Gritos feministas

Desde que existe la música, existen los cantantes que suenan para contarnos realidades que nos motivan a querer cambiarlas. Realidades culturales, económicas, sociales que conviven con nosotros tan apegadas que se nos hacen familiares cuando no deberían serlo. Y entre ellas, la triste realidad de asumir el machismo como una más. Hoy en Cultura Trópica damos voz a todos aquellos artistas que se alzaron y se alzan a favor del feminismo, y lo sumamos a los motivos que nos moverán del sillón este domingo.

Cantantes de diferentes géneros musicales, épocas, edades y sexos han abordado a lo largo del siglo XX cada uno de los problemas de la sociedad machista.

Janis Joplin- PORTADA

Aretha Franklin canta reclamando el principio más básico para la igualdad: respecto. Su versión de Respect (1967) no fue la primera ni la última en la que habló del feminismo, de hecho la original es de Otis Redding, pero la fuerza de Aretha Franklin no sólo hace que sea una de las que ha impactado con más fuerza en la sociedad a ritmo de soul, sino que la llevó a consagrarse definitivamente. Un respeto que evitaría la tristemente común violencia de género de la que habla en nuestro país Pasión Vega con María se bebe las calles (2003), Amaral con Salir corriendo (2003) o desde un punto de vista de superación Bebe con Ella (2004) y Huecco con con Hanna en Se acabaron las lágrimas (2009), una campaña de La Fundación Mujeres y Huecco contra la violencia machista en la que participaron diferentes personalidades de la vida social y política española (Ana Pastor, Susana Griso, Iñaqui Gabilondo, Carmen Posadas, José Mota o Juanjo Puigcorbé entre otros).

Una llamada de atención sobre la sexualidad de las mujeres nos la dan Mujer contra Mujer (Mecano, 1988), hablando de los prejuicios en las relaciones lésbicas. Y reclama la liberación de la sexualidad femenina Pedro Guerra con Lilith (2003), la primera de todas las mujeres según el folklore judío, la mujer con la que estuvo Adán antes que Eva. La leyenda dice que Lilith se rebeló contra Adán porque se negaba a estar debajo de él en las relaciones sexuales, reclamando que la tratase como a un igual, sin someterla. Al no conseguirlo, abandonó a Adán. Sin duda, todo un símbolo y ejemplo de la reivindicación de la libertad para las mujeres y de la oposición a la sumisión que se esperaba de ella.

Luchando contra el patriarcado y reclamando el poder de las mujeres en el trabajo, la cantante de rap guatemalteca, Rebeca Lane, lanza Somos Guerreras donde habla de la ilimitación en la ocupación de empleos para las mujeres y de su valía, reflexionando sobre las dificultades que tienen por la condición de su sexo al nacer, tocando también el tema de los roles de género.

Y precisamente reflexionando sobre los roles de género, encontramos una gran variedad musical. Desde Suggestion (Fugazi, 1988) donde el grupo masculino cuestiona los roles de ambos sexos y el comportamiento que se espera de ellos a raíz del encuentro con una chica en la calle, pasando por Yo no soy esa (Mari Trini, 1971), donde la cantante se niega a ejercer el rol de mujer dócil, hasta So what (Pink, 2008), en la que Pink habla de lo bien que se siente tras una ruptura, eliminando por completo la imagen de la chica llorando en el sofá de su casa mientras come un tanque de helado.

Si por algo es tan difícil la lucha feminista, es porque llevamos tanto tiempo viendo el mundo desde la perspectiva masculina que directamente nuestra visión, muchas veces, ni siquiera es nuestra, sino la que desde ese punto de vista se nos ha vendido. La mujer ha sido a lo largo de toda la historia, prácticamente invisible. Y luchando contra ello también encontramos artistas que nos ofrecen la otra cara de la moneda y le dan una vuelta de tuerca a lo que nos han contado. Loquillo y los trogloditas con la BSO del documental Mujeres en pie de guerra (Susana Koska, 2004), da visibilidad a las mujeres que lucharon contra el franquismo. Y cambiando completamente a un tono cómico y sarcástico, la maravillosa artista argentina Liliana Felipe en Las histéricas, se burla de la visión neurótica de la sociedad hacia las mujeres y la teoría de Freud sobre el complejo de las mismas por carecer de ciertos miembros.

Aunque son muchos los artistas que han cuestionado el papel impuesto a la mujer, no podemos dejar de mencionar a la fabulosa Alaska con ¿A quién le importa? (1986), en la que se define como una mujer segura e independiente. Porque con ella, nunca nos despedimos.

Milena Cañas

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