una imagen y, además, el acercamiento a los recolectores y a sus historias, y cómo se va transformando también al propio artista, consciente de que su proyecto no tendría sentido sin ese componente social y sin ese proceso de aprendizaje mutuo. De la misma manera, los colaboradores del proyecto, se dan cuenta del mensaje implícito en esa conversión de montañas de desperdicio en algo con valor, y que está relacionado con la idea de cambio, no sólo en cuanto a la transformación del entorno y la materia, sino de ellos mismos. No se trata de juzgar esas obras (sólo) desde el punto de vista artístico o académico, ni de entrar en el eterno debate de lo que es arte y lo que no, sino de apreciar que éstas llevan inherente una forma de entender la creación, basada en lo que a ojos de todos parece inservible, y de crear un vínculo con quien las observa y, sobre todo, con quienes han sido partícipes de ellas, que han visto nacer un retrato, el suyo, de un montón de basura.

El Arte Basura, también conocido como Art Bin o Trash Art, recibió su nombre del proyecto que realizó el artista inglés Michael Landy para la South London Gallery en 2010, y que consistió en llenar progresivamente un contenedor de 600 metros cúbicos con varias obras, que luego serían destruidas y arrojadas a un vertedero real, como forma de reflexión sobre el valor del arte, de los objetos, y el poder igualatorio que tiene un cubo de basura, sin importar procedencias o jerarquías. Este concepto está directamente unido al del Arte Encontrado, cuyo máximo exponente y creador fue Marcel Duchamp, a principios del siglo XX, y que, precisamente, se basa en dar una nueva lectura, y valor, a los objetos de uso cotidiano, que nada tienen que ver con el arte.

Landy 1

Aunque Vik Muniz tiene una amplia trayectoria que abarca varias técnicas, es en este campo en el que ha ganado mayor reconocimiento, aunque no es el único que ha visto el potencial de esta materia prima que, a priori, como los objetos encontrados de Duchamp, están en las antípodas del arte. Un buen ejemplo es el artista francés Bernard Pras, que se sirve de todo tipo de objetos, como juguetes, productos de limpieza, restos de alimentos o muebles, para crear retratos de figuras de la política, música, cine,  reproducir paisajes o, incluso, otras obras de arte conocidas.

http://bernardpras.fr/

En sus obras, la perspectiva tiene una importancia vital, pues la figura es irreconocible si no nos situamos en el punto de vista correcto, y los colores y las formas consiguen dar los matices que podría dar la pintura.

Pras 5

En otros casos, como el del diseñador Derek Gores, el material también puede ser papel. Con periódicos, revistas, etiquetas, carpetas o mapas, realiza collages figurativos, protagonizados en su mayor parte por mujeres.

http://derekgores.com/

El escultor Leo Sewell lleva más de 50 años reciclando materiales y dándole forma a metal, madera y plástico, convirtiéndolas en esculturas, sobre todo de animales, que se exponen en más de cuarenta museos alrededor del mundo.

http://www.leosewell.net/

También hay hueco para la música en esto del arte reciclado, y su nombre es Cassette Tape Art. Erika Iris Simmons (Iri5) es una de las artistas más famosas de esta disciplina, que consiste en utilizar la cinta de viejos cassettes y crear, en este caso, magníficos retratos.

 http://iri5.com/

Precisamente, una muestra de su trabajo aplicado a otros medios puede verse en el videoclip Just the way you are, del cantante Bruno Mars, para el que realizó parte del vídeo con esta técnica.

Ésta es sólo una pequeña muestra del potencial que puede tener un material considerado inservible y de que la creatividad, por suerte para el arte y para nosotros, no tiene límites. Hace ya mucho tiempo que la creación se embarcó en la exploración de técnicas libres, en las que todo material, sea cuál sea su procedencia, puede tomar forma y convertirse en algo sorprendente. Es una manera directa de ver que el arte puede estar en todas partes, incluso en el fondo de un cubo de basura o en las paredes, como bien hemos visto en muchas ocasiones con las fantásticas muestras de arte urbano que llenan de color todas las ciudades del mundo, sin ser por ello un arte inferior ni tener la necesidad de estar entre las paredes de un museo para ser legitimado.

Arte Urbano

El arte debe, por encima de otras muchas consideraciones, sacudir la conciencia, despertar una sensación en aquellos que lo miran, e implicar que algo ha cambiado, sea al nivel que sea, después de ese proceso de creación. Waste Land deja patente que esos retratos de desperdicio cumplen todos esos requisitos, sin los cuales el trabajo de su artista no tendría sentido.

María Jara.

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