7 objetivos vacacionales que nos impone la publicidad (o expectativas vs realidad)

Desde los primeros anuncios de Estrella Damm, vivimos la llegada del verano situando nuestras expectativas en aguas color turquesa, veleros y fondos paradisíacos en compañía de modelos de Victoria Secret. Pero como les ponen música indie y sombreros de paja nos creemos que podemos hacer algo parecido. Por eso, año tras año perseguimos incansablemente estos siete objetivos que se han convertido en requisitos para que el verano sea verano y las vacaciones, vacaciones. Aprovechamos para hacer un “checkeo” y último intento en esta segunda quincena de agosto y última huída masiva al universo publicitario.

  1. Bañarte en calas desiertas

O en lagos desiertos o en gargantas desiertas… Todo el mundo la misma idea. Consecuencia: todo dios y ni un desierto. Vamos, que lo de irte con diez amigos a tiraros de la mano desde una roca, olvídate, porque no cabéis y corréis el riesgo de estamparos contra una barca a pedales ocupada por otras diez personas (y no, no es el grupo de pivones que sale en los anuncios). No nos esforcemos: esos anuncios de lagos en el bosque, de islas abandonadas… ¡no se graban nunca más allá de mayo!

  1. Lucir vientre plano en un velero

Tanto la primera como la segunda parte de esa frase es irreal. Por mucho que te hayas matado los últimos seis meses en el gimnasio, reconoce que más que para lucir esa tabla de chocolate es para tirarte al barro durante los próximos seis: que si la cervecita, las papas que venden en la playa, el helado de después de cenar y las copas de después del helado, pescaíto frito, bodorrio aquí y allá, tapeo y más cervecita. Vamos, que hasta el velero parece más fácil. Pero la asociación española de agencias de publicidad, no reconoce como anuncio de verano ningún vídeo que no incluya pivones en un velero: eternamente Estrella Damm, El Corte Inglés, y ya hasta H&M (que tampoco nos engañemos: si tienes un velero, ¿por qué compras ropa en H&M?).

  1. Atravesar la naturaleza o ciudad con encanto en moto

Es otro de los momentos fundamentales de las vacaciones, te gusten o no las motos, porque con la música indie queda muy bien. Y si la moto es vintage, lo petas. Así que aunque tus vacaciones sean en Fuenlabrada, ya puedes poner en marcha la Scooter de tu abuelo y darte tres vueltas por el parque con alguien sentado detrás que tenga el pelo largo (tranquilo, Lacrosse y su You can’t say no forever harán el resto).

  1. Enfriar las cervezas en lagos de montañas azules (y no en neveras azules)

Sí, no seas cutre, por mucho que lleve en la familia, tu nevera azul del Carrefour no pega con las vacaciones de anuncios: vete a la sierra o las gargantas del Jerte sin más equipamiento que los botellines, acomódate bien en la roca de primera línea del río y sumerge tu cerveza hasta que esté bien fresquita. Vete en febrero mejor, porque ahora, como en las calas desiertas, está “to petao” de la gente que se ha quedado pringando con el trabajo en la ciudad más próxima. Aun así, nos encanta este anuncio de verano 2016 de la marca argentina de cerveza Quilmes, que a pesar de ponernos el caramelo en la boca con ese mundo perfecto que la publicidad nos presenta, se atreve a meter toques de realidad que lo rompen con los que nos sentimos más que identificados. Y con todo, ¡quién estuviera en esas aguas!

  1. Ir a una fiesta ibicenca (pija)

No vale la despedida de soltera de tu cuñada, y lo sabes. Porque las fiestas ibicencas de los anuncios tienen vestidos de lino carísimos y no esa mezcla incongruente de todo lo blanco que encontraste en tu armario; flores naturales y no de plástico (¡por favor, dejad de colgaros ese collar hawaiano de colores de parchís!) y desde luego, la mayoría de las veces se hace en un velero, ese velero que sale en todos los fashion films de verano. Nos hacen creer que podemos cuando las muestran en la calle, con esas velitas ideales no aptas para días de levante. Siempre nos quedará la esperanza de ser invitados a una boda, a cualquiera, porque ya todas tienen ese estilo rústico que simula ser modesto. Ninguna como esta que nos presenta Pandora, que además nos hace ver lo necesario de sus pulseras para ser una mujer singular en una boda singularmente a la moda.  

  1. Vivir un momento auténtico en lugares con encanto

Desde dejarte 30 pavos en una pulsera de hilo del mercadillo hippie de Formentera, hasta bailar una sardana en las fiestas de mi pueblo como si fuese lo más indie que me ha pasado en la vida. Entre ambas, todas las opciones, así que de esta no te podrás quejar, algo habrás hecho en dos meses de verano, y si no ¿a qué esperas? Toma ejemplo de esta campaña de 2016 de Turismo de Galicia, que además cumple todos los requisitos para ser un anuncio de verano: la moto, calas desiertas, el velero, y momentos auténticos…

  1. Encontrar ese grupo de pivones con los que vas a compartir las vacaciones y tener el amor de verano de tu vida

Ese grupo de guapos y guapas donde todo el mundo es perfecto y que se encuentra por casualidad, como en todos los anuncios de bañadores y cervezas. No te explicas por qué te ha tocado a ti tener celulitis o panza cervecera y haberle caído en gracia al único grupo macarra de la zona, que en vez de Lacrosse, escucha en bucle a Enrique Iglesias. Así que en vez de encontrar, como te habían contado, el amor perfecto de verano, pides otra copa con la que despertarte acompañado de una buena resaca. Este anuncio de Claro Argentina comienza con un montaje muy interesante de detalles que se parecen bastante más a la realidad de nuestros veranos, para seguidamente dar paso a momentos algo más bizarros… pero ni siquiera en estos, los pivones y amor de verano dejan de estar presentes.

19 de agosto, segunda quincena, última oportunidad para tachar estos objetivos de lista mental que nos hacen creer en unas vacaciones perfectas. Realizaciones que basan nuestra satisfacción final en el acercamiento a unas condiciones irreales (de hecho, ni siquiera duermen la siesta para conseguirlo…). Condiciones que a veces nos impiden disfrutar esa cerveza fresquita con tu colega de la infancia en el parque de tu pueblo. Aunque, dicho sea, si se tercia tampoco vamos a hacerle ascos al velero.

Milena Cañas.

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