7 Comedias románticas que demuestran que lo de Rajoy y Rivera es un vaudeville que tendrá final feliz (especialmente para ellos)

Es verano. Estamos inmersos en los Juegos Olímpicos de Río y en la cartelera hay poco, o nada, interesante. Pero sí que hay una comedia romántica que está centrando la atención de todos los medios españoles: la que se han montado Mariano Rajoy y Albert Rivera, no exenta de artificios de lo más rocambolescos, para conseguir que el neoliberalismo más rancio siga gobernando nuestro país. Porque si algo nos está enseñando todo este año electoral tan intenso es que la capacidad cómica de nuestros gobiernos bien podría merecer un Óscar. Hoy, nos hemos propuesto revisar algunas de las más famosas comedias románticas de Hollywood para demostrar que sí, que lo de Rivera y Rajoy está mucho más cerca de lo que parece del happy ending. Porque ellos no han inventado nada y todos sus encuentros y desencuentros ya los hemos visto en la gran pantalla de la mano de genios como Billy Wilder, Ernst Lubitsch, Frank Capra o George Cukor. Al fin y al cabo, mucho antes de que Rivera posase desnudo, Clark Gable ya había creado un gran revuelo al enseñar su torso desnudo en Sucedió una noche (Frank Capra, 1934).

  1. Matrimonio original (Alfred Hitchcock, 1941)

Empezamos por lo de tirarse los trastos a la cabeza. Porque Mariano y Albert no son la única pareja que discute, se hace reproches y hasta se lanza jarrones chinos (véase a Felipe González). Pero si algo nos enseñaron Carole Lombard y Robert Montgomery en Matrimonio original, es que después de acaloradas discusiones llegan apasionadas reconciliaciones. Y es que, Rajoy y Rivera se han dicho de todo: que si tu partido es corrupto, que si el tuyo no es más que la copia barata del mío, que si los españoles merecen algo mejor, que si los españoles son mucho españoles. Pero, cuando Rajoy y Rivera (que mira a su enamorado con ojos llenos de brillo y amor) se ponen hablar de sentido de Estado, de regeneración democrática, de estabilidad económica o de nueva transición, términos que ya han perdido, por desgracia, toda su verdadera connotación, ambos políticos se funden en un solo ser, disfrutando con pasión de su redicho, y probablemente falso, amor por España.

ROMANCE_01.gif2. Olivia (George Stevens, 1937)

Otro de los asuntos fundamentales en esto de las comedias románticas es la edad. Si no eres joven, siempre puedes parecerlo. Rivera y su partido se presentó ante los españoles como una caterva de jóvenes preparados, sobradamente guapos y con un gusto exquisito en el vestir. En el partido de Mariano, sin embargo, no pueden presumir de lo mismo, puesto que la media de sus diputados debe rondar los 150 años, aproximadamente. Para quien no haya visto Olivia, el personaje de Katharine Hepburn se enamora de un Franchot Tone que se ve obligado a abandonarla porque es llamado a filas. Cuando Tone vuelve de la guerra, años después, Hepburn crea un ardid para hacerse pasar por una supuesta sobrina, diez años menor que ella, para volver a enamorar a su amado. Rajoy no iba a permitir que su relación con Rivera se fuese al traste por falta de juventud e inició un proceso para maquillar la ranciedad de su partido: vídeos virales, hipsters peperos, himnos reguetoneros, Pablo Casado o Andrea Levy.

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3. El amor llamó dos veces (George Stevens, 1943)

En este vaudeville no iba a faltar el elemento clave en cualquier comedia romántica que se precie: el celestino que presenta y una a la pareja protagonista. Si en El amor llamó dos veces, el gran actor cómico Charles Coburn juntaba, desde su experiencia, a Joel McCrea y Jean Arthur; en esta historia de amor es el IBEX 35 y los grandes medios de comunicación quienes se han encargado de unir a Mariano y Albert. Y es que, según cuentan, el partido de Rivera fue creado por el IBEX para enamorar a Rajoy. Lo que importa es que siga triunfando en neoliberalismo, y ya sea desde el IBEX, desde la Patronal, desde Prisa o desde Espejo público, están consiguiendo que el amor naranja y azul salga a flote. Fuegos de artificio incluidos.

