7 Fiestas de cine para celebrar un aniversario

Como sabéis, el pasado miércoles celebramos nuestro primer aniversario y una fecha tan señalada como ésta no podía quedarse sin celebración por todo lo alto. Por ello, hemos decidido darnos una vuelta por nuestras películas favoritas para sacar ideas sobre cómo celebrar una fiesta de aniversario que sea un verdadero espectáculo. Aquí tenéis una pequeña muestra. ¡Que empiece la fiesta!

1. El guateque (Blake Edwards, 1968)

Una fiesta de fin de rodaje: productores, estrellas, actores incipientes, directores y demás farandulilla del mundillo cinematográfico. Pero, ¿qué pinta ahí el extra hindú que ha arruinado el rodaje del film? Por un error, el actor hindú de nombre impronunciable, o lo que es lo mismo, Peter Sellers, será el invitado especial de El guateque. Una fiesta que comienza algo aburrida, con música tranquila y los invitados muy tranquilos, pero que pronto, gracias a las “dotes” y “habilidades” de Sellers comienza a desmadrarse, desembocando en un fiestón por todo lo alto. Una gigante fiesta de la espuma con piscinas por toda la casa, un elefante, un ballet de cosacos rusos y mucho, pero que mucho, alcohol, son algunos de los ingredientes perfectos para que esta fiesta de cine se haya convertido en una de las más icónicas del Séptimo Arte.

 2.La gran belleza (Paolo Sorrentino, 2013)

Si alguien sabe vivir y disfrutar de la fiesta y la dolce vita ese es Jep Gambardella, el escritor protagonista de La gran belleza, interpretado por Toni Servillo. Al inicio del film disfrutamos de una maravillosa fiesta al estilo italiano que nos sirve para conocer a Jep y a todos los personajes que le acompañan en la película. Una fiesta en una azotea de la bella Roma, bajo un enorme cartel de Martini, al ritmo de Raffaella Carrá, acaso a alguien se le ocurre una forma más italiana de celebrar un cumpleaños. No lo creo. Gogós, mariachis, bailes, máscaras, alcohol, drogas, juventud, madurez, sexo, amor y diversión por encima de todo. Y entre todo este tumulto festivo, Jep, con su socarrona sonrisa característica, su cigarro en la boca y su apasionante forma de ver y disfrutar el mundo. La vida es una fiesta que, por desgracia, no dura para siempre, así que a pasarlo bien.

 3. El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013)

Tener mucho, pero que mucho dinero, cambia las formas de diversión y el presupuesto que destinas a ella. Jordan Belfort, el protagonista de El lobo de Wall Street siempre ha anhelado el dinero y, cuando lo tiene, sólo quiere conseguir más y más. Si él es un hombre de excesos, sus celebraciones no iban a ser menos. Cualquier ocasión es buena para montar una fiesta regada con alcohol, drogas y sexo. Que la compañía ha acabado con números positivos la semana, entra por la puerta una banda de músicos al completo, camareros con champán, strippers y se reparten fajos de billetes y, si cierras un trato, nada mejor que embarcarse en un yate. Si hay una reunión, no hay por qué separar el trabajo del placer. La mesa se sustituye por una mesa de billar, donde poder apoyar las copas y las pastillas que ayudarán a rendir mejor. Eso sí, después de un  trabajo bien hecho no hay nada más merecido que una fiesta multitudinaria en una mansión de la playa. Y cómo no hablar de la despedida de soltero. La de Belfort se convierte en una bacanal nada más despegar el avión hacia las Vegas y, viendo cómo arranca la celebración, no es de extrañar que acabara gastando dos millones de dólares en un fin de semana, sin contar el pago de las reparaciones que hubo que hacer en una planta entera del hotel.

 4. Primos (Daniel Sánchez Arévalo, 2011)

Una verbena de pueblo siempre tiene algo especial. Después de quedarse compuesto y sin novia en el altar, Diego, el novio plantado (Quim Gutiérrez) y sus primos, Julián y José Miguel (Raúl Arévalo y Adrián Lastra) vuelven a Comillas, el lugar donde pasaron todos los veranos de su infancia. Y en Comillas, como en todo buen pueblo que se precie, se celebran las fiestas patronales en la plaza, engalanada con banderitas, uniendo a niños, adultos y ancianos a ritmo de pasodobles y alcohol a precio regalado, lo cual favorece que todo se vaya también un poco de las manos. Así enfundados en camisetas creadas para la ocasión con la frase “Fiestas entre Comillas”, atuendo que tampoco puede falta para distinguir a los que llevan de verdad el pueblo en el corazón de los visitantes, Julián, típico gañán que recorre toda verbena que se precie, intenta conquistar a la hija del dueño del videoclub, Diego, intenta recuperar a su amor de juventud y José Miguel consigue recordar, gracias a la amistad con un niño, que en otro tiempo fue feliz. Pero, para el fin de fiesta, se guardan un as en la manga, y este particular trío de primos se marca una coreografía de los Backstreet Boys, con la que conquistaban a las chicas y, por lo visto, creen que pueden volver a hacerlo. La vergüenza ajena de los asistentes es casi tanta o más que la nuestra, pero este también es un elemento fundamental en cualquier verbena.

