Cinco en la carretera

Damos la bienvenida al verano lanzándonos a la carretera con un poco de música. El documental Harris Haare (Javier Córcoles, Miguel Ángel Tavera, 2012) lleva el nombre de la joven formación austriaca a la que acompañamos en su gira (improvisada) por Europa. Su significado es “El pelo de Harry”, y ese Harry no es otro que el del cantante, alma de la banda, y un tipo muy peculiar, cuyo amor por la música le hace tirar cada día de este grupo de amigos que decidieron cumplir un sueño común: formar una banda de rock.

Este grupo de cinco jóvenes de Vorarlberg, en el oeste de Austria, conviven juntos en una casa bautizada como Villa Friedlich (“Villa Pacífica”). Dedicaban a los ensayos sus ratos libres, pero su ilusión por mantener su afición les llevó a comprar una furgoneta en una subasta de EBay, a la que bautizaron con el nombre Chabba Chabba. A partir de ahí decidieron ir mucho más lejos, dejaron sus trabajos e invirtieron lo poco que tenían para poner rumbo a la aventura y conseguir dedicarse por completo a la música.

La gira comenzaría en Barcelona y, después, viajarían al resto de países. Ahí fue donde los directores del documental les conocieron y vieron que había una historia muy interesante que contar, así que, sin saber muy bien si obtendrían un reportaje, un videoclip o un corto, se unieron a ellos en su periplo.

Harris Haare 1 - Portada

El camino comienza con una ilusión y energía desbordantes. Pero todo empieza a decaer cuando pasan los días, todos los locales les dan con la puerta en las narices y los permisos para tocar en la vía pública parecen no llegar nunca. El ánimo con el que arrancan se va sustituyendo por el cansancio, las preocupaciones por el dinero, y el agobio de compartir las veinticuatro horas del día y de vivir todos hacinados en la furgoneta.

Aunque deciden comprar un generador y tocar en la calle sin permisos para recuperar el ánimo, y sobre todo para recordarse por qué decidieron dejarlo todo y embarcarse en esa aventura, los problemas se hacen cada vez más graves, los silencios son cada vez más largos y más incómodos y se dan cuenta de que nada es como esperaban. No les queda otra que deshacer el camino y volver a casa, siendo conscientes de que su sueño musical no requiere sólo de ilusión, sino también de organización y capacidad de reacción ante los problemas.

Harris Haare 2

Como no hay mal que por bien no venga, allí les espera una recompensa. Una vez al año una empresa austriaca realiza un proyecto llamado Business Angels que acoge iniciativas de todo tipo en estado de gestación y ofrece un seguimiento personal con el fin de dotarles de herramientas para que puedan llevarla a cabo. Esto pasa por seguimiento personal, organización de tareas o marcar los objetivos, precisamente los puntos clave que no tenían claros cuando decidieron lanzarse a la carretera.

El proceso tampoco fue sencillo. Todos persiguen el mismo sueño, sí, pero en este momento es cuando más se acentúan las diferencias entre ellos. Mientras algunos se distraen más con el alcohol y las fiestas, cuyas resacas, evidentemente, no les permiten ser demasiado productivos los siguientes días, otros están impacientes por conseguir los objetivos, pensando, además, en todo lo que habían dejado atrás para conseguirlos y en que tenían mucho que perder. Poco a poco, el seguimiento profesional empieza a surtir efecto y hasta los más desorganizados comienzan a encarrilarse. Vuelven a componer de nuevo y a mejorar la técnica de sus instrumentos, con lo que consiguen que su música consiga una mayor calidad y, con ella, que aumente la ilusión del grupo.

Toda esta transformación les devuelve al punto de partida, al momento en el que deciden unirse para dar a conocer a Harris Haare y pelear por hacerse un hueco en los escenarios, eso sí, ahora ya con las cosas mucho más claras que en los inicios de su aventura.

Harris Haare 3

Javier Córcoles y Miguel Ángel Tavera realizan un extenso seguimiento de todo este proceso en el que van intercalando pasado, mediante flashbacks e imagen en blanco y negro, con presente, momento ya posterior a la refundación del grupo. Consiguen con escasos medios, pero con mucho cariño y profesionalidad, un documental optimista y cercano, que consiguieron sacar adelante a pesar de la falta de distribuidora y de las trabas económicas, y con el que vivieron un proceso muy parecido al de sus protagonistas, embarcándose en este proyecto improvisado para enseñarnos la cara más joven y aventurera de la música, el proceso de creación de un proyecto común y, sobre todo, mostrarnos que la música está en todas partes.

María Jara

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