Un aniversario trópico

¡Cultura Trópica cumple un año! Un año y más de doscientos artículos sobre cine, arte, ilustración, televisión, literatura, música… Sobre gente que despunta y sobre artistas consagrados. Artículos sobre los grandes clásicos y sobre los atrevimientos más contemporáneos. Artículos para todos los gustos. Y entre todos ellos, muchos destacables como Malén Álvarez: verdad en la escritura, un artículo muy especial que ha sido el más leído en este año; como Razones por las que “Lo que el viento se llevó” mola mucho, que se ha convertido en el contenido más buscado en Google; o Chavela y Lorca, hermanados en el otro mundo y El árbol de la vida, los más retuiteados. Y así podríamos contar hasta doscientos… o bien podríamos hacer una lista con los más de lo más de Cultura Trópica.

 1. Lo más inquietante.

En este año nos hemos dado cuenta de que el miedo ha cambiado y de que nada es lo que parece. El terror de sustos y matanzas ya no es suficiente,  las caras del diablo en el cine son otras y las brujas ya no habitan en los bosques oscuros. Ni siquiera los vampiros son lo que eran, ahora afrontan la vida moderna y los problemas de convivencia como cualquier otro mortal. Aunque esto parezca irreal, y lo es porque se trata de la historia del falso documental Lo que hacemos en las sombras (Taika Waititi, Jemaine Clement, 2014), más falso todavía parece pasarse la vida de una familia a otra suplantando identidades, y no porque tengas una empresa de servicio de alquiler de familiares como el Sr. Ichinokawa, sino porque eres un impostor profesional. Pero esta historia sí es real. Tan real como que Mark Landis llegó a colgar sus falsas obras de arte en algunos de los museos más importantes sin que nadie se diera cuenta del engaño, de la misma manera que nadie se dio cuenta de que Vivian Maier guardaba miles de negativos valiosísimos sin revelar. Aunque para revelaciones, la de Emily Watson en Appropriate Adult (Julian Jarrold, 2011), que a pesar del mal rollo que le provoca (y a nosotros también) la historia en la que se ve envuelta, se descubre sintiendo compasión de un asesino, que, aunque trata de ocultar su delito, no parece estar al tanto, como otros criminales, de las formas más recónditas y sofisticadas de ocultar un cadáver.

2. Lo más musical.

Hemos tenido la suerte de presenciar el auge de los homenajes musicales en el género documental. Gracias a ellos, descubrimos un poco más a la chica que había detrás del nombre de Amy Winehouse, una voz que se apagó demasiado pronto y que se unió al fatídico club de los 27 con Janis Joplin, que pagó un alto precio por el éxito. What happened, Miss Simone? (Liz Garbus, 2015) nos acercó un poco más a la eterna Nina Simone, cuya voz única escondía un inconformismo y autoexigencia sin límites, los mismos ingredientes destructivos que acabaron con la carrera de Maria Callas, otra estrella inimitable que nunca pasará de moda. Incluimos en nuestras oraciones diarias la petición de que ni a Pintingo ni a ningún otro cantante o dueto imposible se le ocurra jamás versionarlas, el daño sería irreparable. Preferimos que, si va a hacer que nos sangren los oídos, se limite a los villancicos, que ya comprobamos lo bochornosos que pueden llegar a ser. Ahora, todo esto (sí, lo bochornoso también) forma parte de nuestro baúl musical, igual que lo forman esos discos abandonados que marcaron nuestra adolescencia. Ese baúl que nos ha acompañado durante todo este año todavía tiene hueco para mucho más, por eso lo seguiremos llevando con nosotros a recorrer historias musicales, aunque sean tan lejanas como las que ocurren en el espacio o tan improbables como las de un romance indie.

3. Lo más Golden Age.

La Edad de Oro del cine de Hollywood es una constante en Cultura Trópica. Somos unos apasionados de las adaptaciones de Tennessee Williams, de Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly, Stanley Donen, 1952), de las aventuras de Errol Flynn y Olivia de Havilland y de los bailes de Fred Astaire y Ginger Rogers. Nos encantan las screwball comedies de los años 30, los diseños de Givenchy para Audrey Hepburn, la rebeca que lucía Joan Fontaine en la película homónima de Hitchcock y la camiseta básica de Marlon Brando en Un tranvía llamado Deseo (Elia Kazan, 1951). Somos unos nostálgicos empedernidos y nos encanta echar de menos hasta los amores veraniegos , como Lana del Rey: summertime sadness. Cualquier tiempo pasado fue mejor, por eso nos encantan las faldas almidonadas de Carol  (Todd Haynes, 2015), la fotografía melodramática de Alex Prager y ver a Jane Fonda, de nuevo, en todo su esplendor en La juventud  (Paolo Sorrentino, 2015). Pero, al fin y al cabo, los tiempos no han cambiado tanto, aunque DiCaprio por fin tenga su Óscar.

4. Lo más feminista.

Hemos vivido un año en que las mujeres han dominado la oferta cinematográfica y televisiva, y Cultura Trópica se ha empapado de ello. Desde personajes rompedores como Imperator Furiosa, Susan Cooper, Brooke Cardinas, Amy Townsed o las hermanas de Mustang (Deniz Gamze Ergüven, 2015), hasta historias tan diferentes como la de Tangerine (Sean Baker, 2015). En series, qué decir de Jessica Jones o Nomi Marks. Porque las mujeres llevan décadas trabajando para la industria audiovisual y ya es hora de acabar con el ninguneo al que se les somete. Tina Fey o Amy Poehler son lo que en su momento fueron guionistas como Betty Comden o Ruth Gordon, genias de la comedia cinematográfica. Por fin este año llegó el momento de encontrar personajes femeninos cotidianos que hablan de cosas mucho más que interesantes.

