¡Qué coincidencia (en cartelera)!

Las casualidades, las malas intenciones, las prácticas competitivas entre grandes empresas y algún que otro plagio o copia, han provocado que más de una vez hayamos dudado entre ver una determinada película o la que parece su hermana gemela. Y es que no hay nada peor para un gran estreno, que pocas semanas antes se adelante otra compañía o director con una película de temática similar (por no decir exactamente idénticas).

Un claro ejemplo de esto es la avalancha de Blancanieves que vivimos en 2012. En abril se estrenaba la primera de ellas, Mirror, Mirror (Blancanieves) (Tarsem Singh, 2012), protagonizada por Lily Collins y Julia Roberts. Poco después, en junio, llegó a nuestras carteleras Blancanieves y la leyenda del cazador (Rupert Sanders, 2012), con un argumento mucho más rompedor que la anterior y con estrellas de la talla de Kristen Stewart y Charlize Theron al frente del film. Pero, por si no fuese poco, en septiembre la industria cinematográfica española daría la sorpresa al estrenar Blancanieves (Pablo Berger, 2012), la tercera del año. En blanco y negro, muda y con una adaptación completamente españolizada, la película de Berger se convirtió en una propuesta muy original. ¿O no? Porque, casualidades del destino, el año anterior, se había estrenado The Artist (Michel Hazanavicius, 2011), película en blanco y negro, además de muda, que había conseguido llegar hasta lo más alto coronándose como la mejor película del año en la ceremonia de los Óscar, celebrada en marzo de 2012.

Las grandes películas sobre catástrofes son muy dadas a colapsar las carteleras. En mayo de 1998, nos estremecimos asistiendo a la colisión de un meteorito contra la Tierra en Deep Impact (Mimi Leder, 1998). Y en julio, volvimos a estremecernos con Armageddon (Michael Bay, 1998), aunque esta vez a ritmo de Aerosmith. Los volcanes de 1997 también entraron en erupción al mismo tiempo: Un pueblo llamado Dante’s Peak (Roger Donaldson, 1997) en abril, con Pierce Brosnan de protagonista; mientras que Volcano (Mick Jackson, 1997) lo hizo en septiembre, con Tommy Lee Jones encabezando el reparto. También las expediciones espaciales a Marte, esas en las que nada sale bien, se realizaron especialmente en el año 2000: en junio Misión a Marte (Brian de Palma, 2000), con Gary Sinise y Tim Robbins; y en diciembre Planeta Rojo (Anthony Hoffman, 2000), con Val Kilmer y Carrie-Ann Moss. Y si pensamos en futuros lejanos en que los humanos han abandonado la Tierra y alguien se ve obligado a volver a nuestro planeta abandonado, 2013 es el año en el que nos visitaron Tom Cruise, en abril con Oblivion (Joseph Kosinski, 2013), y Will Smith y su hijo Jaden, en After Earth (M. Night Shyamalan, 2013).

Y es que 2013, fue el año en el que la Casa Blanca también fue atacada en dos ocasiones. En mayo fue Objetivo: La Casa Blanca (Antoine Fucqua, 2013), con Aaron Eckhart como presidente de los Estados Unidos, y en septiembre fue Asalto al poder (Roland Emmerich, 2013), con Jamie Foxx como líder de la nación. Y luchar contra el poder, aunque de una forma más legítima y menos explosiva, es lo que hace Katniss Evergreen, o lo que es lo mismo, Jennifer Lawrence, en Los Juegos del Hambre (Gary Ross, 2012), iniciando una saga que nos llevaría hasta Los Juegos del Hambre: Sinsajo – Parte II (Francis Lawrence, 2015). A raíz de su éxito, también comenzaron a llover distopías futuristas que muestran las lucha de las clases más humildes, contra los opresores dominantes, como es el caso de Elysium (Neill Blomkamp, 2013) o Divergente (Neil Burger, 2014), que también ha dado lugar a una saga con protagonista femenina.

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Pero este no es un procedimiento nuevo, sino que lleva realizándose desde hace décadas. Ya a finales de los años 30, Bette Davis no pudo optar al papel de Scarlett O’Hara por acabar de rodar otro dama sureño con una rica heredera malcriada de protagonista. Hablamos de Jezabel (William Wyler, 1938), papel que le supuso su segundo Óscar. El papel de Scarlett fue a parar a manos de Vivien Leigh en la inolvidable Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, 1939). Tampoco es un hecho que se dé sólo en las películas de acción real, en 1998 los niños de todo el planeta alucinaron con las aventuras de animación de los insectos de Antz (Hormigaz) (Eric Darnell, Tim Johnson, 1998) y de Bichos, una aventura en miniatura (John Lasseter, Andrew Stanton, 1998).

Y es que, aunque parezca complicado que suceda es mucho más habitual de lo que parece. Un biopic del escritor Truman Capote parece una premisa complicada para coincidir. Pero no, Capote (Bennett Miller, 2005) e Historia de un crimen (Douglas McGrath, 2006) se estrenaron con menos de un año de diferencia, para gloria absoluta de la primera y olvido de la segunda. ¿Dos historias sobre magos? Pues también: El truco final (El prestigio) (Christopher Nolan, 2006) y El último gran mago (Gillian Armstrong, 2007). ¿Odiar a tu suegra? En 2005, estaba de moda, y si no que le pregunten a Sarah Jessica Parker y Jennifer López, que conocieron dos suegras de armas tomar, Diane Keaton y Jane Fonda, en La joya de la familia (Thomas Bezucha, 2005) y La madre del novio (Robert Luketic, 2005), respectivamente. Y si ya nos vamos a la comedia romántica, ¿acaso alguien sabe distinguir entre Amor y otras drogas (Edward Zwick, 2010), Sin compromiso (Ivan Reitman, 2011) y Con derecho a roce (Will Gluck, 2011)? Y eso por no hablar de zombies y vampiros.

Alejandro Piera

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