La ¿Movida? teatral

La cultura tiene (con suerte) una pequeña posibilidad de hacerse un hueco en los medios cuando hay premios de por medio. Los Premios Goya, por ejemplo, reciben mayor cobertura que otros, aunque el cine sea lo menos importante en ese caso (¿para qué hablar de cine pudiendo pasar el rato hablando de los modelitos de la alfombra roja y preguntando mamarracheces?) Pero ¿qué pasa cuando no hay alfombra roja y se protesta más de lo permitido? El pasado 25 de abril se entregaron los Premios Max de las Artes Escénicas. ¿Y qué hizo TVE, la cadena de todos, con aquellos que pueden sacarle los colores a más de uno? Castigarlos. Los premios más importantes de las artes escénicas se entregaron en la segunda cadena de TVE y en diferido, como los pagos a Bárcenas. Esto es sólo la punta del iceberg, pero nos ayuda a hacernos una idea del importante papel que tiene una cadena de servicio público en la difusión cultural (o la no difusión, en este caso) y, por tanto, en la situación en la que se encuentra.

¿Qué hay debajo de esa superficie? Algo mucho más grave. Un sector que sobrevive como puede, a las trabas, no (sólo) económicas, sino a un castigo impuesto por unos gobernantes que toman medidas contra el arma más peligrosa: La cultura. Porque, la otra cosa grave, y mucho, es hacernos creer que la crisis económica estimula la creatividad, que, como dice el refrán, la pobreza agudiza el ingenio. Poco menos que hay que dar las gracias por esta estafa. No entiendo de qué manera pueden ir en la misma frase la palabra “crisis” y la palabra “gracias”. Se trataría de cambiar el lenguaje, otra arma de manipulación. Así, lo justo, y lo cierto, sería afirmar que, A PESAR DE la crisis, continúa la creación y que A PESAR DE este castigo al sector hay un empeño por sacar la cultura adelante, para que no muera, y nosotros con ella.

Precisamente, es en las castigadísimas Artes Escénicas, donde, en los últimos años, han proliferado un gran número de salas alternativas para seguir ofreciendo teatro, danza y conectando disciplinas. Espacios que, en muchos casos van más allá de la exhibición y pretenden ser también un espacio de creación. El documental Teatro ¿Off? (Magda Calabrese, 2016) propone una radiografía del panorama teatral madrileño, epicentro de esta efervescencia de nuevos espacios que buscan reinventarse para atraer al público a sus salas.

Fue también al hilo de otro documental, Baratometrajes 2.0 (Daniel San Román, Hugo Serra 2013), que pudimos entrar en profundidad en el cine low cost y en la financiación mediante el sistema crowfunding, y diferenciamos dos corrientes. Una, la del cine no comercial y de bajo presupuesto como forma de hacer cine y entenderlo, y, dos, la del low cost como salida a la falta de recursos. Esta misma división está presente también en el panorama teatral.

Las salas alternativas no son para nada algo nuevo. Por ejemplo, salas madrileñas como Cuarta Pared o la Sala Triángulo nacieron hace casi treinta años, y a ellas se han ido sumando otras como La Casa de la Portera o La pensión de las pulgas, que se han convertido en referente de la programación alternativa teatral. Pero Teatro ¿Off? no pone el foco en estas salas, sino en el surgimiento (o reinvención, en otros casos) de espacios, en su mayoría multiusos, en los que se suelen aglutinar exposiciones, teatro, alquiler de espacios, formación, y, así, diversifican su actividad para captar a más público y, todo ello, a bajo precio.

Una iniciativa como la de Microteatro por dinero, también con presencia en otras ciudades españolas, se ha convertido en una de las propuestas más conocidas del teatro breve, inaugurando una nueva forma de exhibición. Nació en 2009, cuando más de cincuenta artistas se dieron cita en un antiguo prostíbulo en la Calle Ballesta de Madrid. En cada una de las habitaciones, se representaban piezas de diez minutos de duración. La asistencia de público fue masiva y algunos de los miembros del equipo decidieron hacer de este proyecto algo permanente. A partir de ahí, han sido otros los que han tomado este modelo de exhibición de consumo rápido, cercano y barato, para llenar todo tipo de espacios, incluidas casas particulares. Otros espacios, como La Escalera de Jacob, situada en el barrio de Lavapiés, ha buscado nuevas formas de llenar su espacio, abierto hace diez años como un lugar donde dar cabida a nuevas propuestas en un ambiente más íntimo. Pero el consumo de teatro ha caído casi un cuarenta por ciento y salas como ésta, tampoco se han salvado de tener que ingeniárselas para atraer al público.

Microteatro

El documental suma a estos espacios otros como Nao 8, la Sala Tú, la Sala Bululú, la Puerta de al Lado o los recientes Teatros Luchana, nacidos con la intención de situarse en un camino intermedio entre lo alternativo y lo comercial. Es aquí donde el documental genera más dudas que respuestas, mezclando el concepto de teatro alternativo (que no quiere decir low cost) con el de teatro de bajo coste (que no quiere decir alternativo), pero no está mal si lo que queremos es, al menos, empezar por algún sitio y conocer espacios que puede que nos resultaran desconocidos.

La intención es dar cabida al talento, que hay mucho, y de buscar la forma de llevar a cabo proyectos a pesar del panorama actual. Pero, ¿a qué precio para los implicados? ¿Es esto una solución a la situación del teatro? ¿Estamos ante una verdadera Movida teatral que sirve para generar cambios o ante un caso de supervivencia hasta que vengan tiempos mejores? (Lo de “mejores” lo cogeremos con pinzas, no olvidemos que seguimos hablando de cultura). El documental no entra en profundidad en la situación, quizá es esta una de sus mayores carencias, pero a través de las experiencias de sus protagonistas podemos hacernos una idea de cuáles serían las respuestas.

Sala - Portada

Si salimos de la capital y echamos un vistazo a otras ciudades, encontramos que, al esfuerzo por llevar a cabo iniciativas culturales, se suma la necesidad de crear un público para esa oferta, labor para la que, por supuesto, no hay  ayuda de ninguna institución ni de los medios de comunicación (que ya hemos visto que, a veces, son sinónimos) y se evidencia más la urgencia de (re)construir una red cultural que proteja y difunda la cultura y a todas sus disciplinas por igual.

María Jara

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2 comentarios en “La ¿Movida? teatral

  1. Buenas tardes,no estoy de acuerdo en que mi documental no entre en el tema de la situacion actual de crisis en el teatro y no muestre que las salas alternativas sean un modo mas de “sobrevivir ” a esta ;es mas,continuamente se habla de ello ya que los actores dejan claro que este tipo de salas les dan la oportunidad de seguir mostrando su talento aunque en ocasiones no les merezca la pena economicamente y se incide en el tema del altisimo iva cultural actual como causa mayor de la crisis del sector.Gracias.Magda Calabrese

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  2. Hola Magda, muchas gracias por el comentario. Evidentemente el documental trata la crisis actual del teatro, el texto no dice lo contrario, pero nos deja con ganas de ir un poco más a fondo. De ahí que en el texto se hable de que es un buen comienzo para radiografiar el panorama teatral, pero que nos genera muchas preguntas que necesitarían un desarrollo mucho más amplio, no sólo en este documental, sino en todos aquellos que tratan, como el tuyo, de ponernos en situación ante el panorama cultural actual en cualquiera de sus disciplinas y que, más allá de cualquier opinión, siempre serán muy necesarios. Muchas gracias, un saludo.

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