Razones por las que “Cantando bajo la lluvia” es lo más

Pocas películas hay más inolvidables que Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly, Stanley Donen, 1952). Ya sea por su famosísimo número musical homónimo o por esa historia que trata los entresijos de Hollywood en el momento del paso del cine mudo al sonoro. Es la película favorita de personalidades del mundo del cine como Cole Porter, Antonio Mercero o François Truffaut, y ha servido de inspiración para todo tipo de películas, series, videoclips y cualquier otro tipo de contenido audiovisual que se nos pueda ocurrir. Vamos a analizar, paso a paso, los puntos fuertes de esta comedia musical.

El mejor musical de la historia del cine.

Quizás por estar basado en todos los musicales anteriores que triunfaron en la transición del cine mudo al sonoro, como Melodías de Broadway (Harry Beaumont, 1929); o quizás por los genios que trabajaron en los distintos departamentos cinematográficos, entre los que destaca el propio Kelly; Cantando bajo la lluvia es considerada por muchos como el mejor musical de la historia del cine. Y sí, es posible que sea porque al cine, en especial al de Hollywood, le encanta mirarse el ombligo, pero hay que reconocer la calidad de la película. Nunca nadie podrá decir que ha visto demasiadas veces Cantando bajo la lluvia.

El cine dentro del cine

La llegada del cine sonoro, con la película El cantor de jazz (Alan Crosland, 1927), supuso toda una revolución en la industria cinematográfica global, pero especialmente en la hollywoodiense. Después de llevar años creando un star-system de lujo, el sonoro hizo que muchas de las estrellas del denominado sistema de estudios cayesen en el olvido. Unos por no saber adaptarse y otros por no tener las cualidades suficientes, pero el caso es que no superaron el obstáculo. No todo el mundo puede ser la Garbo. Ésta es la historia de fondo de Cantando bajo la lluvia, donde descubrimos, fácilmente, homenajes y sátiras de personajes de la época como Louis B. Mayer, Erich von Stroheim, John Gilbert, Pola Negri, Gloria Swanson, Louise Brooks o Clara Bow.

La historia de amor

Pero, además de la transición del cine mudo al sonoro, la verdadera historia protagonista es el romance entre una estrella del Hollywood mudo, Don Lockwood (Gene Kelly) y una corista con sueños de convertirse en una gran actriz, Kathy Shelden (Debbie Reynolds). Así, un poco por casualidad, al estilo de Ha nacido una estrella (William A. Wellman, 1937), surge el amor entre ambos. Amor que conseguirá salvar la carrera de él y lanzar al estrellato la de ella. La historia amorosa pasa por muchos puntos, desde el divertido inicio con discusión y tarta de ambos personajes, hasta el número musical amoroso más edulcorado del film.

 Gene Kelly

Si hay alguien que hace brillar la película ese es Gene Kelly. Artífice, coreógrafo, bailarín, cantante, actor protagonista, director, productor. Kelly es Cantando bajo la lluvia. Pero, especialmente, Kelly es Singing in the Rain, el número musical por el que, sin duda, el intérprete pasará a la historia. Mucho se rumoreó en aquella época acerca de lo tirano que podía llegar a ser Gene Kelly en el rodaje o de que Donald O’Connor (Cosme Brown) y Debbie Reynolds no soportaban las duras condiciones y sesiones de rodaje, pero al final, lo que queda para la posteridad es el lucimiento de Gene Kelly en todos los momentos del film, desde los cómicos diálogos hasta los números musicales más impresionantes.

 Singing in the rain

Y si hablamos de números musicales impresionantes, no hay otro mejor que Singing in the rain. Desde noviembre de 1952, fecha del estreno de Cantando bajo la lluvia, toda la humanidad ha saltado y bailado bajo la lluvia, agarrado a una farola y chapoteando en los charcos, al menos una vez en su vida. Y es que el número musical de Gene Kelly derrocha alegría y felicidad y hace que todos queramos vivir ese momento de subidón. Poco se puede decir de este número musical más que admirar, otra vez, la destreza artística de Kelly bajo la lluvia.

El equipo Kelly-Donen-Freed

El tándem formado por Gene Kelly y Stanley Donen se creó en Broadway. Pero fue en Hollywood donde se unieron al productor Arthur Freed, creando un equipo artístico que daría luz a algunos de los musicales más importantes de todos los tiempos. Entre ellos, Un día en Nueva York (Gene Kelly, Stanley Donen, 1949) o Un americano en París (Gene Kelly, Stanley Donen, 1951), por el que ganaron el Óscar a la Mejor Película en la ceremonia de 1952. El ojo de Arthur Freed, el talento en la dirección de Stanley Donen y la destreza coreográfica de Gene Kelly, crearon uno de los mejores, y más fructíferos, equipos de Hollywood.

