Ella es una película

Más allá de los cuadros con caballos disfrazados y en corveta, de Goya y del Prado, de bastones de mando, reyes, figuras de mármol y perros de caza realistas, está el arte contemporáneo. El que trata el pixel y el conocimiento, ese que habitualmente reside en las galerías de arte.

Puedes ser anciano, menor, discapacitado, miembro de la Asociación Española de Museólogos, periodista, estudiante hasta los veinticinco o del Consejo Internacional de Monumentos, y no tendrás que pagar por entrar al museo. Te salvas de los museos, pero no de abonar los conciertos, el teatro y el cine. ¡Qué difícil es salvarse de pagar! Pero adivina… de lo que siempre te vas a librar es de pagar por entrar a una galería de arte. Entrar siempre es gratis, comprar nunca lo es. Para comprar hay que tener posibles, pero… esto se trata de ver cosas, no de acumularlas ¿no?

cultura-tropica_instalationEn cultura organizamos nuestra agenda en base al dinero de la entrada y a nuestros gustos personales. El tema del dinero está superado. ¿Los gustos? Con el arte contemporáneo nunca se sabe. Es tan basto como cualquier otra materia. Y esto es una ventaja, dentro de la inmensidad siempre se puede encontrar algo atractivo. Así que prejuicios fuera y arte contemporáneo dentro.

Galerías de arte hay como racimos en la madrileña calle de Doctor Fourquet, también por el Barrio de Salamanca y alguna que otra en el centro. Nosotros nos hemos acercado a la Galería Marta Cervera que es blanca por dentro y negra por fuera y que está en pleno Lavapiés (Calle Valencia, 28). Marta Cervera alberga hasta el 14 de Enero la exposición Ella es una película de Alex Reynolds.

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Vamos a hablar de Alex Reynolds porque con ella no existe la excusa de que el arte es elitista, burgués, incomprensible, frío y alejado. Ir a ver Ella es una película es como no ir al cine. Porque a veces parece cine, pero el lenguaje tiene algo de único y eso lo separa de las narraciones clásicas. Tú, como público, tienes el poder de activar la obra, sin ti no funciona. Serás cámara y a veces único espectador en una muestra que tiene algo punk, ya que el público se sube al escenario y reivindica su lugar.

Pese a que en la sala de la galería nos encontremos con una antigua tele de tubo, proyección tras cortina negra, minimalismo y máquina de diapositivas; no estamos ante la típica muestra de arte contemporáneo. Desde el comienzo algo te hace sentir distinto. La exposición empieza con el saludo de uno de los trabajadores de la galería, roza tu brazo y te da una demasiado amable bienvenida. Desde el principio la exposición te trata como parte de si misma.

Reynolds nos convence de que a veces no existe la causa – efecto natural, que las partes que forman un todo también tienen entidad propia y que aprender es esforzarse aún sin obtener resultados. Los pasos que te llevan a algo más grande también son una imagen, ella es una película, un paisaje, una casa. Ella será cualquier cosa cuando encuentre a alguien que lo entienda. Por eso aquí no hay interpretación única ni lector modelo.

En Ella es una película la tan de moda “experiencia de usuario” toma forma cuando desde detrás de la mesa de la oficina de la galería te dejan unos cascos y un iPod y te dicen “tienes que salir a la calle y dar al play”. A partir de ahí te conviertes en cámara y vives cuatro minutos de “no-película” donde se pone en duda la ficción. Tu eres el objetivo y la realidad que te rodea el decorado. ¿Por qué el receptor no puede ser también interlocutor y parte activa de la historia?

Ella es una película tiene además de pixel, algo que ver con una acción semiótica, una acción que consiste en encontrar nuevos significados a símbolos que siempre han estado ahí, nuevos significados para los colores, nuevas formas de ver cine, de decir las cosas, de interpretar las escenas y los paseos por la nieve.

Mención especial merece el proyecto But They Are Not You (2011 – 2015) presentado en forma de libro que podemos leer (y adquirir) en la propia galería. En esta obra la participación del observador – receptor adquiere una importancia capital. Son los propios individuos que Reynolds selecciona, los que conformaron la narrativa inventada por la artista. Estamos ante una ficción narrativa donde varios personajes desconocidos entre sí se relacionan para crear una suerte de “no-película”.

Puesto que ni todo el cine es visual, ni el mundo del arte es aún un oligopolio, desde Cultura Trópica os recomendamos tanto acudir a la Galería Marta Cervera a ver la muestra de Reynolds como al resto de galerías repartidas por Madrid.

Aquí tenéis un plano con las 43 galerías de arte contemporáneo más importantes de la ciudad (La Galería Marta Cervera es la número 29). Tenéis toda la información en Arte Madrid

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Adrián F. Balsera

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