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4. Historias de Filadelfia (George Cukor, 1940)

No hay elemento que aderece mejor una comedia romántica que el enredo. Cuántos más personajes estén por medio, más divertido acabará siendo todo. Y en la política española, otra cosa no, pero personajes tenemos para parar un AVE de Alicante a Murcia con sus millones de euros desfalcados y todo. Si nos fijamos en Historias de Filadelfia, veremos que nos faltan aún un par de personajes. En la película de Cukor, Katharine Hepburn interpreta a una rica heredera que está a punto de casarse con John Howard. A la boda asiste James Stewart, un joven periodista con el mantiene un romance de una noche de embriaguez, y Cary Grant, su ex marido, con quien (¡OJO SPOILER!), acaba casándose en realidad. Rajoy podría interpretar a la Hepburn perfectamente: todo parecía apuntar que se iba a casar con los nacionalistas del PDC (antes CIU) y el PNV, pero finalmente dejó atrás esa idea y propuso un matrimonio de conveniencia al joven y apuesto Pedro Sánchez, sin éxito, claro. Ahora, con todo el pastel al descubierto, parece que volverá con Rivera y su partido, que agrupa a todos sus ex (ex dirigentes y ex votantes).

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5. Al servico de las damas (Gregory LaCava, 1936)

La clase social suele ser un elemento clave para la comedia. No hay nada como ver a gente pobre recién llegada a la alta sociedad o gente rica pasando penurias por caprichos del destino, para desatar la carcajada. Rajoy se ha revelado como el líder del partido de las clases altas, exprimiendo a la clase trabajadora y recortando todos sus derechos. Rivera y su partido afirmaban provenir de bajo, de esa clase tan duramente golpeada durante la crisis. Pero, tal y como sucede en Al servicio de las damas, donde Carole Lombard, la hija menor de una familia rica, se enamora de un William Powell que interpreta a un vagabundo, al final nada es lo que parece. Si en la película de LaCava, Powell acababa descubriéndole a su amada que, en realidad, era mucho más rico que la familia de Lombard, en la política española se está demostrando que los de Rivera no venían de tan abajo. Y así, este futuro matrimonio Rivera-Rajoy no parece que vaya a ofrecer un balón de oxígeno a todos esos españoles que buscaban en los naranjas un cambio político. Al fin y al cabo, ¿no son hijos del IBEX?

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6. Ninotchka (Ernst Lubitsch, 1939)

Otra cosa que queda muy clara viendo comedias románticas es que no puedes ir de listo. Cuanto más remilgado eres, más pronto te tragas todos tus principios por amor. Y si no, recordad a la Greta Garbo de Ninotchka, una convencida comunista que acababa dejando atrás todos sus principios por el amor de Melvyn Douglas, un sombrerito y el capitalismo, claro está. Pues a Rivera le ha pasado lo mismo. Mucho decían sobre cambiar la política española, sobre la nueva transición que iban a impulsar y sobre devolver los derechos perdidos a los españoles. Pero al final, en la carta de amor eterno que le han mandado a Rajoy, aquella con seis puntos necesarios para consumar esa relación, se han olvidado de todos aquellos a quienes prometieron cosas. Lo único que piden a cambio de su amor incondicional es una reforma electoral para ver si pueden rascar algún escaño más en las próximas elecciones, limitar el mandato de un presidente a dos legislaturas (de las cosas más innecesarias que había en su programa) y alguna que otra medida para evitar la corrupción política, algo difícil de entender si pactan con un partido imputado por financiación ilegal. Pero ya lo vivió la Garbo en sus propias carnes: donde entra el amor, no caben los principios.

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7. Vive como quieras (Frank Capra, 1938)

Las familias son complicadas. Cada una es un mundo, y la que le presenta Rajoy a Rivera ni te cuento. Si James Stewart y sus ricos padres flipaban en colores al conocer la pintoresca familia de Jean Arthur en Vive como quieras, Rivera no se queda atrás con la de Rajoy. Para que Rajoy y Rivera hagan oficial lo suyo, Rivera, que se las daba de gran luchador contra la corrupción, tendrá que sentarse a comer con gente como Rita Barberá, Gerardo Camps, Ana Mato o Carmen Navarro. Él ha intentado obligar a su Rajoy a apartarlos, pero todos sabemos que no será así. Igual alguna manzana podrida caerá del árbol, pero saldrán nuevas, como siempre. Por políticos bajo sospecha en el PP, no será.

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Al final, para el IBEX, los medios, el PP y alguno más, lo importante es que triunfe el amor. Y así será. Porque ya se lo decía Joe E. Brown a Jack Lemmon en Con faldas y a lo loco (Billy Wilder, 1959): nadie es perfecto. Y el partido de Rivera es especialista en donde dijo digo, decir Mariano.

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Alejandro Piera

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