Madrid, above the moon

Decían los griegos que todo lo que se situaba por encima de la Luna era inmutable, perfecto y puro. Por el contrario, todo lo que se sitúa debajo, o sea, nosotros, seres mortales y cambiantes, llenos de contradicciones, está en manos del azar y condenado a la imperfección. Esta definición, de boca de uno de los personajes al inicio de Madrid, above the Moon (Miguel Santesmases, 2016) no es una explicación gratuita de su título, sino la base sobre la que se asienta todo el desarrollo de la película.

Madrid, tampoco está situada ahí por casualidad. La ciudad ocupa un lugar privilegiado en la historia y es partícipe de los azares de Ernesto, protagonista de la película, que recorre sus calles y las ve a través del objetivo de su cámara, retratándola como un turista e, incluso, haciéndose pasar por uno de ellos. Esta condición de extraño en la gran ciudad le permitirá, no sólo redescubrir lugares de Madrid a los que posiblemente no hubiera prestado atención, sino acercarse de otra manera a esas personas que los transitan cada día en una ciudad que no se detiene y en la que todo es imprevisible, de la misma manera que los acontecimientos que se van sucediendo.

Durante uno de sus paseos conoce a Susan, se gustan…y fin de la historia. No la volverá a ver. También conocerá a Rebeca, Grace y Alma, con las que jugará a ser alguien que no es, quizá porque se siente más cómodo haciéndose pasar por alguien que no es o quizá porque descubrirse ante una persona que puede desaparecer al día siguiente puede ser demasiado doloroso.

Above Moon 1

En este juego de engaños, nadie dijo que él fuera el único que mentía, ni que nosotros estuviéramos exentos de ser engañados también. Es por eso que Madrid, above the moon no muestra todas sus cartas desde el principio. Está dosificada en pequeños pasos, que damos a la vez que su protagonista, y se convierte en fragmentos en los que el amor, la atracción y la casualidad son el motor de la historia, regida por la extrañeza, velocidad y lo inesperado.

Above Moon 2

La película no sólo no oculta (ni tiene por qué hacerlo) las referencias a Antes del amanecer (Richard Linklater, 1995) y Antes del atardecer (Richard Liklater, 2004) sino que dedica alguna escena en la que el protagonista y su mejor amigo comparten una conversación sobre ellas. Pero no, Madrid, above the moon no es una versión española de estas películas, aunque parezca que su protagonista la haya visto tantas veces que cree que está viviendo lo mismo.

Above Moon 3

También es difícil no acordarse de Stockholm (Rodrigo Sorogoyen, 2013), en ese punto de extrañamiento de dos personas que se acaban de conocer y en la que ninguno es lo que parecía ser, o de Los Ilusos (Jonás Trueba, 2013) en la que también Madrid, aunque de forma muy diferente, ocupa un lugar privilegiado en la historia y es testigo de los azares amorosos, las escenas cotidianas, incluso los ratos muertos de los protagonistas, en los que el cine y la vida van de la mano. Con esta última también comparte el afán por no ocultar que es una película, descubriendo los mecanismos que separarían realidad de ficción y abriendo dos niveles de representación.

De esta manera, si en Sexo fácil, películas tristes (Alejo Flah, 2014) veíamos cobrar vida a los personajes de un guión, dirigidos (en los que ellos creen que es azar) hacia el destino que un guionista les tiene preparado, en esta película, el director tenía claro desde el principio que él era parte de ella y como tal, tenía que tener un papel visible, aunque fuera a través de un espejo, revelando que todo es un artificio, que Ernesto es protagonista de una película, que es consciente de ello y que, en consecuencia, pide a la mano del todopoderoso creador un cambio de destino, aunque no sepa si le será concedido.

Esta película se ha podido realizar gracias a las aportaciones de micromecenas a través de una campaña de financiación en la plataforma Indiegogo y al interés de algunas productoras como Laya Producciones o Liquid Works que luego se sumaron y permitieron que el proyecto siguiera creciendo.

Hasta llegar a la película definitiva, Madrid, above the moon ha ido cambiando desde que su director tuviera la primera idea y decidiera lanzarse a grabar con su 5D por las calles de Madrid. En todo este proceso de producción nunca tuvo un guión cerrado, ni unas localizaciones fijas o un rodaje convencional. A partir de algunas escenas, el director ensayaba, cambiaba y reescribía para luego grabar, cuando podían, la escena completa, que quedaba a merced de determinar la siguientes, convencidos de que, en algún momento, la historia tendría un final. Así, durante año y medio, escribía, grababan, montaban, y vuelta a empezar. Tres años después, esa  idea de una línea se convirtió en una película que iba tomando forma sobre la marcha, y más que haciéndola, buscándola secuencia tras secuencia.

Ahora, la película se acaba de estrenar simultáneamente en salas y en  plataformas Filmin, Vimeo y Screenly, por lo que sólo queda invitaros a verla.

María Jara

Anuncios

Un comentario en “Madrid, above the moon

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s