5. Lo más creativo.

En Cultura Trópica los jóvenes artistas tienen un papel especial. Nos gusta la creatividad en todas sus formas, por eso disfrutamos observando como Muokkaa convierte la realidad en tipografía, bailamos con las mixtapes de Tony Sabandija y salimos a pasear por calles tomadas por el arte . Durante este año presenciamos con alegría al nacimiento de revistas, que más tarde se convertirán en inagotables collages colaborativos y celebramos el éxito de proyectos culturales independientes que demuestran a diario que el emprendimiento juvenil es un bien de primera necesidad. No es fácil hacerse un hueco, pero el trabajo de los jóvenes artistas demuestra que la creatividad en España está en plena forma. Y no sólo en las grandes ciudades. Gracias a Mateo Cabeza hemos conocido una visión diferente de Sevilla,  Enara Carcoba nos ha mostrado su Bilbao a través de sus diseños, Valencia nos sorprendía indultando un exquisito diario fotográfico en Fallas y Salamanca se convierte poco a poco en una galería urbana.

6. Lo más viajero.

Este año ha sido todo un viaje. Algunos de nuestros artículos nos han llevado conocer mundo. Junto a Leonardo Dalessandri hemos viajado a parajes exóticos y lejanos, pero también nos hemos adentrado en la España más rural. Un joven con el pelo azul nos ha enseñado que veinte euros en el bolsillo son suficientes para dar la vuelta al mundo cuando tienes la vida por delante. De La Habana a Corea del Norte, nos hemos acercados a distintas realidades por todo el mundo, observando ciudades que resurgen de sus cenizas o teorizando sobre cómo afrontar el fin del mundo por nacionalidades. A través del objetivo de Paz Errázuriz hemos conocido a los olvidados en Sudamérica, mientras Europa se ha olvidado de sí misma dando la espalda a quienes piden ayuda. Y como buenos nostálgicos, también hemos aprovechado este año para viajar en el tiempo y revivir a la menor oportunidad los usos y costumbres de una adolescencia en la que, afortunadamente, no teníamos cámara en el móvil. Incluso hemos retrocedido unos años más para descubrirnos a nosotros mismo viendo alguna serie en la tele mientras merendábamos un bocadillo de nocilla en el noventero salón con gotelé de casa de nuestros padres.

 7. Lo más curioso.

 Si hay algo que nos gusta en Cultura Trópica, es todo aquello que se sale de lo común. Sí, lo inesperado, lo sorprendente, las personas que no caminan en línea recta y nos hacen dar rodeos en los que descubrir lo inimaginable. Hemos comprobado que hay personas capaces de oler los colores y que el arte está muy vivo y crean un arte vivo y constante. Esas mentes que saben dar una vuelta de tuerca para crear relatos invisibles que tan sólo duran diez minutos, pero cuentan más que hora y media de metraje; o para imaginar escenografías imposibles como las de Recuerda (Alfred Hitchcock, 1945), Anna Karenina (Joe Wright, 2012) o Ella y sus maridos (J. Lee Thompson, 1964). Gracias a ellos, hemos comprobado que las pinturas al óleo pueden cobrar vida; o que hay carteles que bien merecen un Óscar, como el de Kiki, el amor se hace (Paco León, 2016) o Madrid above the moon (Miguel Santesmases, 2016) que se han salido de los patrones establecidos. Nos hemos atrevido a romper moldes con el arte sin barreras que arrasa en la red  Y hemos buceado en el arte entre juguetes  y basura. Hemos curioseado lo que leen nuestros personajes favoritos y hasta puesto en riesgo nuestra cordura por ver tanta serie, película y cualquier cosa que haya en el catálogo de Netflix. Y así, después de 365 días desvelando secretos, espiando visionarios y curioseando extravagancias, no nos cansamos de traeros cada día una nueva.

BONUS: Lo más preferido

Es muy difícil elegir entre tantos artículos, pero hay algunos que son especiales para nosotros. No hemos podido resistirnos al fascinante universo de Xavier Dolan ni a la forma de hablar de las relaciones personales y familiares de Valerie Donzelli. El regalo que Malén Álvarez nos hizo con Amar, amando, amado: Libros es el mejor homenaje que podíamos desear para El día del Libro, y la historia de Esther del Brio, Un beso en la frente, la mejor muestra de que, desde la literatura, se puede dar voz a mujeres silenciadas. Gracias a los amigos que han colaborado con nosotros hemos descubierto que Chromatography no es sólo un fantástico disco debut, sino un viaje muy personal del grupo madrileño Being Berber, y que, aunque parezca imposible, Beyoncé y Scorsese están más unidos de lo que esperamos. El cine es una fuente inagotable de sorpresas y este año hemos podido averiguar que el cine nos crea expectativas que luego no se cumplen (y no podíamos guardarnos el secreto), que hay joyas musicales dentro de las películas que bien podrían ser un videoclip, y que las secuencias de inicio de una película pueden ser una obra de arte.  También nos ha encantado hablar de los malos, de esos villanos que inexplicablemente adoramos y de que todo puede cambiar según el color con que lo veamos o el espejo en el que se refleje.

Y así, contando los días, hemos llegado al primer aniversario, pero, como veis, nos queda cultura (trópica) para celebrar muchos más.

Cultura Trópica

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