7 directores de cine treintañeros (y españoles)

Los treinta son los nuevos veinte. Una mentira repetida mil veces para evitar pararse a pensar en la temida crisis del cambio de década. Ya has estudiado todo lo que te tocaba estudiar, has rebotado de todos los trabajos precarios imaginables y cambiar a la versión 3.0 da un vértigo desconocido hasta el momento.Pero no hay que ser dramático, los treinta son un momento estupendo para asentar la creatividad, lanzarse y  dar forma a lo que uno quiere ser. Un ejemplo de ello es la generación de cineastas nacidos en torno a los ochenta, que se enfrentan al reto constante de hacer cine en España contra viento y marea.

1. Raúl Arévalo

Su ópera prima ha supuesto una gratísima sorpresa. Le hemos visto protagonizar algunas de las escenas más míticas de los últimos años y hemos podido disfrutar mientras maduraba como actor. Lo que no sabíamos era la enorme capacidad que el madrileño tiene para ponerse al otro lado de la cámara. Tarde para la ira (2016) es un thriller contado con maestría e intensidad que Arévalo empezó a escribir hace ocho años. Una historia muy pensada con un resultado brillante. Con su primera película el director novel ha demostrado que tienes las ideas claras y una personalidad muy definida para contar historias. Con un debut tan espectacular, sólo podemos esperar grandes éxitos en su nueva faceta.

 2. Paula Ortiz

Una todoterreno del audiovisual. Directora, guionista, productora y profesora, se atreve con todo y con bastante buen criterio. Como directora ha firmado varios cortometrajes, un documental y dos películas tan poéticas como bien hechas: De tu ventana a la mía en 2011 y La Novia, en 2015, una arriesgada adaptación de Bodas de Sangre de Lorca alabada por la crítica y nominada a doce premios Goya. Lectora compulsiva y licenciada en Filología, Ortiz tiene un estilo con un marcadísimo carácter literario. De ahí surge la idea de adaptar una de las obras más significativas de la literatura en castellano. Con una estética llevada al extremo, su segunda película no dejó indiferente a nadie. Todo un atrevimiento con un resultado a la altura de la obra original.

3. Lois Patiño

Cineasta y videoartista a partes iguales. Forma parte del conocido como Novo Cinema Galego y es uno de sus exponentes más internacionales. Premiado en  el prestigioso Festival de Locarno como Mejor Director Emergente por su documental Costa da Morte (2013) en el que se mezcla con los paisajes y las gentes de su Galicia natal. Con una amplia formación, Patiño es uno de los directores más reconocidos de su generación. Sus trabajos se han hecho hueco en festivales y museos de todo el mundo. Uno de los rasgos más característicos del gallego es su sensibilidad hacia el entorno y su inquietud sin condicionantes.

4. Leticia Dolera

De nuevo, una actriz que se atreve a dar el salto a la dirección. Y no debe resultar nada fácil enfrentarse a las expectativas que esto suscita. Pero Dolera ha demostrado estar a la altura de un reto de esas características. Requisitos para ser una persona normal (2015) es su primera película como directora, en la que cuenta la historia de María de las Montañas (interpretada por la propia Dolera), una treintañera en crisis que se fija el objetivo de convertirse en alguien normal. Una historia con una estética muy particular que fue una de las grandes triunfadoras del festival de Málaga, donde fue premiada con el Mejor Guión Nobel, Mejor Montaje y Mejor Fotografía.

5. Jonás Trueba

Heredero de una de las sagas más importantes del cine español, Jonás ha respirado cine desde que nació. Sin embargo, da un paso adelante en su forma de entender el oficio y aporta una visión propia. El paso del tiempo, la juventud y el amor loco son algunos de los temas recurrentes de su filmografía, que cuenta con cuatro títulos.Un relato generacional que bebe de los códigos de la Nouvelle Vage y recorre las calles de un Madrid al que convierte en uno de sus protagonistas. Guionista, profesor y director para el que la música tiene un papel fundamental en sus creaciones, que van más allá del cine y dejan en el espectador la sensación de haber asistido a un relato en primera persona.

6. Mar Coll

Esta directora y guionista tiene la capacidad de transmitir con un estilo muy personal historias sencillas que giran en torno a la vida interior de sus protagonistas. Las relaciones familiares han sido una constante en sus dos largos, Tres días con la familia (2009)  y Todos queremos lo mejor para ella (2013). Formada en la ESCAC, Coll destaca en su capacidad para conseguir interpretaciones intensas y creíbles por parte de los actores con los que trabaja. Su proceso de creación es pausado, vive las películas como viajes y profundiza en cada trama. Sus proyectos constituyen un proceso de introspección que se materializa en películas intimistas y cuidadas al detalle.

7. Carlos Marques-Marcet

Montador y director, ganador del Goya a la Mejor Dirección Novel por 10.000 KM (2014), con la que aborda la historia de una pareja separada por la necesidad de crecer y formarse, casi siempre fuera de un país en crisis sin posibilidades reales para los jóvenes. El propio director emigró a Estados Unidos porque creía que hacer cine en España era algo prácticamente imposible. Las pantallas por las que se comunican los protagonistas de la película se convierten en testigos de una relación forzada a la distancia por las circunstancias y hacen que  la puesta en escena de toda la historia se adapte a una forma de comunicación cada vez más- por desgracia- habitual.

Marta Laso

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