 5. This is the end (Evan Goldberg, Seth Rogen, 2013)

James Franco inaugura su nueva casa en Los Ángeles y a ella acuden sus Seth Rogen y Jay Baruchel. La fiesta es multitudinaria y, entre los asistentes, se encuentran a Emma Watson, Channing Tatum, Aziz Ansari, Michael Cera Jason Segel, Jonah Hill, incluso Rihanna, todos, como ellos, interpretándose a sí mismos. Cuando la suma del alcohol y la marihuana hace efecto, todo acaba derivando en “buenas” ideas para nuevas películas y en el descubrimiento de las excentricidades de algunos de ellos, pero, en contra de lo que podíamos pensar, todo transcurre de forma bastante tranquila, incluso, acaban todos cantando cual coro alrededor del piano. Pero el fin de fiesta no es tan tranquilo como podía esperarse, porque el fin del mundo acaba con ella antes de tiempo. Medio Hollywood acaba por pisarse las cabezas unos a otros, Michael Cera queda empalado por una farola y a Rihanna se la traga la tierra. Los pocos que quedan, hacen lo que pueden por sobrevivir a ríos de fuego, posesiones y un monstruo de siete cabezas, pero a la abducción no pueden resistirse. Como no hay mal que por bien no venga, la buena noticia es que, después de una noche tan movida, descansan todos juntos y, ahora sí, la fiesta puede continuar de forma ininterrumpida.

 6. Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985)

Dentro de la cultura americana hay una fiesta que destaca por encima de las demás. Un momento mágico en el que el Rey y la Reina de la promoción bailan mirándose a los ojos mientras todos envidian su popularidad. Una noche para echar alcohol en el ponche y hacer locuras por primera vez antes de volar hacia la universidad de turno. Estamos hablando, por supuesto, del baile de graduación. Hay muchos ejemplos en el cine de este tradicional ritual, pero ninguno tan sonado como cuando Marty Mcfly se sube al escenario del baile de sus padres, tras haber conseguido que se enamoren, al fin. Armado con una guitarra  enseña al mismísimo Chuck Berry a tocar su exitazo Johny B. Good, ante la mirada atónita de unos jóvenes algo rancios que no están preparados para un sonido tan fresco. “A vuestros hijos les encantará” termina diciendo Mcfly con su cara de no haber roto un plato en su vida, pese a haberlas liado considerable y casi incestuosamente a través del tiempo.

 7. Casi Famosos (Cameron Crowe, 2000)

Un incipiente grupo de rockeros se echa a la carretera en su primera gira importante acompañados de su séquito de groupies y un chaval con pinta de monaguillo que engaña a la revista Rolling Stone para escribir sobre ellos. La fama está llamando a la puerta de los Stillwater y el ego de su frontman (Jason Lee) se resiente a ver que su guitarrista (Billy Crudup) acapara todas las miradas. En plena crisis existencial, Russell, el carismático guitarhero se deja llevar por unos fans adolescentes a una fiesta loca en casa de uno de ellos. La excusa perfecta para emborracharse y ponerse ciego de ácido. Son los setentas y él una estrella del Rock and Roll, ¿qué podría salir mal? La cosa se le va un poco de las manos y termina subido en el tejado de la casa gritando “¡Soy un Dios dorado!” y amenazando con saltar a la piscina mientras el joven reportero quinceañero hace de niñera e intenta convencerle de que no lo haga. La cosa termina con la estrella en remojo pasando la peor resaca de la historia y cantando a Elton John a coro con sus compañeros de gira en el autobús a modo de ceremonia de reconciliación.

Sofisticadas fiestas de millonarios, guateques de artistas desmadrados o fiestas adolescentes… lo importante es tener un motivo para celebrar y buena compañía para hacerlo. Nuestro aniversario es una la excusa perfecta para brindar por que sea el primero de muchos. ¡Gracias por acompañarnos!

Cultura Trópica

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