Amar, amando, amado: libros

Dicen los que entienden que la infancia marca profundamente la vida de las personas, siguen diciendo que los hábitos, buenos o malos, se adquieren en los primeros años de nuestras vidas, y continúan, siempre los mismos, que los amigos que entonces hayan compartido esos luminosos días estarán ahí para siempre.

LIBROS

Teniendo en cuenta lo anterior y mi propia experiencia, puedo asegurar que en mi caso es absolutamente cierto. Es verdad que siguen ahí cuando los necesito, que me han marcado profundamente, y que fueron los que me trajeron y llevaron por diferentes caminos. Hablo, naturalmente, de los libros, de una vida dedicada a ellos, en cuerpo y alma, hablo de las tardes claras que compartimos, y de las que salieron nubladas, sin que me fallaran en ninguna ocasión. Por eso, hoy más que nunca se merecen este homenaje.

El espacio de la infancia, aquellos días azules machadianos, lo llenaron los cuentos infantiles llegados de todos los países: mi vida se colmó de bosques espesos donde se escondían los lobos, de montañas siniestras habitadas por brujas, de pájaros de fuego y lobos grises, de mandarinas envueltas en seda, de cuentos de navidad. De gatos con botas, de patitos desamparados, de pieles de asno. De ranas hechizadas, de hechizos imposibles, de verdades a medias… todo aquello fortaleció la imaginación, y sembró en mí el interés por conocer lo que quedaba fuera de mi frontera inmediata. Ya siempre quise ir más allá.

Pasaron los años, como en los cuentos, y aquellos otros días trajeron otros intereses y otras lecturas, que me enseñaron a creer en lo que no veía, a desconfiar de lo evidente, y a confiar en mí misma llenando mi vida de gozos y de sombras.

Fueron ellos los que me empujaron a emprender viajes a islas remotas llenas de tesoros, desiertas o bien plagadas de seres diminutos; situadas en el Pacífico o en las frías aguas de Escocia. De la mano de los libros fui por callejones oscuros que acababan en sí mismos, habitados por científicos desdoblados, o por miserables niños que robaban a cambio de pan.

LIBROS_03

Y como el tiempo siguió avanzando llegaron otros vientos, del este y del oeste, que me convirtieron en buceadora de letras, definitivamente atrapada en sus abismos, dispuesta a bajar hasta el fondo de los océanos literarios, para pasear mis dedos y mis ojos por todas aquellas páginas que me acogieron sin preguntar nunca por qué había tardado tanto. Aprendí luego a atravesar el tiempo en busca del verdadero amor: recité versos amargos y sonetos imposibles, rimas humanas y otras divinas, bebiéndome de un solo trago más de una canción desesperada. Entonces mis días se llenaron de poemas encabalgados, de hemistiquios rotos, de estrofas asonantes y versos libres. De aventuras vividas a medias, de noches de insomnio… quien lo probó lo sabe.

LIBROS_04

Y cuando vinieron mal dadas, que vinieron, de nuevo construyeron para mí ese lugar en donde refugiarme, en el que fantasear con el tiempo perdido, o con lo que pudo y ser y no fue nunca.

LIBROS_05-PORTADA

Los libros han llenado mi vida de risas, de miedo, de asombro, de quietud, de sosiego, de alegría, de euforia, de sospechas, de certezas, de soledad, de compañía, de arrobo, de insolencia, de resignación, de preguntas, de respuestas, de paz… Han conseguido que una vida normal se convierta en una vida extraordinaria, y todo gracias a unas letras que tuvieron a bien regalarme aquellos que se dedicaron, apasionadamente, sin duda, al antiguo oficio de hacer libros.

Malén Álvarez.

Anuncios

5 comentarios en “Amar, amando, amado: libros

  1. Precioso, emotivo, evocador de recuerdos infantiles.
    Nos hace sentir la pasión por los libros a quienes no tenemos la suerte de sentirla espontáneamente con tanta intensidad.
    FELICIDADES

    Le gusta a 1 persona

  2. …y cuando encarnaban la prueba del delito, incluso en la casa, escondidos en lugares desesperados: una caja de galletas, en la entretela de un abrigo, tras la cubierta de un libro de matemáticas. Las bibliotecas un asilo, y un milagro dar con quien compartir. Como se dijo del manuscrito de Panelo, tiene sus enemigos: el mar, el fuego, el azar, la maldad.

    Y, a pesar de todo, Malén. Mil gracias.

    Le gusta a 1 persona

  3. Delicioso!!l Rezuma ternura, respeto, amor, pasión por los libros…has recorrido mi vida, como supongo la de tantas otras personas, a través de este relato delicado y emotivo. Gracias por el relato y por formar parte, como escritora, de ese reducto de paz dónde se puede ser uno mismo sin ambages: el lugar que ocupan los libros.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s