Consejos para que tu película de terror sea un éxito

Hoy se celebra la noche más terrorífica del año, en la que los muertos, no muertos, brujas y otros seres terroríficos conviven con los vivos. Toca ver pelis de miedo y escuchar historias espeluznantes. Si eres de los que prefiere contarlas, tal vez encuentres en esta mágica y siniestra noche de Halloween inspiración para escribir tu propia película de terror. Si es así, aquí van algunos consejos (no demasiado académicos) para que sea un rotundo éxito (si no, quizá encuentres entre todos los ejemplos algún título para ver esta noche).

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Consejo 1. Define el foco del miedo

El cine de terror surge como un reflejo de los propios miedos de la sociedad. De ahí que seres como criaturas monstruosas, vampiros, zombis, espíritus o alienígenas hayan plagado el género, como reflejo del miedo a lo desconocido o como metáfora de otras preocupaciones. Así que el género ha ido cambiando y evolucionando con nosotros, por lo que podemos encontrarnos con que lo que antes daba miedo, ahora puede provocar la risa. En los años 60, Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) nos dijo que el mal podía estar en una persona cualquiera, y este tipo de personaje ha seguido funcionando hasta nuestros días. Partir de lo cotidiano y hacer pensar al espectador que el protagonista que sufre todos los males puede ser él mismo, siempre da buenos resultados. Así que, si te decides por esta opción, y fijándonos en algunos ejemplos de nuestro cine, el foco del miedo bien puede ser, la codicia de una comunidad de vecinos como en La Comunidad (Álex de la Iglesia, 2000), una secta muy chunga como en Los Sin Nombre (Jaume Balaguerño, 1999) o disfrutar con la infelicidad ajena, como en Mientras Duermes (Jaume Balagueró, 2011). Aún así, si tu opción está en una revisión de los clásicos del género, como vampiros o extraterrestres malignos, puedes encontrar en títulos como Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008) o Under the Skin (Jonathan Glazer, 2013) una buena revisión de estos temas.

Consejo 2. Siempre puedes inspirarte en la literatura (o adaptarla directamente).

En las estanterías de terror encontrarás los clásicos por antonomasia del género, que han dado también clásicos en el cine. Desde los clásicos como Frankenstein (Mary Shelley, 1818) o Drácula (Bram Stoker, 1897), una de las más adaptadas desde su primera aparición en el cine con Nosferatu (F.W. Murnau, 1922), a los cuentos de terror de Edgar Allan Poe, de los que han surgido películas como La caída de la casa Usher (Jean Epstein, 1928) o La máscara de la muerte roja (Roger Corman, 1964). En todo caso, siempre puedes probar suerte con Stephen King, que ha dado un buen número de éxitos al cine con Carrie (Brian De Palma, 1976), El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980), La zona muerta (David Cronenberg, 1983) o Misery (Rob Reiner, 1990) y seguro que entre alguna de sus más de sesenta novelas hay alguna que no se ha adaptado.

Consejo 3. Referencias para un personaje terrorífico.

Si optas por la opción del mal en una persona y quieres acercarte al público más joven y nostálgico, tu protagonista debe ser un asesino al que le guste lo gore y la venganza al estilo Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984), Scream (Wes Craven, 1996), La  matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974) o Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1980). En este caso, es indispensable proveerlos de una máscara y algo afilado (ten en cuenta que con esta opción quizá se te dispare el presupuesto por la cantidad de sangre necesaria). Si optas por la línea del thriller, el suspense y el misterio, más centrado en la psicología de los personajes, tu protagonista es un psicópata al estilo Norman Bates en Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), Annie Wilkes en Misery (Rob Reiner, 1990), Jack Torrance en El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980 Hannibal Lecter en El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991) o Bruno en Extraños en un tren (Alfred Hitchcock, 1951). Una de esas personas que sus vecinos definen como amable y que siempre saludaba.

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P.D. Cuando llegue el momento, elige bien a los actores. Paris Hilton en La casa de cera (Jaume Collet-Serra, 2005) no es un buen ejemplo ni de película de terror ni de actriz adecuada, pero sí de cómo una película de terror puede acabar siendo una comedia (sin que sea tu intención). Si tu objetivo es hacer una parodia, tu referente es más Scream Queens (Ryan Murphy, 2015).

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Consejo 4. Un espacio sin escapatoria.

Encierra a los personajes. La sensación de ahogo y de no tener escapatoria es uno de los puntos a favor a la hora de crear sensación de angustia. Las casas son un escenario muy prolífico, mejor si allí murió gente antes como en Los Otros (Alejandro Amenábar, 2001) o El Orfanato (J.A. Bayona, 2007), pero tampoco es imprescindible si con quien compartes encierro es una psicópata como la de Misery o el de No Respires (Fede Álvarez, 2016). Polanski dedicó al encierro su trilogía de los apartamentos, iniciada con Repulsión (Roman Polanski, 1965) y seguida por La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968) y El quimérico inquilino (Roman Polanski, 1976), en las que el papel del ambiente que rodea a los personajes es parte vital de la historia y muestra como tu propia casa puede convertirse en un infierno. Otros escenarios ideales para el terror son hoteles aislados, como el pequeño motel de Psicosis o el gran hotel de El Resplandor, sótanos o búnkers como el de The Hole (Nick Hamm, 2001) o naves como en Alien: el octavo pasajero (Ridley Scott, 2001). También suelen dar buen resultado los hospitales (mejor si son psiquiátricos y están abandonados) y los asilos.

