Mañana

Ganador del César al mejor documental en los últimos premios de la Academia de Cine Francés, recuperamos Mañana (Cyril Dion, Mèlanie Laurent, 2015), una road movie optimista, innovadora y reveladora, que se puso en marcha tras publicarse un estudio que anunciaba la inminente desaparición de la humanidad hacia el año 2100. La actriz Mèlanie Laurent y el activista Cyril Dion, reunieron a un equipo de profesionales del cine dispuestos a recorrer diferentes países en busca de soluciones. Su viaje les lleva a Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Islandia, India, Dinamarca, Finlandia o Suiza en busca de aquella gente que se ha puesto manos a la obra llevando a cabo soluciones alternativas en todas las áreas de la sociedad para poner en marcha un nuevo futuro, que pasa por construir ciudades eficientes en las que se utilicen los recursos de forma inteligente.

imagen-manana-1

Lo interesante del documental es que no se queda en teorías ni en lo que ya conocemos sobre el desastroso impacto en la naturaleza,  sino que se mete de lleno en las propuestas y hechos llevados a la práctica por ciudadanos de todo el mundo que han decidido emprender su lucha a nivel local para crear toda una red de conexiones que lleve a una mejora global. De mano de todos estos emprendedores, recibimos mucha (muchísima) información. Por eso, la película está dividida en cinco capítulos, agricultura, energía, economía, democracia y educación, mostrando la interconexión de todos ellos y lo poco probable que será cambiar uno si no cambian los demás e, igualmente, cómo unos repercuten en los otros.

Así, viajamos a lugares donde se practica la agricultura asociada, o permacultura, un sistema en el que cada centímetro del suelo está utilizado eficientemente para que cada cultivo tenga su papel con respecto a los otros y que el suelo sea aprovechado todo el año. Pero no sólo en el campo encontramos formas de cultivar diferentes. En el corazón de muchas ciudades de todo el mundo están en marcha las llamadas Incredible Edible (“comestibles increíbles”), huertos urbanos creados por los vecinos en espacios públicos en desuso, de acceso para todo el mundo. Esta es una parte de las iniciativas de muchas ciudades en transición, aquellas en las que los vecinos forman parte de un proyecto comunitario y abogan por un consumo local. De esta manera, no se crean meros clientes, sino una red de consumidores – proveedores que hacen que la economía sea circular y pueda volver a revertirse en la propia ciudad.

imagen-manana-2

Incluso, en muchas de estas ciudades, casi cuatro mil en todo el mundo, han dado otro paso más allá y cuentan también con una moneda complementaria, sin valor fuera de esa comunidad, pero que genera ese movimiento económico dentro de la misma.

imagen-manana-3

En una sociedad que se basa en la acumulación, en la globalización (entendida, además, como explotación de todo tipo sin límites), en la dependencia externa de los recursos, parece ciencia ficción el movimiento ciudadano creado en todas estas comunidades. Pero también debería parecérnoslo que el avatar de un videojuego consuma la misma energía que cuarenta etíopes o que para abastecer los electrodomésticos en estado de reposo en una ciudad de tamaño medio se necesiten dos reactores nucleares.  En cambio, estos datos son reales y parece que nos hemos acostumbrado a ellos, aunque sean surrealistas. Ante estas cifras insólitas, muchas de esas ciudades ya han puesto en marcha la creación de productos con un ciclo de vida circular, sin fecha de caducidad, y que llegan a producir más energía de la que gastan, puesto que nada, absolutamente nada, se convierte en basura, sino en recursos reutilizables.

Todas estas ideas innovadoras, que exigen esfuerzo y acciones diarias, surgen de la reacción ciudadana ante la pérdida de control en el sistema y su  implicación en la sociedad, es decir, de la pérdida de la esencia democrática. Como agentes de cambio, toca recuperar el empoderamiento ciudadano, y eso pasa por ser autosuficientes. No está tan lejos, al menos para algunos países. Se calcula que en 2050 Dinamarca, país que ha desarrollado enormemente las energías renovables, será un país cien por cien orgánico, lo que significa que será un país autosuficiente energéticamente, por lo que su gobierno y, por tanto, sus ciudadanos, no dependerán de nadie más que de ellos mismos para abastecerse.

imagen-manana-4

Todas estas acciones pasan, como casi todo en nuestra sociedad, por la educación. Siguiendo en uno de los países a la cabeza, nos detenemos en, Finlandia. El sistema educativo finés no siempre fue así. La transición se inició en los años 70, una transición larga hasta llegar a este momento, pero que hoy se sitúa a la cabeza de los modelos educativos. En su sistema educativo no sólo se forman estudiantes, sino que se forman personas, ciudadanos, que piensan y que respetan su entorno, por lo tanto futuros ciudadanos que practiquen una utilización eficiente de recursos, que se impliquen en su entorno y, por tanto, que establecen redes de consumo dentro de una sociedad con una democracia colaborativa, más autónoma y más libre. Pero el documental sigue viajando para comprobar que la educación y la democracia no sólo nacen y prosperan en las escuelas finesas. En lugares como Kuthambakam, en la India, su alcalde aspira a que los ciudadanos sean conscientes de que la política se hace cada día y que es posible, y necesario, hacerlo desde el nivel más local. Así, incluso teniendo en cuenta la dificultad de llevar a cabo acciones dentro de un sistema de castas tan marcado, ha sido posible realizar cambios importantísimos gracias a la participación ciudadana de todos los estratos sociales, mediante un sistema político basado en la confianza, el compromiso, la colaboración y el deseo de mejora colectivo.

imagen-manana-5

El documental merece también una mención especial en su forma. Su cuidada fotografía, realizada por Alexandre Léglise, que retrata de forma poética los paisajes, y su banda sonora, compuesta por la cantante sueca Fredrikla Stahl y a la que se suman temas de otros grupos como Alabama Shakes, Rufus Wainwright, Joey Ramone o el grupo Martha Reeves & The Vandellas, remarcan el carácter optimista del documental. Porque Mañana es, en definitiva, una mirada positiva hacia otro mundo posible y, sobre todo, hacia soluciones reales puestas en marcha por ciudadanos como nosotros, que nos invitan a unirnos al cambio trabajando en equipo.

María Jara

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s