7 artistas del collage inquietante

Ya a principios del siglo XX, en plena eclosión de las vanguardias, artistas como Duchamp, Picasso o Juan Gris se vieron atraídos por el collage. Esta disciplina, que no sólo se mantiene vigente sino que cada vez evoluciona más, dota a los artistas de una libertad total y les permite unir, sin límites, elementos de cualquier procedencia, y sin relación aparente, que quedan asociados en una misma imagen. Si bien es cierto que encontramos muchas obras realizadas en digital, y que este soporte ha abierto un nuevo abanico de posibilidades, todavía se mantiene la técnica tradicional del recorta y pega, eso sí, con una precisión milimétrica. Echamos un vistazo a algunos de los artistas del collage más curiosos de la actualidad a los que no hay que perder de vista.

1. Eugenia Loli.

La artista griega consigue mezclar pop art, surrealismo y dadaísmo en sus collages creados a partir de revistas que provienen, sobre todo, de las décadas de los años 40 y 50, con las que crea la base de la imagen y sobre la que va añadiendo elementos clásicos y contemporáneos. Muchas de sus creaciones son escenas narrativas que, en la mayoría de ocasiones, encierran un significado irónico y en las que es frecuente encontrar temas políticos o cuestiones sobre el comportamiento humano, dejando lugar para un mensaje escondido tras esa potente imagen.

2. Lola Dupré.

Nada más que papel, tijeras y pegamento permiten a la artista escocesa construir imágenes como quién hace un puzle. La reconstrucción del retrato, que puede ser una figura de la política, el espectáculo, la moda o incluso otras obras de arte, renace con una apariencia deformada. Dupré realiza varias impresiones de diferentes tamaños de la misma imagen para ir combinándolas hasta convertir el original en algo grotesco, en el que la unión de las partes es prácticamente imperceptible y dan como resultado un auténtico retrato surrealista.

3. Susana Blasco.

Susana Blasco dedica parte de su obra a los collages geométricos, en los que, como Dupré, descompone fotografías y las reconstruye a modo de rompecabezas creando una nueva composición fotográfica. Pero una de sus series más llamativas es la bautizada como Antihéroes. En ella, inserta un elemento cotidiano, casi insignificante por sí mismo, en retratos fotográficos antiguos. Esos nuevos elementos, totalmente fuera de lugar dentro de la fotografía, crean un efecto de lo más desconcertante, al que llegó en un prácticamente por casualidad, pero sobre el que siguió investigando, y le  llevó a leer la imagen de una forma diferente, consiguiendo, finalmente, más de cincuenta antihéroes.

4. Sammy Slabbinck.

El artista belga abraza lo clásico y lo actual para realizar una mezcla en la que ha creado su sello propio con creaciones que beben de los años 50 y 60, época que admira y que le ha llevado a coleccionar todo tipo de imágenes relacionadas con ella. Además de mezclar elementos, sus creaciones son también una mezcla de contextos, mezclando décadas pasadas con las actuales, descontextualizando ambas y creando una nueva realidad que sólo existe bajo sus tijeras.

5. Nacho Ormaechea.

Las calles de París son las protagonistas de la serie Street Memories. En ella, el diseñador fusiona fotografía propia y collage por medio de las siluetas situadas en escenas cotidianas. Además de crear un gran contraste entre el fondo y la figura, Ormaechea imagina una historia para cada uno de esos personajes que habitan sus fotografías, y crea para ellos una imagen que será su contorno. En ellas reside la gran fuerza visual de su creación, dejándonos, además, la enorme curiosidad de saber cuál es en realidad el aspecto de esas personas.

6. Matthieu Bourel.

En su extensa serie Faces, muchos famosos, sobre todo del mundo del cine, pero también de la política, son objeto de sus experimentos con los rostros. Bourel trabaja con la composición de la imagen, cuyo poder reside en sus múltiples combinaciones narrativas y visuales, que crea gracias a la repetición y a la superposición de capas. Aunque la mayor parte de su trabajo está hecho en papel, Bourel ha encontrado en lo digital una forma de complementar y ampliar su obra,  dotando de movimiento al collage gracias al gif, sin perder sus señas de identidad.

7. Peter Horvath.

Horvath lleva veinte años creando collages digitales, muchos de ellos para medios de comunicación y campañas publicitarias. En ellos, explora la abstracción y la narración, buscando el efecto magnético de la imagen, que consigue con la mezcla de la evocación de la nostalgia de épocas pasadas, la infancia y lo familiar con coloridos elementos geométricos o insertando objetos y figuras inesperadas en escenarios más realistas.

María Jara

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