Consejo 5. Conserva algunos elementos clásicos (por si acaso).

Si ves que la historia empieza a decaer, siempre te vendrá bien tener a mano una motosierra, un muñeco diabólico o un juego de espiritismo. Un niño en pijama o, mejor aún, dos, o algún anciano al final de un pasillo largo y oscuro, pueden sacarte de un apuro en un momento dado. Si te ves muy, muy apurado, puedes mezclarlo todo en una misma escena.

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Consejo 6. Si has llegado hasta aquí, piénsatelo otra vez.

Si has intentado meter con calzador todos los elementos anteriores para alargar la película, puede que sea el momento de plantearte que no todas las historias valen para un largometraje. Las ideas dan para lo que dan, no intentes estirarlas. Si nos perdemos en cosas que no importan o en meter más tramas o más personajes de lo necesario, la tensión se disipará y llegará el aburrimiento. Un buen ejemplo de idea que no da para un largo es Nunca apagues la luz (David F. Sandberg, 2016). Basándose en su exitoso cortometraje Lights out (David F. Sandberg, 2013), al director le pareció buena idea convertirlo en un largometraje. El corto, concentra en unos minutos todos los elementos necesarios para conseguir su propósito: dar bastante miedo. No pasa lo mismo en el largo, porque esa idea se diluye y lo que daba miedo en el corto por ser efectivo, rápido y directo, se disipa al querer estirar la idea durante una hora y media.

Consejo 7. El falso documental puede ser un buen recurso.

El formato falso documental, con muchos movimientos de cámara simulando una espontaneidad falsa y que presenta la película casi como si estuviera ocurriendo en directo, actúa en pro del género al contar con el factor sorpresa y conseguir dar unos buenos sustos al espectador. El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 1999) marcó tendencia en este sentido, y a ella se han sumado títulos destacados en este formato como [REC] (Jaume Balagueró, Paco Plaza, 2007) o Paranormal Activity (Oren Peli, 2007). Tampoco te pases con las sorpresas y los sustos. Los sustos y los giros inesperados están muy bien en cualquier película de terror que se precie, pero ¡cuidado! podrían llevarte a que se convirtieran en un gag cómico. Lo que, con suerte, es un susto la primera vez, puede ser una risa la segunda. Si no te lo crees, échale un vistazo a La visita (M. Night Shyamalan, 2015).

Consejo 8. El diseño de sonido.

En el cine de terror, el sonido es vital. Un buen sonido y banda sonora pueden dar un impulso a tu historia (pero no hacer milagros) o levantar una escena determinada. Un rugido de una puerta o unos pasos siempre están bien pero, además, siempre puedes revisar los efectos de sonido de los mejores creadores, porque quién sabe si de unas abejas, una sandía, o el rugido de un animal pueden surgir los efectos que necesitas. Además de estos efectos, está la banda sonora, destinada a crear tensión e inquietud. Puedes decantarte por sintetizadores, muy utilizados en muchas de las mejores bandas sonoras del cine de terror, como en El exorcista o Halloween (John Carpenter, 1978), canciones infantiles como en Poltergeist (Tobe Hooper, 1982)  o Pesadilla en Elm Street, recrear un sonido que recuerde a cuchilladas mediante sonidos agudos de violines como en Psicosis o Viernes 13, o recurrir a un réquiem en latín como en La Profecía (Richard Donner, 1976).

Consejo 9. Busca un buen título.

Puede incluir las palabras sangre, espíritu, fantasma, el número 13, diabólico, muerto, más allá, oscuridad, posesión, infierno o monstruoso, aunque en tu película no haya ninguno de esos elementos. En cualquier caso, también puedes optar por poner el título en inglés para que la traducción te encasquete alguna de estas palabras igualmente, no sería la primera vez que, a la hora de traducir los títulos, se inventan cosas que no hay en la película. Para cuando los espectadores se hayan dado cuenta, ya habrán pagado la entrada.

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Consejo 10. Haz el mejor tráiler que puedas.

Si la película te ha quedado bien, este paso no te será difícil. Pero si no está muy allá, siempre te quedará la baza de enganchar al público con un tráiler ligeramente engañoso, en el que lo mejor de la película esté resumido en esos dos minutos (si es que da para eso, si no, lo que dure).

Consejo 11. Cuidado con querer alargar el éxito.

Si has quedado muy satisfecho con el resultado y la taquilla te ha acompañado, quizá te veas impulsado por el fenómeno secuela, precuela, reboot, remake y todo aquello que incluya el prefijo re- y pueda servir para repetir un triunfo. Cuidado, lo que puede haber atraído el éxito en la primera película puede cansar y resultar repetitivo en la segunda y ya no te digo en la tercera. Así que, en este caso, mi recomendación es volver al Consejo 1 y empezar de nuevo.

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María Jara.

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