Donald O’Connor

Pero, además de Gene Kelly, en la película destacan el resto de sus actores, especialmente el carismático Donald O’Connor. Su papel de fiel escudero de Kelly, su expresiva cara y sus dotes de bailarín, lo convirtieron en un verdadero robaescenas, capaz de eclipsar al mismísimo Kelly. Divertidísimo es el número musical Moses suposes, junto a Gene Kelly, y emblemático el de Good Morning, junto a Debbie Reynolds también. Pero, si hay una escena por la que se recuerda a O’Connor, esa es por el número de Make’m laugh y su baile frenético con un maniquí. Es sin duda una de las mejores escenas de Cantando bajo la lluvia.

Debbie Reynolds

Por aquel entonces Debbie Reynolds era una total desconocida intentando abrirse un hueco en el duro mundillo de Hollywood, de la misma manera que su personaje, Kathy Shelden. Reynolds convenció a la MGM, para un papel para el que se estaba considerando a actrices como Leslie Caron o Jane Powell, que ya contaban con fama, y Cantando bajo la lluvia supuso el salto definitivo de su carrera. Aún así, Reynolds tuvo que enfrentarse a numerosos problemas durante el rodaje, pues, finalmente, no cantaba ni bailaba lo suficientemente bien, o por lo menos para las exigencias de Gene Kelly. Tuvo que ensayar los números musicales muchísimas horas y fue doblada en las canciones, pero eso no supuso un problema para que Debbie Reynolds alcanzase fama mundial. A día de hoy, Reynolds es parte de la realeza de Hollywood, la matriarca de una familia de actrices. Ríos de tinta corrieron cuando su marido, Eddie Fisher, se fugó con su mejor amiga, Elizabeth Taylor. Fisher y Reynolds son los padres de la famosa Princesa Leia Morgana, es decir, de Carrie Fisher y ésta, a su vez, es la madre de Billie Lourd, una de las protagonistas de Scream Queens (Ryan Murphy, 2015-Actualidad).

Jean Hagen y su Lina Lamont

Jean Hagen, una de las mejores secundarias cómicas de la época, se encargó de interpretar a la irritante, pero al mismo tiempo adorable, Lina Lamont, una estrella del cine mudo que no resistirá el paso al sonoro. Su personaje es, probablemente, el más divertido de la película. Lina Lamont no tiene una voz lo suficientemente buena para protagonizar una película hablada y cantada, por lo que el estudio utiliza al personaje de Kathy Shelden para doblarla y así mantener el éxito de su estrella. Pero resulta que, en la realidad, fue Jean Hagen quien tuvo que doblar las canciones que Debbie Reynolds cantaba, por lo que se genera una especie de paradoja: Jean Hagen doblaba a Debbie Reynolds doblando a Jean Hagen. Hagen fue nominada al Óscar por su maravilloso trabajo en la película, aunque perdió frente a Gloria Grahame por Cautivos del mal (Vincente Minnelli, 1952).

 Good Morning

Los números musicales de la película son todos de gran belleza, pero hay uno que nos genera especial predilección: Good Morning. Después de pasarse toda una noche pensando en cómo pueden salvar la película sonora que va a ser un desastre, Gene Kelly, Debbie Reynolds y Donald O’Connor, protagonizan un número musical divertidísimo que desprende alegría y buen rollo en cada momento. Pero no sólo eso, sino que es una joya del baile, con una coreografía interminable que, según dicen, acabó con los pies de Reynolds ensangrentados. Y, qué decir del apoteósico final del número. ¿Quién no ha intentado volcar un sillón con esa elegancia alguna vez? ¿Y quién lo ha conseguido?

Soñando con Cyd Charisse

Como también hicieron en Un americano en París, hacia el final de Cantando bajo la lluvia se produce una especie de ensoñación que va narrando la llegada del personaje de Gene Kelly a Hollywood y al mundo del espectáculo. Todo un despliegue de escenografías artísticas y surrealistas, de vestuarios llamativos, de música, danza y coreografías. Pero, sobre todo, un espectáculo de lucimiento para Gene Kelly y Cyd Charisse, su partenaire en el sueño.

Betty Comden y Adolph Green

Son los guionistas de Cantando bajo la lluvia. Según se cuenta se les ocurrió la idea en la mansión en venta de una vieja estrella del cine mudo, en ese momento arruinada. Tuvieron que crear el guión entorno a las canciones de la película, que ya existían, en su mayoría, y ya habían sido utilizadas en algunas películas. ¿Sabiáis que Singing in the rain ya había aparecido en otras películas como The Hollywood Revue of 1929 (Charles Reisner, 1929)? Aún así, el trabajo de Comden y Green es brillante y dio lugar al mejor musical de todos los tiempos y a una de las mejores películas de la historia del cine.

Alejandro Piera

Anuncios

3 comentarios en “Razones por las que “Cantando bajo la lluvia” es lo más

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s